SEO para disidentes bibliotecarios

 

Empezamos confesionales. En este blog andamos de mudanza. La próxima semana no habrá post porque hay que recoger las cosas, empaquetarlas, y cambiarlas de sitio. Ya se sabe lo que mucho que estresa una mudanza, y en este caso, por mucho que sea digital, no deja de suponer un esfuerzo.

¿Se recrearán todos los contenidos tal y como aparecen ahora en el nuevo domicilio virtual? ¿conseguiremos que los seguidores vuelvan a suscribirse en la nueva dirección? El caso es que nos han subido el alquiler desorbitadamente y por eso el blog de Infobibliotecas cambia de servidor. Pero durante el tiempo que llevamos preparando la mudanza se está plagando todo de spam que da asco, nuestros suscriptores se han extraviado, y por supuesto, el SEO se ha esfumado.

 

 

Todo ello debería haberse traducido en las estadísticas de visitas, pero salvo que recurramos a fuentes externas, desde luego las propias del blog se han desvanecido. Y tras los primeros cabreos y temores: caemos en la cuenta de que esto ya lo habíamos previsto.

En el experimental …(post en obras), hace 3 años, fantaseábamos con que el blog de Infobibliotecas se pasase a la Deep Web. Ahora casi lo estamos experimentando. Es lo que tiene una dieta drástica y repentina de interacciones digitales: combinada con una invasión de mensajes en cirílico e inglés, en los que Viagra y porno, suelen ser las palabras que más se repiten. Tras unas semanas inmersos en fango digital, al final, se termina con alucinaciones, y en un rapto de lucidez, o de todo lo contrario: descubres el verdadero sentido de las siglas SEO. Unas iniciales que nada tienen que ver con Search Engine Optimatization y sí con Servidumbre Electrónica y Obediencia.

 

 

‘Infobibliotecas se pasa al underground‘ queda bien como titular. ¿Pero es inteligente desde el escaparate digital de una empresa de servicios bibliotecarios? En la web profunda podríamos fundar una secta bibliotecaria digital. Pero en realidad actuamos como Don Draper en el último plano de la serie Mad Men (¡¡¡spoiler!!!): una vez alejado del mundanal ruido en una comuna hippie, en plena meditación, alcanza la paz ideando el mítico anuncio hippie de Coca-Cola («al mundo entero quiero dar…» ) con el que regresar por la puerta grande a manipular, de nuevo, desde dentro del sistema.

 

 

Dudamos que el regreso, en el nuevo servidor, raye a esa altura. Pero lo seguro es que será algo diferente. Y hasta aquí podemos leer… Mientras tanto, imbuidos por la revelación sobre el auténtico significado de las siglas SEO, nos identificamos plenamente con lo que el filósofo alemán de moda expone en la entrevista que publica ‘El País’. Markus Gabriel señala sin titubeos a Silicon Valley y a las redes sociales como los grandes criminales del momento:

«La inteligencia artificial es una ilusión. No existe ni existirá […] Lo que hay es software de códigos escritos por humanos para explotar a otros humanos. Todos trabajamos para Facebook o para Google. Nos han convertido en un proletariado digital a su servicio» 


Y el SEO como mandamiento disciplinario. Por eso en estos días, libres de su yugo, vivimos en el espejismo de sentirnos algo menos proletarios. Su no cumplimiento condena a la irrelevancia, el anonimato en la era del exhibicionismo. Obey (Obedecer) que proclamaban los grafitis que hicieron famoso al artista urbano Shepard Fairey antes de volverse mainstream publicitando a Obama. Y precisamente de Obama, o más bien de su biblioteca presidencial, llegan noticias que tienen mucho que ver con lo que estamos hablando. 

 

 

La biblioteca presidencial del cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos está naciendo entre polémicas. No va a ser una biblioteca presidencial típica. Algunos la definen más como un complejo cultural comunitario en el que las exposiciones y la programación de actividades serán lo que la caracterice: más que las colecciones. Y no es porque la administración Obama no haya generado miles de documentos y fondos para conformar una muy interesante y rica colección bibliotecaria: sino porque se ha llegado a un acuerdo con la Asociación Nacional de Archivos y Registros (NARA) para que los documentos se digitalicen.

 

 

Las protestas no se han hecho esperar, y así voces como la del periodista Philip Terzian, en el ‘Washintong Examiner’ o titulares en ‘The New York Times’: señalan que ese proyecto en realidad no es una biblioteca. Es otra cosa. Algo que no deja de resultar hasta enternecedor desde prisma bibliotecario. Esas voces discrepantes identifican el concepto de biblioteca con las colecciones físicas. Sin papel, sin información en soporte físico la idea de biblioteca se volatiliza. Pero de sus reservas también se sacan lecturas en cuanto a la consideración de la biblioteca como institución, como símbolo, y hasta como monumento.


Si los faraones se hacían construir pirámides o los emperadores monumentos, el imperio estadounidense erige bibliotecas presidenciales Y tanto esa visión de la biblioteca como monumento; como la biblioteca como centro cultural con los fondos digitalizados: despiertan inquietantes o esperanzadoras visiones de futuro. Y nacen reflexiones tan interesantes como la que hace el director ejecutivo y fundador de la Biblioteca Pública Digital de América cuando se pregunta: ¿es una biblioteca digital una biblioteca?

 

Maqueta en 3D de la futura biblioteca presidencial de Barack Obama.

 

Cohen dedica un largo artículo en ‘The Atlantic’ a explicar porqué una biblioteca digital es una biblioteca. Actualmente es decano en la biblioteca de la Universidad de Northeastern, y como tal, supervisa tanto los espacios físicos de la biblioteca como los recursos en línea de la misma, y en ambos casos, asegura que puede identificar claramente las ventajas significativas de cada uno. No son excluyentes sino complementarios.

Y al temor por la seguridad de lo digital para asegurar la preservación cara al futuro tan solo habría que recordarles el doloroso y reciente incendio de Notre Dame. Monumento que ahora precisamente van a reconstruir gracias a la tecnología 3D. Paradojas de un tiempo apasionante.

 

 

La vida es más sueño que nunca. Mucho más en que en el XVII de Calderón. Tal vez el éxito de lo digital proviene de que se ajusta más al sentido de la vida que la experiencia física. La vida es volátil, y lo digital, paradójicamente, puede que sea más realista que ese afán por atrapar el tiempo que son las pirámides, panteones o monumentos. No deja de ser curioso que ahora que los avances científicos hablan del fin de la muerte, de la proximidad de la inmortalidad: la vida se haga cada vez más y más liviana por influjo de lo digital. Malos tiempos, no ya para la lírica, sino para la trascendencia. Por eso en estos días, habitando en un entorno digital a medio desahuciar, hemos sentido como nunca lo poco dueños que somos de nuestros contenidos. Y quien dice de nuestros contenidos dice de nuestras ideas.

Y volvemos a las declaraciones del filósofo alemán Markus Gabriel para cerrar:


«Hace falta una revolución digital como fue la Revolución Francesa. Hay que destronarles por la vía democrática. […] Silicon Valley y las redes sociales son grandes criminales. Están ahí para explotarte, para hacerte adicto, como ya han estudiado los neurocientíficos.»


Algo que nos gusta y que nos recuerda a lo que hace un tiempo asegurábamos aquí: La revolución empezará en la biblioteca. Un buen lema con el que arrancar el nuevo recorrido de este blog en su nuevo hogar. Aunque más que un hogar será un piso franco digital, una imprenta clandestina como las de la Resistencia en las películas: desde la que proseguir urdiendo planes en solitario, o mejor, en compañía de otros para aportar algo a esa revolución.

Una revolución sin delirios épicos, ni aspavientos grandilocuentes. Una revolución tan simple, y por eso tan subversiva, como la de seguir defendiendo a las bibliotecas en el medio digital y fuera de él. Infiltrarse en la líneas enemigas del absolutismo en las redes. Eso sí que es una auténtica revolución del proletariado digital…

Se nos está yendo la pinza más de lo normal. Es comprensible. Las emanaciones de tanto intruso tóxico en el viejo servidor nos alteran las pocas neuronas que quedaban sanas. Mejor emplazamos a los disidentes que nos quieran seguir a la semana del 13 de mayo, en la que echaremos el cierre definitivo a este blog, para recibirles en el nuevo y esperamos que más soleado servidor.

 

 

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Desmontando el 2018

 

 

Para el 2019 nos queremos pedir la libertad de equivocarnos, una y otra vez, hasta conseguir acertar. Probablemente sea de las cosas más necesarias en las bibliotecas del XXI. Olvidarse de tanto miedo al fracaso y experimentar. Si todos estamos dándole vueltas a cómo evolucionarán, hacia dónde irán, en qué se convertirán: lo primero que hay que exigir es libertad para equivocarse.

Eso es algo que en este blog se practica en cada post, en cada interpretación que se hace de la cultura en nuestros días, en cada lectura que hacemos de lo bueno y malo que convive en el mundo bibliotecario. Erratas, y no solo tipográficas, seguro que hay en alguno de los posts que aquí rescatamos para desmontar el 2018. No vamos a decir que no nos importen. Pero lo que sí podemos decir es que no nos paralizan. El que no hace nada no rompe nada. Y en las bibliotecas de este 2019, y de los que sigan, queda mucho, mucho por hacer.

 

«También se da la tendencia de convertirlas [a las bibliotecas] en cementerios de elefantes para funcionarios […]  cuyo único remedio pasa porque se jubilen. Que la solución, en muchos casos, para un funcionario que no cumple con sus obligaciones sea esperar a que se jubile, es además de triste, un síntoma de que algo huele a podrido en las administraciones.»

 

Extraído de:

Abierto hasta el amanecer: funcionarios y bibliotecas

 

«El silencio en las salas de una biblioteca es algo a preservar pero el silencio en las redes sociales es un páramo por el que nadie quiere transitar. Ni siquiera una biblioteca

 

Extraído de:

«No tengo Facebook, Twitter, ni Instagram»: el desgarrador testimonio de una biblioteca en directo

 

«obsesionarte con los indicadores y los subcampos del MARC 21 es como dibujar una diana en tu biblioteca para que impacte el meteorito que extinguió a los dinosaurios.»

 

Extraído de:

Om namah shivaya: mantras de biblioteca

 

«Si la biblioteca quiere acabar con el asedio de los salvajes debería empezar por desacralizar la cultura; por desactivar el sermón sobre sus beneficios que promete una salvación en esta vida igual que los curas prometen la salvación en la otra.»

 

Extraído de:

Asalto a la biblioteca del distrito 18

 

«Un pensamiento que siempre me ha dado buenos resultados, en esos momentos de bajón, es que el político de turno pasará. Ellos se irán: concejales, alcaldes y demás gerifaltes: pero yo seguiré porque no soy un cargo electo, ni de libre designación. Ellos se irán y yo seguiré. Y así ha sido.»

 

Extraído de:

Menú del día para mujeres bibliotecarias

 

«la profesión bibliotecaria puede extinguirse si peca de falta de ambición cultural. Ejercer como funcionarios de la cultura (en el sentido más peyorativo que se adjudica al término funcionario) en vez de como profesionales de la cultura.»

 

Extraído de:

Biblioteca con subtítulos

 

«las bibliotecas públicas sin necesidad de alharacas, ni adherirse a manifiestos de un bando u otro: son las garantes de la salud democrática de un país, las instituciones públicas que mejor protegen la libertad de expresión y la diversidad de pensamientos.»

 

Extraído de:

Bibliotecas al filo de la ley

 

«la solución que algunas bibliotecas han buscado para sobrevivir ha sido la de convertirse en cabarés

 

Extraído de:

Cabaré bibliotecario

 

«Se trata de que las bibliotecas tengan un peso específico a la hora de ganar elecciones:  promover la manera más efectiva de que los partidos las incluyan dentro de sus programas electorales

 

Extraído de:

La biblioteca como arma política

 

«la contracultura goza de la libertad del lumpen, no entiende de fronteras, permea y se deja permear, ensuciar, guarrear sin miedo a perder su esencia porque su esencia es contradecirse continuamente

 

Extraído de:

Biblioteca contracultural, biblioteca contra la cultura

 

«Cada vez importa menos el pedigrí, el origen (sea OT, Got Talent, los fanzines o Instagram), la mancha de nacimiento para estos millennials que aceptan las nuevas voces que surgen en la cultura dependiendo de lo que ofrecen, no de las bendiciones de la crítica, o de los cenáculos intelectualoides de toda la vida»

 

Extraído de:

Biblioteca millennial

 

«Lo único que revienta es que todavía haya ciudadanos que se maravillen por lo que les ofrecen negocios, que buscan su dinero, y no aprovechen que las bibliotecas les ofrezcan lo mismo gratis (gracias a los impuestos de todos) a pocos metros de su domicilio.»

 

Extraído de:

Creative commons bibliotecarios

 

«La infantilización de la cultura se mitiga dotando de contenido al artificio. Por eso las bibliotecas son las indicadas para aportar ese contenido, esa artesanía cultural necesaria para que las luminarias digitales no se queden en simple pirotecnia que se extingue sin dejar rastro una vez se apaga el dispositivo

 

Extraído de:

Perpetuando estereotipos, destrozando bibliotecas

 

«Todos somos arribistas, todos somos trepas culturales, y las bibliotecas públicas llevan siglos proveyendo de municiones a los millones de arribistas que han asaltado, una y otra vez, los palacios de invierno de la cultura.»

 

Extraído de:

Biblioteca de alta cuna y baja cama

 

«Las bibliotecas no necesitan caridades: necesitan responsables políticos que las respeten y las doten convenientemente de presupuesto, equipamientos y personal; y de ciudadanos que las defiendan como algo suyo y dejen de verlas como depósitos de libros o como custodia de un concepto de cultura anclada en el pasado.»

 

Extraído de:

La caridad bien entendida empieza por la biblioteca

 

 

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Biblioteca insecticida

 

La actualidad bibliotecaria engarza posts en este blog como en un rosario o en un collar de perlas (según se prefiera). Si en el que precede, cerrábamos con Barbara Gordon, alias Batwoman, como bibliotecaria superheroína en los 60: este se abre con murciélagos como si de una nueva aventura del hombre ídem se tratase. Pero aún hay más. Curiosamente se nos cruza por las redes esta foto de una Batwoman de 1905. Una asombrosa antepasada del misterioso superhéroe creado por Bob Kane y Bill Finger en 1939. Pero pese a lo que pueda parecer no vamos a hablar de superhéroes otra vez en este post: pero sí de murciélagos e insectos.

 

Sorprendente antecesora de Batman en 1905 que hemos descubierto gracias al Twitter del crítico de cómics de ‘El País’: Álvaro Pons.

 

Hace unos días el Ministerio para la Transición Ecológica distribuía un meme con la curiosa noticia de que hay bibliotecas que utilizan murciélagos para que acaben con las polillas que amenazan sus valiosas colecciones. Y publicado por el Ministerio y corroborado desde Francia. Casi al mismo tiempo (y dudamos mucho que se pusieran de acuerdo) la web ActuaLitté, les universidad du livre nos hablaba de la antigua biblioteca de la Universidad de Coimbra (Portugal) donde además de usuarios, bibliotecarios y demás fauna bibliotecaria: se permite que aniden los murciélagos.

No sabemos lo que esta noticia ayudará a que la imagen de las bibliotecas como lugares vetustos y sombríos evolucione. Pero nos da igual. Puede que queramos ir de muy modernos pero, por favor, que nunca desaparezcan estas maravillas. El caso es que no solo es en la biblioteca universitaria coimbrense donde al anochecer salen a la caza los murciélagos entre sus baldas: en la biblioteca del Palacio Nacional de Mafra la tradición se repite.

 

En España la Universidad Complutense es una de las instituciones que participa en el mayor proyecto de preservación digital: la Hathi Trust Digital Library. O lo que vendría ser lo mismo: buscando los murciélagos de la era digital.

 

En el canal de televisión brasileña Globo dedicaron un reportaje hace dos años a esta curiosa costumbre. En los manuales de conservación y preservación de las colecciones nunca se mencionó esta exótica tradición, y es una pena, porque aúna respeto medioambiental y protección del patrimonio. El programa del canal brasileño se debe a sus índices de audiencia: así que el tono y las imágenes refuerzan el lado más siniestro y misterioso del relato. La historia daba pie a ello y hasta resulta algo digno de nuestro reto #bibliobizarro.

En este caso el punto de sensacionalismo se comprende y hasta se agradece. Y sorprendentemente establece un insospechado punto de conexión entre murciélagos y bibliotecarios, no vía Batman, pero sí en relación con el papel que los profesionales de las bibliotecas pueden ejercer hoy día combatiendo bichos dañinos en otros ámbitos menos venerables.

 

 

Si hablábamos de insectívoros beneficiosos ahora nos pasamos a las aves de rapiña. En el clásico del cine francés, El cuervo (1943), unas misteriosas misivas, firmadas bajo el seudónimo de ‘El cuervo’, despiertan los recelos y las sospechas entre los vecinos de un pequeño pueblo francés. La película se convertía en una inteligente metáfora del ambiente de delación, represión y persecución que había propiciado la ocupación nazi de Francia. Pero 75 años después, la película de H. G. Clouzot, resulta perfecta para retratar un mundo que le quedaba lejísimos: el generado en torno al día a día de las redes sociales.

No vamos culpar a Twitter, sobre todo, de haber inventado el mal rollo en los medios de comunicación. El amarillismo viene de lejos. Ni tampoco al pobre Yellow Kid, inocente protagonista de la tira cómica por la que lucharon encarnizadamente las dos grandes cabeceras de la prensa estadounidense a finales del XIX (el ‘New York World’ de Joseph Pulitzer y el ‘New York Journal’ de Williams Randolph Hearst ) y que dio otro término para referirse al sensacionalismo inspirándose en el color amarillo del pijama del inocente crío.

 

‘The Yellow Press’  de L.M. Glackens (1910): ilustración conservada en la Library of Congress.

 

En determinados espacios de noticias, sobre todo de cadenas privadas, el espacio que antes cedían a la cultura: ahora lo ocupan las últimas ocurrencias o polémicas del Twitter o Youtube. «Si no pasa nada, tendremos que hacer algo para remediarlo: inventar la realidad«. Esta frase atribuida al magnate William Randolph Hearst sigue vigente: pero realidad se puede intercambiar por polémica, que es lo que realmente da beneficios.

La letra de la canción de un grupo que, en los 80, era todo lo contrario a la rebelión juvenil: provocando el escándalo entre los millenials.

A los creadores del concurso-reality de OT les ha salido muy bien con el debate abierto en torno a la palabra mariconez en una canción de Mecano. El conflicto intergeneracional que tratábamos hace un año en El ángel exterminador bibliotecario IV (alevines versus séniors) ejemplificado de manera impecable.

Que los jóvenes cuestionen a generaciones previas es requisito imprescindible de ser joven, y por tanto saludable, lo inquietante es la intransigencia a la hora de admitir opiniones que disientan de su criterio.

¿Será la crisis y el futuro tan incierto el que motive un descrédito tan feroz de cualquier opinión expuesta por un mayor de 25? ; ¿o simplemente es el histerismo inherente al no debate que alimenta las redes cada día? ; ¿se encuentra más pronunciada que nunca la brecha cultural entre generaciones?

La estupenda fotografía que Mary Ellen Mark realizó para su serie ‘La nueva España’ en la década de los 80. Los hijos de aquellos punkis ahora son los que siguen OT.

El principal error de estos jóvenes indignados por el uso de una palabra homófoba en una canción de hace 30 años es medir las obras y hechos del pasado según el baremo que rige ahora. Un baremo basado en el respeto a las opciones vitales de cada uno, en la no discriminación, en la conciencia ecológica y otros valores de lo más esperanzador, en muchos casos, pero cuya falta de cuestionamiento y matizaciones puede terminar convirtiendo en algo monstruoso.

¿El espíritu del Mayo del 68 reencarnado en digital vía Twitter? No sabemos, pero bajo la pantalla del smartphone o las teclas del ordenador, más vale que no esté la arena de esa playa que reivindicaban bajo los adoquines de París. El romanticismo, en determinados casos, choca con el buen funcionamiento de los dispositivos.

 

‘Teresa soñando’ obra de Balthus que intentaron censurar en el Met de Nueva York.

 

¿Cómo se juzgarían determinadas obras o sucesos culturales a la cruda luz que arrojan las redes hoy día? Lolita de Nabokov ya generó gran agitación en los años cincuenta en que se publicó: pero ahora sería un linchamiento que opacaría la magistral creación de Nabokov. ¿Podría el Marqués de Sade haber expuesto sus obras a unas redes que, en nombre de la tolerancia y el respeto a la diferencia, son más implacables que la propia guillotina que a punto estuvo de acariciar su cuello en el siglo XVIII? ; ¿cómo recibirían los oídos acostumbrados a décadas y décadas de música comercial, que no pasa de los cuatro acordes, la Consagración de la Primavera de Stravinski? ; ¿qué ataques habría recibido Tod Browning por explotar las taras físicas de sus actores en su obra maestra La parada los monstruos (1932)?

 

En los albores de la televisión se hablaba mucho de su poder como herramienta educativa: casi un siglo después el poder educativo de las redes es quien acapara el debate.

 

Hemos confundido las redes con la televisión y hemos querido asignarle el poder de debate abierto y pausado, que un principio, algunos quisieron ver en el nuevo medio: y nada más lejos. Solo hay que contrastar (para quienes tengan la suficiente edad y memoria): un debate del programa ‘La clave’ con uno de ‘La Sexta noche’. Pero es que también en los 80: Antonio Escohotado hablando junto a madres de drogodepedientes, en un programa de máxima audiencia, sobre el uso recreativo de las drogas: era mezclar churras con merinas. Esperar un debate reflexivo en Twitter viene a ser lo mismo: pero sin el atenuante del dolor de esas madres de drogadictos que recriminaban a Escohotado sus opiniones.

Siempre pueden existir refugios, cuentas seguras, espacios libres de haters donde de verdad lo que se pretenda sea el libre y civilizado intercambio de ideas. ¿Qué cuáles pueden ser esos lugares?. Es obvio para quien conozca un poco este blog.

De ahí esa analogía murciélagos-bibliotecarios. Si los alados nocturnos que revolotean al atardecer por entre los pasillos de las antiguas bibliotecas portuguesas acaban al vuelo con las plagas que amenazan a los manuscritos y libros: los bibliotecarios tienen una nueva misión en este mundo digital: acabar al vuelo digital con los insectos que amenazan la cultura en las redes. Cierto que no hace falta ser Batman, pero qué duda cabe, que puede convertirse en un superpoder para la profesión en nuestros días.

 

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Bibliotecas en la órbita de Venus

 

Queremos creer en que hay vida inteligente en otros planetas, pero antes, querríamos creer que también existe en éste.

 

Puede que en la Tierra las bibliotecas estén cuestionadas por los más cerriles que no ven más allá de sus pantallas pero, en otras galaxias no tan lejanas, no será así. Y no, no estamos hablando de la saga Star wars por mucho que terminemos hablando de cine.

Todo viene a cuento del Falcon Heavy, el cohete más grande de la historia de la aeronáutica espacial, promovido por el millonario Elon Musk. En los diversos diarios se han hecho eco del muy fotogénico modelo de coche Tesla Roadster, propiedad de Musk, que se lanzó dentro de la nave con un maniquí bautizado como Starman ejerciendo de conductor; y a los sones de la mítica canción de Bowie.

 

Cabecera de la web de la Biblioteca Larkin Kerwin de la Agencia Espacial Canadiense.

 

Aparte de lo emocionante que todo esto pueda sonar: lo que más nos ha gustado ha sido la inclusión del dispositivo Arch, menos fotogénico que el Tesla Roadster, pero mucho más esperanzador por tener una capacidad de hasta 360 tretabytes de datos.

El Arch es un cristal de datos, proporcionado por la Arch Mission Foundation, en el que se han grabado (entre mucha más información) las novelas de la trilogía Fundación de Isaac Asimov. Muy apropiado. Pero la cosa no acaba aquí. Lo más fabuloso es el cronograma que tienen previsto desarrollar durante las siguientes décadas:

  • para 2020 quieren lanzar discos Arch a la Luna bajo el nombre de Lunar Library que contendrán documentos con las informaciones más relevantes sobre nuestra especie, y cuya caducidad se prevé será tanto como la de la Luna misma.
  • En 2030 le tocará el turno a la Mars Library, es decir la Biblioteca de Marte: una copia de nuestros conocimientos que ayude a futuras colonias humanas. El objetivo final , según recoge Xataka, será conectar todas las bibliotecas Arch de forma que creen una red de lectura y escritura descentralizada que abarque todo el Sistema Solar.

 

Bibliotecarias listas para el lanzamiento de la primera biblioteca a la Luna.

 

Preguntas de lo más prácticas e interesadas que nos asaltan una vez que hay barra libre para la imaginación: ¿cuáles serán los requisitos para ejercer como bibliotecarios en esas bibliotecas?, ¿incluirán en los planes de estudio de Biblioteconomía asignaturas sobre ingeniería espacial?, ¿los bibliobúses del espacio serán como el Halcón Milenario de Han Solo, la USS Enterprise de Star Trek o los platillos volantes de Mars Attacks? Dudas espaciales que no empañan lo positivo de la noticia incluso si finalmente los bibliotecarios no aparecen ni como extras en la película que se están montado. Y es que las bibliotecas, esas naves nodrizas milenarias, reafirman su vigencia conceptual una vez más.

 

El pasado 27 de septiembre se celebró el ya clásico Star wars Reads Day con numerosos eventos en torno a la lectura en bibliotecas y librerías.

 

Si el sabio Yoda te lo dice habrá que hacerle caso: lee.

Las referencias culturales del cohete lanzado por el magnate Musk dejan en mantilla a la NASA. En la sonda espacial Voyager 1 que salió del sistema solar allá por 2013 (y que fue lanzada el mismo año en que se estrenó la primera película de la saga Star Wars: 1977): también se incluía un equivalente a este dispositivo Arch tan library friendly. Se trataba del Disco de oro, en el que se grabaron también documentos representativos de la cultura terráquea, ante la eventualidad de un posible contacto con vida extraterrestre.

Desde diferentes saludos y deseos de paz en 55 idiomas: hasta sonidos de la naturaleza, animales, música e imágenes. Entre las músicas elegidas se encontraban desde La flauta mágica de Mozart al Jonnhy B. Goode de Chuck Berry, y las imágenes iban desde un feto humano hasta un supermercado. Pero ni una sola imagen de un libro o una biblioteca ¿Cómo es posible que los recipientes más importantes de todos los conocimientos de la humanidad no tuvieran ni una triste representación?

 

Ilustración de Lance Miyamoto para Science Magazine en 1981

 

Tal vez, ahora que tantos agoreros hablan de jubilación forzosa para las bibliotecas, sería el momento de plantearse decisiones drásticas, y directamente lanzarlas al espacio bajo el auspicio de la empresa Space X de Musk que muestra algo más de sensibilidad al respecto ¿Cabe imaginar mejores embajadas interestelares que las bibliotecas públicas? A los bibliotecarios, si acaso, se les puede criogenizar y despertar sólo si merece la pena el encuentro en la tercera fase. Astronautas y bibliotecarios tienen mas en común de lo que pueda parecer: están acostumbrados a la ingravidez de no saber si tendrá suficiente oxígeno (cámbiese por presupuesto) para completar su misión.

El cómic de Nick Abanzis sobre la perrita Laika: una de las muchas cobayas de la carrera espacial.

¿Terminarán los bibliotecarios como la perrita Laika, el chimpancé Ham u otras tantas cobayas de la carrera espacial?

Después de todo las bibliotecas ejercen como magníficas cobayas para estudios de mercado que podrían aprovechar si tuvieran vista desde las editoriales; también como campos de experimentación para innovaciones tecnológicas (ya hablamos de la colaboración entre las bibliotecas californianas y la empresa de realidad virtual VR Oculus); y por supuesto, las industrias culturales (discográficas, productoras cinematográficas) para combatir a través de las bibliotecas la piratería de contenidos.

 

La maravillosa escritora Ursula K. LeGuin.

 

La recientemente fallecida Ursula K. Le Guin narraba en su novela Los desposeídosla historia de un planeta capitalista, y de su luna, en la que malviven los exiliados del sistema que aspiran a una sociedad anarquista. Como toda buena novela de ciencia ficción está abierta a mil interpretaciones. Se nos ocurre una, en torno a los planetas de las industrias culturales y la luna Biblioteca en la galaxia digital.

Pero es la propia Le Guin la que tenía ideas muy claras sobre la relación entre editoriales y bibliotecas. En el 2013 (el año en que la Voyager 1 salió de nuestro Sistema: todo está escrito en las estrellas)  las dejó claras en una extensa entrada en su blog personal de la que recuperamos lo siguiente:

 

«La existencia o desaparición […] de una biblioteca no es un tema sexy. Pero es absolutamente básico para […] la continuidad del conocimiento humano [..] si las bibliotecas son diezmadas o eliminadas […] sólo podremos acceder a los libros a través de las grandes corporaciones. No va a ser fácil conseguir un libro que las empresas han decidido que no es rentable […] seríamos inteligentes si mantenemos […] el apoyo a las bibliotecas públicas en su esfuerzo heroico […] por llevar a cabo su trabajo en la era electrónica. […] El objetivo de la biblioteca pública es el mismo de siempre: dar acceso ilimitado a todos los libros (impresos, electrónicos) a todo el mundo.

Es algo que merece la pena apoyar, ¿o qué?»

 

 

Y hay empresas que lo hacen. No vamos a descubrir ahora que Infobibliotecas está detrás de la plataforma de contenidos audiovisuales para bibliotecas eFilm (a punto de ponerse en marcha en Murcia, Cataluña y el Pais Vasco: que aquí no damos puntada sin hilo). Por eso nos gusta tanto la noticia del (inteligente) acuerdo al que ha llegado la empresa de exhibición cinematográfica Landmark Cinemas, en la población canadiense de St. Albert, con la cercana biblioteca pública de Morinville.

La cadena de cines ha ofrecido a la biblioteca la posibilidad de publicitar, gratuitamente, sus servicios mediante spots publicitarios que emiten en el tiempo reservado para tráilers. Los bibliotecarios, pillados por sorpresa por tan generosa oportunidad, se liaron el croma a la cabeza (la lona verde que permite luego introducir el fondo que se quiera tras los personajes) y empezaron a rodar un anuncio de 15 segundos.

 

 

«Las bibliotecas te pueden llevar a cualquier lugar al que quieras ir«: tal cual como el cohete Falcon Heavy añadimos aquí. Con ese eslogan no queda mucho más que decir salvo que las cadenas de cine Landmark han demostrado una inteligencia empresarial digna de elogio.

El documental sobre el rodaje de la película El cosmonauta (2013): la primera película española producida por crowdfunding que se convirtió en toda una odisea, no espacial, sino muy terrenal.

Promocionar la imagen corporativa de una empresa a través de la cultura solo puede redundar en beneficios mutuos. Cines y bibliotecas comparten clientela pero no compiten entre sí, todo lo contrario, se complementan y eso supone un valor añadido. Cuanto más se promueva la curiosidad cultural de los ciudadanos más espacios (públicos o privados) van a necesitar.

Como pocos podrán pagarse un pasaje a Marte, en 2030, cuando se inaugure la Mars Library: confiamos en poder seguir disfrutando de cines y bibliotecas para viajar a otros planetas.  «Sabes que nunca has ido a Venus en un barco«, que cantaban los de Mecano, pero para mirar las estrellas bajo el influjo de Venus no hace falta más que salir a la calle.

Tal cual como la protagonista del divertido corto Star love. Una incipiente historia de amor para San Valentín que nos recuerda que para ver las estrellas (pero de verdad) no es bueno andarse por las ramas.

 

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Desmontando el 2017

 

 

Descontextualizar frases suele ser algo muy feo. Salvo que quien lo haga sea quien las ha escrito. Las motivaciones pueden ser variadas, pero en este caso, nos ayudan a desmontar el año que se fue. Veinte fragmentos (han quedado fuera muchos posts pero era inevitable) en los que sintetizar lo que ha sido el 2017 en este blog.

Algunas dan para eslóganes, otras probablemente no quedarían mal pintadas con espray sobre un muro cual grafiti: pero para lo que de verdad quisiéramos que sirvieran es como frases de autoayuda. Autoayuda bibliotecaria: a ser posible sobreimpresas sobre fotos de libros, amaneceres, flores, bebés y gatitos. Incrustadas en memes, convertidas no ya en virales, sino en víricas, tan usadas y tergiversadas que se terminen usando en sentido contrario al que se dijeron. En eso, en definitiva, consiste el éxito en digital. ¿O no?

 

«las bibliotecas no quieren ser respetadas, es más, necesitan que les falten al respeto cada vez más. Que las intervengan, las cuestionen, las reinterpreten, las invadan, las revivan, las sacudan: en definitiva que alejen de ellas esa respetabilidad de damas decimonónicas con que algunos políticos las siguen imaginando.»

 

Extraído de: 

La revolución empezará en la biblioteca

 

«Si el órgano más grande que interviene en la relación sexual es el cerebro: ¿por qué en la siguiente campaña de promoción de la lectura no se recurre a un eslogan del tipo: si quieres buen sexo ven a la biblioteca»

 

Extraído de:

Biblioteca de orgasmos, biblioteca de chocolate

 

«Las bibliotecas no tienen genes pero eso no les impide “cruzarse” con otras instituciones, servicios públicos o conceptos»

 

Extraído de:

Crossover bibliotecario

 

Síndrome de Estocolmo bibliotecario: “Dícese del peligro de contaminación intelectual inherente al hecho de visitar una biblioteca. Se concreta en posibles efectos devastadores sobre las propias creencias por el hecho de vagar de manera errática entre sus colecciones. Puede dañar seriamente la capacidad para sostener discursos únicos y puntos de vista acérrimos.”

 

Extraído de: 

Síndrome de Estocolmo bibliotecario

 

«¿qué bibliotecario en un momento de debilidad, o mejor, de duda: no ha pensado en dejarse llevar por la creatividad al rellenar los formularios de Alzira del Ministerio?»

 

Extraído de:

Estadística creativa para bibliotecarios soñadores

 

«¿realmente se saca todo el partido que podría sacarse a los best sellers […] en las bibliotecas? ¿Cuántos de esos amantes pasajeros de la lectura que recalan en las bibliotecas arrastrados por los vendavales del marketing editorial son seducidos por los bibliotecarios para empresas de más enjundia?»

 

Extraído de:

50 sombras bibliotecarias aún más oscuras

 

«La CDU como instrumento de disidencia, como discurso contestatario que provocase estanterías alteradas y por ende: un nuevo orden ¿mundial? ¿serán los bibliotecarios los illuminati de la cultura?»

 

Extraído de:

CDU para bibliotecarios inconformistas

 

«Auguramos un gran éxito (aunque sea en exotismo) a la primera biblioteca que se anime a poner en práctica la blasfemia bibliotecaria definitiva que aquí ofrecemos: un club de lectura de prensa rosa.»

 

Extraído de:

Club de lectura de prensa rosa: bibliotecas en el candelabro

 

«¿Cuándo se podrá de moda en los gimnasios el bodybook, o el reading en circuito, el pilates literario o la zumba poética?»

 

Extraído de:

Del bodybook a la zumba poética: entrenamientos de biblioteca

 

«tensión hormonal bibliotecaria […] : dícese de la tensión entre bibliotecario infantil y menor entre 9-10 años que era cliente fijo de la sección y que en su proceso hormonal para mutar en púber pre adolescente es abducido por los videojuegos, las redes sociales y demás cantos de sirena tecnológicos.»

 

Extraído de:

Tensión bibliotecaria no resuelta

 

«hay un golpe de estado cultural en ciernes y en el nuevo orden mundial aún queda por saber en qué lugar quedarán las bibliotecas.»

 

Extraído de:

Lobbies de biblioteca

 

«Las bibliotecas públicas son un escollo, un obstáculo, un invento que rápidamente hay que “anacronizar” para que el pueblo vuelve mansamente al redil. Las bibliotecas públicas son un artefacto que hay que desactivar cuanto antes porque contienen millones de recursos para cuestionar el discurso de la servidumbre voluntaria que se están imponiendo casi sin resistencia.»

 

Extraído de: 

Hoteles para ricos, bibliotecas para pobres: se buscan disidentes

 

«La cultura era sinónimo de progreso social. En estos tiempos de rentabilidad inmediata no tenemos tan claro que la cultura siga siendo un activo que proporcione alguna ventaja laboral en el futuro.»

 

Extraído de:

Amor, pedagogía…y drag queens en bibliotecas

 

«La biblioteca del siglo XXI puede y debe hablar de todo, y debería acudir al rescate del erotismo desde la cultura. Que su única contribución fuera la de proveer de obras tipo Cincuenta sombras de Grey […] sería empobrecer algo tan interesante y necesario.»

 

Extraído de:

Sexo, drogas y tejuelos. Cara A

 

«El que no sea adicto a algo que tire la primera china […] optamos por el uso y abuso del LSD. Un LSD que […] en nuestro caso, equivale a Leyendo Sin Descanso. Nadie te asegura que no tenga efectos secundarios, y hasta perjudiciales, pero puestos a alterar nuestra mente que sean las bibliotecas nuestros camellos.»

 

Extraído de:

Sexo, drogas y tejuelos. Cara B

 

«las bibliotecas, esas locas milenarias empeñadas en maquillarse, operarse, recauchutarse y estirarse lo que haga falta con tal de seguir resultando lozanas: siguen obcecadas en dar munición al disidente, al librepensador, al que se niega a alimentarse culturalmente por lo que dictan las leyes del mercado.»

 

Extraído en:

En paradero conocido: la biblioteca

 

«el turismo de masas, a pequeña escala, también se practica en las bibliotecas ¿Qué bibliotecario, alguna vez, al enfrentarse a la visita guiada de un grupo de adolescentes hormonados o de pensionistas hiperactivos (es lo que tiene tanta vejez activa): no se ha sentido como el guía de un viaje organizado?» 

 

Extraído de:

Turoperador bibliotecario

 

«Esto es la jungla y pese a la pátina tecnológica todo sigue reducido al ancestral dilema de comer o ser comido. Tal y como están las cosas hay que elegir: o que experimenten contigo o que ser tú el que experimenta. Y para esto último no hay mejor lugar que la biblioteca.»

 

Extraído de:

La biblioteca como experimento

 

«Imaginemos pues que en uno de esos días en que la biblioteca está de bote en bote: suena la megafonía avisando del cierre del centro: usuarios y bibliotecarios, sin saber el porqué, no consiguen cruzar el umbral hacia la calle. ¿Qué pasaría?»

 

Extraído de:

El ángel exterminador bibliotecario I

 

«Ambiguas entre lo impreso y lo digital, maquilladas para seducir al público, bulliciosas cual centros comerciales de la cultura y el ocio. Bibliotecas de género fluido o travesti, según el caso.»

 

Extraído de: 

Bibliotecas de género fluido

 

 

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Ciento volando: una historia de poliamor cultural

 

¿Es posible amar dos personas a la vez? ¿y a tres, y a cuatro, y a cinco? ¿Esto de qué va? ¿de comunas jipis en pleno siglo XXI? ¿del amor libre en tiempos de asepsia digital? No, en todo caso iría de poliamor: esa nueva etiqueta que ha surgido para renombrar cosas más antiguas que la nana pero que los tiempos han vuelto a poner en primera plana.

 

Jules et Jim o el poliamor en los tiempos de la Nouvelle vague

El trío de La trama nupcial: el poliamor de los 80

 

Por muchos autobuses, campañas o proclamas que lacen unos y otros a favor o en contra de que nos amemos los unos a los otros, o los unos sobre los otros: en definitiva en cuestiones de amores cada uno se las apaña como mejor puede. Así pues ¿por qué iba a ser diferente hablando de cultura?

Como lanzábamos hace unos días a las redes: si te gustan las librerías tanto como las bibliotecas ¿será que practicas el poliamor cultural? No es por quitar la ilusión: pero en vista de lo complicadas que siempre han sido las cosas en lo relativo al amor y al sexo: la mejor etiqueta a la que suscribirse es la de poliamoroso cultural. Toda una promesa infinita de placeres sin fin.

 

 

En el número 16 de la revista Infobibliotecas se abordaba el mundo de las librerías. Que una revista cultural especializada en el mundo bibliotecario se acerque a las librerías es algo que entra dentro de toda lógica. Librerías y bibliotecas se han desarrollado por vías paralelas y, en muchas ocasiones, hasta comparten problemáticas similares.

Los ménage à trois en cambio les han dado más de un disgusto. Editoriales egoístas que han recelado de las bibliotecas, o administraciones fulleras que se resisten a pagar a tiempo. De ahí que no sonara raro que en más de uno de los artículos que integraban ese número 16 de la revista: se incidiese en la valentía que demostraban aquellos que, aún en estos tiempos, se lanzan a la aventura de abrir una librería. Y como mirar los toros desde la barrera no es una opción cuando de apostar por la cultura se trata: el jueves 21 de marzo de 2017, en pleno corazón del madrileño barrio de Malasaña, emprendía su vuelo Ciento volando, la que ya alguno ha denominado «la librería de las bibliotecas».

 

 

Que esto tiene aires de publirreportaje no lo vamos a ocultar: pero siempre hay formas y formas para contar las cosas. Podríamos incidir en que es una librería que cuenta con un personal altamente cualificado, que aspira a servir a bibliotecas, pero por supuesto también a clientes de a pie, que incluirá un variada programación de actividades y eventos (sí eventos, antes eran actos, pero ahora son eventos) que atraigan a todo tipo de público.  Pero sería un panegírico que, por atractivo que suene, no resulta tan determinante como el juicio de uno de sus primeros clientes.

 

 

Su nombre es Nico y tiene 12 años. Su afición al fútbol le ha llevado a guardar obligadamente banquillo durante algunas semanas por culpa de una clavícula rota. Afortunadamente el grueso tercer volumen de las Memorias de Idhún de Laura Gallego, que le compraron en la flamante librería, le servirá para sobrellevar la lesión mucho mejor.

Fue él, quien al leer el nombre de la librería en el envoltorio de su regalo de cumpleaños exclamó: ¡qué buen nombre! Y si lo dice un joven de 12 años que apunta, además de habilidades futbolísticas, la promesa de ser un buen lector: ¿quién es capaz de contradecir al futuro?

 

El Nido de lecturas a las puertas de la Biblioteca de Cleveland

 

El último Nobel de Literatura cantaba que la respuesta estaba en el viento; y visto en perspectiva puede que el poliamor cultural ya estuviera en el aire hace tiempo.

En 2013 el artista estadounidense Mark Reigelman instaló a las puertas de la biblioteca pública de Cleveland su obra Nido de lecturas: una enorme estructura de maderas que conformaba un impresionante nido que jugaba con la idea de la biblioteca como refugio.

La arquitecta de origen hindú Anupama Kundoo, cubrió una plaza de Barcelona con libros cazados en pleno vuelo en 2014.

Y tres años después abre sus puertas Ciento volando en Madrid. ¿Casualidad? No lo parece. Algo flotaba en el aire, y no era el amor, era el poliamor entre bibliotecas, librerías y lectores.

 

 

Ciento volando, cultura y más. C/ Divino Pastor. Malasaña (Madrid)

 

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Desmontando el 2016

 

Si Facebook intentara hacer uno de esos resúmenes de lo que ha sido 2016 en este blog (lo sentimos Mark Zuckerberg) pero no daría ni una. Probablemente lo único sobre lo que conseguiría dar una lejana pista es que la cosa va sobre cultura, así en general. Y es que a veces una (o cien) imágenes no alcanzan más que mil palabras, algo que una red que se llama Caralibro debería saber.

Probablemente el mejor resumen del blog en 2016 se condensa en la frase que lanzamos cual eslogan: Quien habla de bibliotecas termina hablando de todo. Y en ese todo debería acabarse la cosa. Pero como sabemos que lo propio es aprovechar el año nuevo para permitirse mirar 2 segundos atrás: no nos vamos a salir del redil. Bueno sólo un poco, lo justo para impartir un poco de justicia bloguera.

 

 

Y es que echar un vistazo al año que se fue (lo de reflexionar ya sería una excentricidad) te lleva forzosamente a celebrar los éxitos con rankings de los más visitados, de los posts más celebrados: en definitiva, de los best sellers del blog en el 2016, por entendernos rápido. Pero se supone que si algo pueden aportar las bibliotecas a esta época digital pasada de revoluciones: es el hecho de proteger lo minoritario, de mimar lo que la masa muchas veces ignora, de atender lo alternativo porque de ello puede surgir los mejores antídotos contra el pensamiento único.

“En estos tiempos, si queremos ser mayoritarios, debemos empezar por atender a las minorías”

destacábamos en el post (ganador) de Bibliotecas indies, bibliotecas mainstream, así que prediquemos con el ejemplo.

 

 

Los laureles (de momento) como post más visitado corresponden a La arruga es subversiva: bibliotecas para la tercera edad. No vamos a buscar razones del porqué unos posts lo petan y otros no; pero en este caso nos aventuramos a lanzar una: el impepinable hecho de que (más tarde más temprano y dando gracias) todos vamos a ser viejos. Y nosotros apostábamos por una vejez nada conformista con el estereotipo vigente.

 

 

Insolente, descarado, y nada discreto como correspondía al reto que planteábamos en el post: Biblioteca bizarra (#bibliobizarro) en poco más de una semana y pico ha trepado hasta el segundo puesto de lo más visitado. ¿Cómo puede ser que un post que reivindica lo kitsch, lo hortera, lo camp triunfe entre un gremio que guarda las esencias de la cultura en este mundo banalizado? Probablemente porque precisamente si algo aporta la cultura es la capacidad para apreciarlo todo y así disfrutar gracias al cúmulo de referencias y analogías que atesoras.

El ser disfrutones no implica en ningún caso perder de vista lo práctico. Por eso Tres herramientas para medir el impacto de la biblioteca se sitúa como el tercer post que completa el pódium de 2016. La vocación de confesionario/diván psicológico de este blog aupó a Trastorno bipolar bibliotecario en fase crítica a la categoría de blockbuster (así alternamos un poco los extranjerismos en la terminología del éxito: de la literatura al cine. Que en las bibliotecas del siglo XXI ya no se fomenta la lectura, se fomenta la cultura, así en general).

 

 

El abuso de la sinceridad para camuflar la simple mala educación es un signo de los tiempos que corren. Nada que ver con lo que hablábamos en Una verdad (bibliotecaria) incómoda, pero no podíamos más que plantear una cuestión que nos angustiaba: ¿y si las bibliotecas sí tienen futuro en esta nueva era, y son los bibliotecarios los que no lo tienen? Otro interrogante centraba también el asunto del siguiente post más visitado: ¿tiene sentido escribir un blog en una biblioteca a estas alturas? Para responderla nos tuvimos que poner experimentales y dejar un final abierto que aún sigue sin cerrarse en un…(post en obras).

El resto de best sellers/blockbusters o como quieran llamarse, se ocuparon de asuntos igualmente candentes: libertad de expresión en bibliotecas y de los bibliotecarios como los acróbatas del tejuelo, del deseo de un app para ligar «culturalmente» en la biblioteca, o de la relación entre amas de casa y bibliotecas como muestra de un feminismo que definíamos como de gran almacén.

 

 

Pero marginemos a todos estos acaparadores de éxitos estadísticos, y centrémonos en los sleepers (por seguir incordiando con anglicismos) que es como definen en el mundo del cine a aquellas películas a las que no se les dispensa una gran acogida en el momento de su estreno, pero que poco a poco, van creciendo y ganando adeptos. Los posts indies si se quiere, o simplemente los que poseen personalidad propia y no dependen de las masas, ni buscaban el aplauso fácil.

No se puede decir que Posverdades bibliotecarias fuera poco celebrado, no sería cierto. Fue algo oportunista (¿quién no lo es en el mundo digital?) a la hora de trasladar la palabra de moda al mundo bibliotecario, pero lo hizo con una buena intención: montar una crónica de lo más sui géneris sobre el VIII Congreso de Bibliotecas Públicas. Como sosteníamos en el post:

«A las bibliotecas les corresponde buscar la genealogía de nuestro presente […] la verdad os hará libres, la posverdad os hará esclavos»

 

 

Tal vez los post que quedaron más relegados fueron dos: Supermercados de la cultura: oferta del día en ideas propias, y Golpe de estado cultural en marcha. No son los que menos visitas acumulan, pero para los asuntos que trataban (las estrategias que las bibliotecas han copiado a las grandes superficies, y el germen de una revolución cultural en ciernes) partían con vocación de ser algo más mediáticos.

Léeme, soy community manager (DJ bibliotecarios en el filo) está injustamente dentro de este pelotón, porque fue de lo más visitados, pero los que vinieron detrás le fueron sobrepasando, y le hicieron pasarse a lo alternativo. En cambio otros que nacieron con vocación orgullosamente indie fue el que se centró en indagar en lo genuinamente typical spanish en el mundo de las bibliotecas (Biblioteca yé-yé) o el dedicado a personas transgénero que ejercen su activismo y su profesión desde bibliotecas; o Testosterona y bibliotecas, toda una reflexión sobre si el hecho de ser hombre dificulta el amor por la lectura en nuestros días; o el que bajo el título de Egobiblio, narcisismo y bibliotecas en la era selfie, abordábamos el fenómeno booktubers y la brecha generacional entre otros asuntos.

 

 

En definitiva, como decíamos en Rashomon bibliotecario: busque, compare y si encuentra algo mejor léalo. Que el resultado sea mainstream o minoritario no podemos saberlo. Lo seguro es que no vamos a formular ningún falso propósito de enmienda para 2017. Como le dice el escorpión a la rana que le estaba ayudando a cruzar el río mientras se ahogan: «no he tenido elección, es mi naturaleza«.

 

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El tiempo en nuestras manos

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Harold Lloyd con el tiempo en sus manos en 1923, y así estamos un siglo después, más colgados que nunca del reloj.

 

En la isla canaria de La Palma hay un túnel que los palmeros bautizaron como el tunel del tiempo. Y no, no tiene nada que ver con H.G. Wells sino más bien con la peculiar climatología isleña. Dado el microclima del archipiélago accedes al túnel en un día soleado y de cielos azules, y tras recorrer los escasos metros que lo forman: te encuentras en un día nublado y lluvioso. Pues bien, en algún punto de ese túnel es donde tienen que situarse las bibliotecas hoy día.

Y desde ese lugar impreciso del tránsito ¿qué es lo más valioso que las bibliotecas pueden ofrecer al público? Algo obvio una vez dicho lo anterior: simplemente tiempo.

En la web BingeClock te ofrecen la posibilidad de saber exactamente cuánto tiempo de tu vida vas a invertir cuando decides ver una serie completa. Por ejemplo, y hablando de series ya finiquitadas, la clásica Los Soprano supone una inversión de 3 días y 14 horas para completarla de un tirón, The wire supone 2 días y 12 horas y Breaking bad 2 días y 14 horas. Francamente en estos tres casos, es tiempo aprovechado. Aunque esto de cronometrarnos hasta el ocio empieza a resultar de lo más agobiante.

 

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La Tardis de la serie Doctor Who, un clásico de la ciencia ficción sobre viajes temporales de la televisión británica, que cada vez tiene más predicamento entre fans españoles. A más de uno le gustaría una tardis para remediar lo del Brexit.

 

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La cubierta desgastada y avejentada de este ejemplar de Momo de Ende es la mejor medalla que puede colgarse una biblioteca.

Javier Marías, en su columna de El País Semanal de hace una semana, hablaba de la diferente percepción del tiempo de cuando él era joven en comparación con la actualidad. Cualquiera que no sea un niño, sabe que los años no pasan igual según la década vital en la que estés instalado; pero la modernidad ha conseguido el prodigio de igualarnos a todos con un ritmo que supera generaciones. Y ese ritmo es cada vez más de vértigo.

Lo sentimos por Momo (y sobre todo por nosotros) pero la protagonista del libro de Michael Ende no consiguió su cometido, y los ladrones de tiempo con sus gadgets, redes sociales y demás distracciones han ganado la partida y nos han robado el tiempo. El eslogan de la primera ola digital era la información es poder, pero ya ha caducado. El tiempo es lo más valioso, lo más deseado y lo más escaso. Por eso cualquier servicio público (o privado) que aspire a sobrevivir a esta revolución digital lo primero que tiene que ofrecer a sus clientes es tiempo.

 

 

Y ¿cómo se ofrece tiempo a los usuarios de las bibliotecas? No difiere mucho de cualquier otro servicio, simplemente facilitándoles la vida con productos que les sirvan para gestionar mejor su ocio y formación:

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En la película In time (2011) los ricos poseen la fórmula contra el envejecimiento. Si los pobres quieren sobrevivir tendrán que ganarse el tiempo o morir. Lástima que una premisa tan interesante se desperdiciara en una película mediocre.

si hay un sector de usuarios que vive con angustia el paso del tiempo pese a ser jóvenes, esos son los estudiantes. El calendario del curso les obliga a administrar bien su tiempo si quieren obtener resultados.

Mucho se habla de los adolescentes como público dificil de atraer a la biblioteca, ¿pero qué hacen las bibliotecas con los que acuden en masa sin necesidad de atraerlos, pero a los que la oferta de la biblioteca (más allá de climatización, mesas y sillas) les importa bien poco? Ofertar cursillos rápidos de técnicas de estudio podría ser una manera de venderles la biblioteca mientras les proporcionas herramientas prácticas para lograr sus objetivos.

Y no se trata de sustituir a las instituciones docentes pero la labor complementaria de las bibliotecas puede ser esencial. Por ejemplo, en la biblioteca pública de Elmhurst (Illinois) los estudiantes con carné de biblioteca pueden obtener ayuda en línea desde la biblioteca para hacer los deberes.

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Las chicas de Advanced style, genio y figura hasta…donde sea

– en el otro extremo de esa gestión del tiempo estarían los jubilados. Sí, esos de los que hablábamos en La arruga es subversiva. Allí repasábamos algunas de las iniciativas bibliotecarias para este sector de población que en pocos años será el más numeroso. En las bibliotecas públicas de la ciudad de Spokane, en Washington, también lo saben y han convertido a sus bibliotecas en auténticos centros de recursos no sólo para mayores, sino para toda la familia.

La sociedad occidental ha perdido la relación con un hecho tan ineludible como es la muerte. Es el último asunto del que se quiere hablar, y sólo intrépidos como Jon Sistiaga se atreven a afrontarlo en los medios en su programa Tabú. Por eso es tan valiosa una programación como la de esta biblioteca estadounidense que bajo el nombre de Levantando el velo de la planificación senior, ayuda a prepararse para la inevitable decadencia. Desde cuestiones financieras, a adaptaciones del hogar para las limitaciones físicas de la edad, asesoramiento a familiares que cuidan a ancianos, pasando por gestión de ayudas o cómo preparar psicológicamente el inevitable fin.

 

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La escena del velatorio en Volver (2006) o convivir con la muerte como algo que forma parte de la vida.

 

– dando otro salto temporal nos situamos en la infancia. Uno de los deseos paternos más recurrentes en nuestros días es el de conseguir que los niños tengan una experiencia del tiempo similar a la que ellos tuvieron en su infancia. El reciente libro-juego Juegos de ayer y hoy aspira a servir de guía para que los niños recuperen la experiencia de juegos anteriores a la era digital que todo lo invade. Sus autores, los editores Eva María Rodríguez y Agustín Fernández-Tresguerres, lo recomiendan para bibliotecas y centros educativos; y ojalá que consigan su objetivo. ¿Conseguirá el brillo de las canicas contrarrestar aunque sea un poco el brillo deslumbrante de las pantallas?

 

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– pero más allá de necesidades generacionales, hay productos que se pueden desarrollar desde una biblioteca y que nos sirven a todos para gestionar mejor nuestro tiempo. Precisamente el viernes 8 de octubre se lanzó la plataforma de préstamo online de audiovisuales eFilm, un proyecto desarrollado por Infobibliotecas que promete dar mucho que hablar.

La biblioteca pública de Torrelodones es la primera en estrenar este servicio que a semejanza de plataformas de streaming multimedia comerciales, ofrece la posibilidad de disfrutar del cine en casa gracias a ser socio de una biblioteca. Viene a sumarse a la posibilidad también de prestarse libros digitales de que disponen ya todas las bibliotecas en nuestro país. Visitar la biblioteca físicamente para acceder a sus documentos ya es sólo una opción. El concepto de biblioteca pública mutando a cada paso, y de este modo, adaptándose a la gestión del tiempo de cada uno.

 

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La estupenda serie El Ministerio del Tiempo que tanto juego ha dado para dar a conocer los fondos de la BNE a través de las redes, en eFilm.

 

Según las últimas investigaciones Einstein, una vez más, tenía razón. Los experimentos realizados en un acelerador de partículas alemán confirmaron que el tiempo se mueve más lento en un reloj en movimiento que en uno fijo. Y las bibliotecas no paran de moverse, ahora sólo falta que el tiempo se dilate lo suficiente como para que los usuarios se den cuenta de que siguen mereciendo la pena.

Precisamente en África, donde el tiempo fluye de manera muy distinta a Europa, las bibliotecas revalidan su importancia gracias al ciclo de la vida. La implantación de las bibliotecas de semillas, que nacieron en los Estados Unidos, están consiguiendo que los agricultores de países como Costa de Marfil puedan diversificar y preservar los cultivos autóctonos.

 

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Detalle de la ‘semillateca’ de Treichville en Abidjan (Costa de Marfil)

 

Las semillas modificadas genéticamente se han ido implantado por tierras africanas marginando los cultivos que desde siempre habían protagonizado la agricultura local. Las bibliotecas, conservando y facilitando el trueque de semillas, permiten que la idiosincrasia agrícola no termine por perderse irremediablemente. Al mismo tiempo, proveen a los agricultores de libros que les ayudan a formarse y mejorar sus cultivos.

planteraonwhite¿Cabe mejor metáfora del paso del tiempo que el proceso de plantar una semilla, y cuidarla hasta que germine? En nuestro país la Biblioteca de semillas de la Universidad Politécnica de Cataluña ha importado con éxito esta idea. Ahora falta que se extienda y siga implantándose en bibliotecas públicas.

¿No sería fantástico «prestar» semillas acompañadas de una selección cuidada de libros, películas, música, cómics… que acompañasen el proceso de germinación? Abono para mentes, abono para semillas: el servicio bibliotecario definitivo para aprender a gestionar nuestro tiempo de manera más acorde con nuestro ciclo vital.

 

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Los 5 posts más leídos de Infobibliotecas en 2015 (y una “extra ball”)

hemos intentado ser más útiles que nunca y aportar a los debates las ideas y las buenas iniciativas que se están impulsando en el ecosistema bibliotecario dentro y fuera de nuestras fronteras. Os dejamos directamente con lo más leído y compartido en las redes sociales del Blog de Infobibliotecas. #1: Memoria de grandes mujeres bibliotecarias. La American Library Association (ALA) retomaba en 2015 una iniciativa que nos encanta: “Las mujeres en la historia de las bibliotecas”, una convocatoria pública para recuperar la historia de mujeres que han hecho una contribución importante y duradera a la biblioteconomía o a la biblioteca del barrio o de la ciudad, sean o no sean bibliotecarias. ¿Podríamos hacer lo mismo aquí? La Biblioteca Nacional en las redes sociales dijo que se lo estaba pensando… Mujeresbibliotecarias_bibliobus #2: Bibliotecas y desarrollo sostenible II: las bibliotecas escolares, infantiles y juveniles. Segunda entrega del resumen de la consulta realizada por la IFLA a sus secciones para dar visibilidad a ejemplos de buenas prácticas y recomendaciones para impulsar la relación entre bibliotecas y desarrollo sostenible. Porque las bibliotecas escolares, infantiles y juveniles representan uno pilares fundamentales en la aportación de las bibliotecas al desarrollo y el bienestar de las personas. bibliotecaEscolar_cartel #3: Más que libros: tendencias en servicios bibliotecarios para niños y jóvenes. En este post os hablamos de recursos para ayudar a las bibliotecas a cumplir los estándares básicos en sus servicios para niños y jóvenes, y de algunas ideas clave para hacer las bibliotecas más atractivas para ellos. ServiciosNiños-Impresora3D #4: Recordatorio: las bibliotecas como espacios de trabajo. En el centro del proceso de diseño de las nuevas bibliotecas – las “catedrales” de nuestro tiempo, según el arquitecto Luís Arranz (siempre con permiso de los estadios de fútbol)-, está el usuario, y así debe ser. Y si los usuarios son lo primero, ¿quién debe estar en el segundo lugar, muy cerca de ellos? Lo has acertado: los bibliotecarios. Porque demasiado a menudo olvidamos pensar las bibliotecas como espacios de trabajo. Espacioparabibliotecarios_HuntLibrary #5: Tatuaje bibliotecario: orgullo de biblioteca a flor de piel. Vencidos y cautivos por ese estado de evolución humana superior que es ser un hipster, indagamos sobre lo que se lleva en materia de tatuaje bibliotecario. Porque donde esté mostrar el orgullo bibliotecario a flor de piel que se mueran los clásicos (del tatuaje). Tatubibliotecario-orgullo “Extra ball”: Los Simpson, las bibliotecas y los libros ¡Mooola! En realidad, este post debería figurar en el puesto número dos de la lista, pero como es precisamente la entrada con la que inauguramos el año, y una de nuestras preferidas, a modo de re-regalo, aquí os dejamos con la visión de las bibliotecas y los libros de esa gran referencia de la cultura popular de las últimas décadas: Los Simpson. SimpsonLisapilalibros Os agradecemos en el alma que nos hayáis seguido durante todo este año en este intento de hacer crecer la profesión bibliotecaria. Para nosotros este trabajo solo tiene sentido si estáis ahí para leerlo y comentarlo. ¡Gracias y feliz 2016!]]>

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Del periodismo hecho literatura, y otras recomendaciones del mes

Destacados1512_SvetlanaEsta entrada de recomendaciones sobre novedades para vuestra biblioteca va a estar especialmente dedicada a libros que nos hacen entender que el (buen) periodismo también puede ser (buena) literatura. Para ello, empezamos con la Premio Nobel 2015, Svetlana Alexiévich, que hace unos días recibía el galardón en Estocolmo, y de la que, como sabéis, solo se había editado en castellano su obra “Voces de Chernóbil” antes de recibir el galardón. Pues bien, empiezan a salir a la luz otras, como “El fin del «Homo sovieticus»”, que acaba de sacar Acantilado en la que da voz a cientos de damnificados por el terrible experimento que fue la URSS; o como la que destacamos aquí, “La guerra no tiene rostro de mujer”, su opera prima considerada una obra maestra del periodismo de investigación, que se acerca a las mujeres que combatieron en las filas del Ejército rojo o de los partisanos contra Hitler en la Segunda Guerra Mundial. “No escribo la historia de la guerra, sino la historia de los sentimientos”, ha dicho la autora de este libro. Hay relatos como los de una francotiradora que recuerda los escalofríos y el miedo que sacudieron su cuerpo el primer día que pasó del blanco de madera a un ser vivo, o como el de una de sus compañeras que, de los momentos de combate no recuerda pájaros ni otros colores que el negro y el rojo. Es, como ella misma denomina sus obras, una “novela colectiva”, una “novela de confesión”. DestacadosNov15_periodismoYa en tierras nuestras, pero en la misma línea que une periodismo y literatura, hablamos de El periodismo es un cuento”, una recopilación de los mejores reportajes del escritor gallego Manuel Rivas, 59 para ser exactos, en los que habla con grandes dosis de ironía de periodismo, de idiosincrasias propias y ajenas, de la pobreza, del daño que se hace a la naturaleza y de otras tragedias. Para Manuel Rivas -nos lo contaba hace poco en una entrevista para la revista Infobibliotecas- hay una información que está “en las calles y las plazas”, y que con los aires de cambio que han soplado últimamente en nuestro país, ha empezado a circular de otra forma. “Ahora la información y la historia emergen juntas frente a la convención estadística, ese intento de mostrar la realidad manejado por los tecnócratas (…) Solo necesitaba empezar a circular y superar a los perros guardianes que decía Paul Nizan, los intelectuales cuya misión era precisamente impedir que la información circule”.

Otras recomendaciones

Crónicas de la mafia. Íñigo Domínguez. Libros del K.O. Seguimos con el género periodístico con este libro del corresponsal de “El Correo” en Roma, encontraréis “lo más bestia que he leído sobre Berlusconi y la mafia”, en palabras de su colega del diario El Mundo Irene Hernández Velasco, que seguro que ha leído muchas cosas sobre Berlusconi. Contiene el relato de los principales episodios protagonizados por la Mafia tanto en Italia como en EE.UU, además de una completa filmografía sobre el tema, con más de 250 películas comentadas que supone todo un repaso a cómo ha ido evolucionando la figura del gánster en la gran pantalla, y la fascinación que nos produce. “Mediante multitud de historias y anécdotas sangrantes que van rápidamente de lo trágico a lo cómico y viceversa, el autor nos describe la exitosa inoculación de la mafia en el Estado italiano desde sus mismos inicios hasta nuestros días”, han dicho de este libro en la revista JotDown. DestacadosNov15_CienciaFiccion“Ciencia ficción. Crónica visual del género más apasionante de la galaxia”. Guy Haley (ed.). Lunwerg Editores. De Frankestein a Avatar, de Verne y H. G. Wells a Isaac Asimoz, George Lucas o Spielberg, esta guía recorre todos los subgéneros de la ciencia ficción, en todos sus formatos -literatura, cine, cómic, videojuegos…-, todo en 500 páginas llenas de universos lejanos, viajes en el tiempo, amenazas científicas, superheroes y futuros apocalípticos, y con mucho material gráfico añadido. Una obra esencial para los aficionados y eruditos de tu biblioteca.

¿De los Beatles o de los Rolling?

En nuestra página de destacados podréis encontrar muchas otras recomendaciones, pero desde aquí vamos a cerrar esta entrada con un par de clásicos, porque en el fondo es lo que somos. Por un lado, con la edición en vinilo y CD del único que concierto que The Beatles dieron en Madrid, en la plaza de toros de Las Ventas, el 2 de julio de 1965, hace 50 añitos de nada. Se trata de una grabación que realizó José Luís Álvarez, entonces director de la revista Fonorama, y que durante muchos años se creyó que no era más que una leyenda urbana. No se trata de una grabación pirata porque se hizo con el beneplácito, contrato mediante, del mánager de los de Liverpool, Brian Epstein, y dicen que la calidad del sonido es óptima. Desde luego, se han tomado su tiempo para editarla. No sé, igual tenían dudas: ¿funcionará? ¿Habrá mercado para un disco así? Destacados1512_Beatles -anuncio conciertoY ya en DVD se ha editado The Rolling Stones From The Vault: The Marquee – Live In 1971, una actuación mítica de los míticos Jagger, Richard and Co, en el mítico Marquee Club de Londres, filmada por la televisión estadounidense un mes antes de que viera la luz el album “Sticky fingers”. En ella tocaban en directo por primera vez temas como “Brown Sugar”, “Dead Flowers”’, “Bitch” y uno de esos que pocas veces presentan en sus conciertos, “I Got The Blues”. Os dejamos precisamente con el vídeo de “Dead flowers”. Después de verlo estaréis de acuerdo conmigo en que en este concierto Jagger no puede estar más sexy con esa torerita de lentejuelas. Lo estaría incluso sin ella ;). ¡Feliz semana! ]]>

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