Una bibliotecaria española en Nueva York. Segunda crónica

 

Cuando el carné de la biblioteca te abre las puertas de los museos: el Culture Pass de NYC

 

Sobre el manido concepto de democratización cultural, tan usado por políticos y altos cargos de «La Cultura», decía Oriol Martí en un interesante artículo, que publicó para ‘Cultura y Ciudadanía‘:

“siempre utilizo el mismo ejemplo para explicar qué es una política pública centrada en la llegada cultural: la construcción y puesta en funcionamiento de una biblioteca para acercar los libros, el amor a la lectura, el silencio, el estudio y el conocimiento reposado al mayor número de personas, independientemente de su condición social, género, país de origen, edad, peso o estatura. Y siempre utilizo un segundo ejemplo: un festival de artes de calle”.

 

Y creo que razón no le falta. Cuando se quiere acercar la cultura a todos los públicos, las plazas, las calles: las bibliotecas son los lugares idóneos. Donde, en principio, toda la ciudadanía es bienvenida. Pero ¿qué pasa con el resto de instituciones?, ¿son realmente accesibles los museos, las bibliotecas privadas, los jardines botánicos o las galerías? ¿No hay responsabilidad en hacer esos lugares algo más cercano para todos los públicos? ¿Por qué no vemos los mismos públicos en un museo que en una biblioteca?

Quizás sea por eso de que los museos tienen ese halo moderno que rodea a las élites culturales, quizás sea porque da pereza ser turistas en nuestras propias ciudades, o porque no tenemos dinero para la entrada o no tenemos el tiempo para ir a ultimísima hora cuando quizás “es gratis”… O quizás sea porque algunas comunidades tienen categorizados esos lugares como algo que no se merecen, que no son para ellos, donde no son bienvenidos. 

 

Por eso, cuando llegué a Nueva York en septiembre de 2018, y encontré la ciudad empapelada de algo que se llamaba “Culture Pass”, y que estaba firmado por las bibliotecas públicas de la ciudad, ya sabéis, saltó el radar. ¿Será que en NYC las bibliotecas y los museos están ahora más integrados? ¿Será verdad que se puede ir gratis al MoMa si eres usuario de la biblioteca?

Pues sí, este “Culture Pass” es una iniciativa dirigida por la NYPL, la Brooklyn Library y la Queens Library: que proporciona acceso gratuito a los millones de usuarios que tienen carné de la biblioteca para que puedan visitar 50 instituciones culturales de los cinco condados de Nueva York. Suena bien.

Tom Finkelpearl, del comisionado de asuntos culturales de la ciudad de Nueva York, decía: «En una ciudad tan rica en actividades creativas, cada neoyorquino merece tener acceso a experiencias culturales transformadoras«.

Exactamente, a través de esta iniciativa, los usuarios de bibliotecas pueden visitar, de manera gratuita diferentes instituciones culturales de la ciudad que van desde el Jardín Botánico de Nueva York al Museo de Brooklyn, pasando por el Met, el Guggenheim o el Museo de Historia Natural. Todos los “must” que los turistas no nos perdemos, y que tantos ciudadanos aún no han pisado, por las razones que sean.

A mí me parece interesantísimo que se refuercen los vínculos entre las bibliotecas locales y otras atracciones propias del sector cultural, porque realmente, creo que deberían de ser un todo en la relación cultural que tenemos con la ciudad.

Además, creo que el Culture Pass es especialmente potente en esta ciudad que posee una de las ofertas culturales más potentes del mundo, que hacen de ella un destino atractivo, y que ahora no pertenece sólo a los turistas o comunidades más privilegiadas, sino que también pertenece al pueblo que es usuario de las bibliotecas. Es emocionante poner en la misma página a las bibliotecas y museos: instituciones que, a veces, parecen pertenecer a categorías culturales diferentes. 

Dice Linda E. Johnson. , Presidente y CEO de la Biblioteca Pública de Brooklyn:

«Como la institución más democrática de nuestra sociedad, la misión principal de la biblioteca es proporcionar recursos para el aprendizaje, la cultura y la creatividad a personas de todas las edades y antecedentes, en esencia para brindar acceso al conocimiento colectivo del mundo. El Culture Pass ayudará a crear conciencia, ampliar el público y ofrecer acceso a los usuarios de bibliotecas a los museos e instituciones culturales de Nueva York. Estamos encantados de unir fuerzas con estos estimados museos de artes visuales y ciencia”.

 

 

Por su lado, el presidente y director general de la Biblioteca Pública de Nueva York, Anthony W. Marx afirmaba:

“En la Biblioteca Pública de Nueva York, trabajamos todos los días para garantizar que todos los neoyorquinos puedan aprovechar todos estos destinos únicos para aprender, crecer y beneficiarse de la gran cantidad de información y experiencias enriquecedoras de la ciudad. El Culture Pass es una manera emocionante de ampliar ese trabajo y ayudar a todos los neoyorquinos a explorar y descubrir los tesoros de la ciudad».

Sí, qué jefes bibliotecarios más inspiradores, cómo empoderan a la ciudadanía.

¿Por qué está funcionando tan bien esta iniciativa?

Porque además de conseguir que diferentes organizaciones culturales donen invitaciones al Culture Pass, de manera mensual, éstas resultan ser las instituciones más importantes de la ciudad y, por lo tanto, intrínsecamente interesantes y atractivas… ¡¡chachaaaán!!

 

Hacen publicidad todo el rato y en todos los lugares del Culture Pass: desde en las marquesinas del bus, en el metro, en redes sociales, en las mismas bibliotecas, en la prensa… De nada vale tener un servicio a la disposición del usuario si no se le repite, y se le explica una y otra vez, que tienen derecho a usarlo. Y esto, como os imagináis, es una inversión en recursos extra, que las bibliotecas de la ciudad asumen, porque estamos en el reino del marketing y saben hacer las cosas.

Porque además de hacer publicidad de la biblioteca, la estás promocionando asociándola a algo cool, atractivo, de ocio saludable y disponible para todos. Porque tener el carné de la biblioteca es tener un pase a los museos, porque quizás algunos usuarios se han dado de alta precisamente para tener este servicio. Porque en el momento en que entramos a la biblioteca ya estamos más cerca de leer; de cogernos ese libro que te apuntaste en esa exposición; o de planificar un fin de semana diferente en la ciudad y llevar gratis a tres personas más. Y eso, en esta ciudad es mucho.

 

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1 comentario en “Una bibliotecaria española en Nueva York. Segunda crónica

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