Si la biblioteca fuera…2

 

Si la biblioteca fuera un palo del flamenco sería una rumba: porque se adapta a cualquier estilo y te alegra el cuerpo de inmediato.

Si la biblioteca fuera un árbol sería el alcornoque: te previene de convertirte en uno; y de su madera, se saca el corcho que sirve de aislante acústico.

Si la biblioteca fuera un programa de televisión sería el de Mercedes Milá en el que Umbral se iba si no hablaba de su libro.

Si la biblioteca fuera un juguete de merchandising sería un transformers: ¿hace falta argumentarlo?

Si la biblioteca fuera un actor inglés sería Alec Guinness: porque pasó de Shakespeare a Star wars manteniendo el prestigio intacto.

 

Si la biblioteca fuera un edificio sería un rascacielos: cuanto más rozan las nubes más profundos son sus cimientos en el suelo.

Si la biblioteca fuera un gurú sería Aleister Crowley: su lema ‘Haz lo que quieras’ caló en estrellas del rock como Keith Richards, David Bowie o Jimmy Page que declararon su amor por las bibliotecas.

Si la biblioteca fuera un curso de idiomas sería el que dio Raphael para cantar Aquarius: lo primero para soltarse con una segunda lengua es perder la vergüenza.

Si la biblioteca fuera una chuche sería peta zetas para el cerebro.

Si la biblioteca fuera un tratamiento de estética sería el ácido hialurónico porque hidrata, repara y rejuvenece las ideas.

 

 

Si la biblioteca fuera un personaje de Arnold Schwarzenegger sería Terminator (no Conan) porque aunque la dejen en el chasis con tanto recorte sigue pese a todo adelante.

Si la biblioteca fuera un fenómeno meteorológico sería el tornado que transportó a Dorita al mundo de Oz.

Si la biblioteca fuera un tango sería Libertango, tanto en su versión original de Astor Piazzolla como en la de Grace Jones, porque nada te hace más libre que bailar pegado a la cultura.

Si la biblioteca fuera un directo, sería uno de Tom Waits, porque aunque parezca que va a quedarse sin aliento siempre tiene fuelle para dar la última nota.

Si la biblioteca fuera una embarcación sería la Kon-Tiki que, pese a su modestia, resistió la travesía desde Perú a la Polinesia, a través del Pacífico.

 

 

Si la biblioteca fuera una bombilla sería la que luce en la estación de bomberos de Livermore (California): pese a llevar encendida 119 años sigue riéndose de la obsolescencia programada.

Si la biblioteca fuera un fenómeno natural sería un géiser: cuanto más la frecuentas más bulle la creatividad.

Si la biblioteca fuera un instrumento sonoro sería un theremin, aún sin pisarla, sus vibraciones te llegan gracias a sus plataformas digitales.

Si la biblioteca fuera una modelo sería Iris Apfel: por sacarle los colores a la vida haciéndole una peineta al edadismo.

Si la biblioteca fuera una raza de perro sería Kant-Nietzsche…ok, vamos a dejarlo por hoy.

 

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About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

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