Mapa de las músicas del mundo

 

Walter Benjamin falleció en 1940, por lo que difícilmente podía prever lo que iba a suceder con la industria de la música casi un siglo después. Pero sin ánimo de profetizar nada, el filósofo y ensayista alemán más amado por las nuevas generaciones, ya dejó claro en la primera y convulsa mitad del siglo XX, lo que iba a acontecer con la música a partir de entonces.

Totalmente desacralizada, manufacturada, y expoliada su aura, la experiencia musical que en los siglos precedentes suponía toda una liturgia, un acto exclusivo y único: se convertía en objeto de usar y tirar a partir del momento en que el gramófono permitía reproducirla, una y otra vez, en el salón de casa. Así que no era de extrañar que la primera industria que resultase herida ante el empuje tecnológico fuera la de la música. La industria del cine le siguió; y la industria editorial parecía la siguiente.

 

 

¿Será por eso que la gastronomía y la moda empezaron a escalar cada vez más espacios en los medios? Las sociedades necesitan rituales, y tanto la moda como la gastronomía resultan efímeros, consumibles y altamente ritualizables. ¿Los chefs y los diseñadores han venido a competir con las estrellas del rock y del cine?

Pero la historia nunca sigue un camino recto. En un giro de guion propio del más efectista de los seriales: una pandemia ha provocado que las ventas de libros se incrementen de manera inesperada. Ninguna de las campañas de fomento de la lectura había contando de aliado con un virus que obligase a confinar a la población mundial. Todo lo contrario que la industria musical a la que la pandemia ha venido a herir uno de sus principales balones de oxígeno de los últimos tiempos: los directos.

El mítico promotor Pino Sagliocco, responsable de traer a nuestro país algunos de los grupos y estrellas más rutilantes, lanzaba un deseo de futuro para la industria musical en el Foro Internacional ‘Carta de Santiago’ que se celebró el pasado mes de noviembre en Santiago de Compostela: «la música está desunida. Hay que crear unas herramientas que nos permitan confluir, para representarnos de la manera que nos merecemos

 

Pino Sagliocco ha estado detrás a través de su promotora Live Nation de las giras de grandes estrellas como AC/DC, Madonna o los Rolling. Precisamente los Rolling cumplen 60 años como grupo en estos días y Reino Unido lo conmemora con una edición de sellos.

 

Ya no hay tanto presupuesto para grandes vídeos, y el streaming o los politonos hacen que consumir música se parezca cada vez más a comer pipas. Los festivales de música (al menos cuando se puede celebrar) siguen gozando de buena salud; aunque muchas veces se confunde el genuino amor por la música en directo con la sospecha de servir como mera excusa para un macrobotellón. Como contrapartida,  el aumento de ventas de vinilos supone un movimiento de resistencia a todo esto, que deja claro que en estos tiempos a cada tendencia le acompaña su movimiento de resistencia.

Por todo eso, resulta tan interesante el mapa musical mundial que puede consultarse en Every Noise at Once. Un invento del ingeniero de la plataforma de datos musicales Echo Nest, Glenn McDonald, que en un intento por organizar toda la información con la que trabajaba se interesó por agrupar canciones según patrones rítmicos para, posteriormente, agregarlas a su género correspondiente.

Una estupenda manera de perder el tiempo, ir pinchando en los géneros, categorías y geolocalizaciones de la web e indagar sobre qué tipo de música copa los primeros puestos. Y es un buen ejercicio, porque en contra de lo que pudiera pensarse, tras dejar claro que el género que más se escucha en general es el hip hop; la creación de McDonald discrimina en cada ciudad lo que la distingue del resto lo cual depara no pocas sorpresas.

Y es que por mucho que se desacralice, que pierda el aura, o que determinadas formas de consumo la maltraten: la evidencia es que no podemos vivir sin música. Solo hay que mirar una vez más a una de las potencias emergentes que más lecciones nos dan en su defensa de las bibliotecas: Corea del Sur.

La Hyundai Car Library de Seul cuenta con una colección de más de 10.000 vinilos, en la que se convirtió tras su inauguración en 2015, en la biblioteca más grande del mundo dedicada a la música. Un alucinante espacio con todos los estilos de música imaginables, que se puede escuchar en tocadiscos disponibles para el público.

 

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About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

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