Bibliotecas y desarrollo sostenible: ideas para la acción (I)

IFLA_UNagendaEn agosto se cumplirá un año de la aprobación de la Declaración de Lyon sobre Acceso a la Información y Desarrollo por la que la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) y más de medio millar de instituciones educativas y culturales de todo el mundo -desde organizaciones bibliotecarias a universidades- reivindican la necesidad de garantizar el acceso igualitario a la información y el conocimiento para favorecer el desarrollo sostenible y mejorar la vida de las personas. La declaración es un instrumento de presión para influir en la agenda de desarrollo de Naciones Unidas, y un año después de su aprobación, la IFLA ha publicado el resultado de una consulta realizada a sus diferentes secciones sobre la relación entre bibliotecas y desarrollo sostenible. Hay ejemplos e ideas muy interesantes que constituyen un excelente argumentario para la acción en la defensa y mejora de los servicios bibliotecarios. Aquí os presentamos una primera entrega de las más destacadas.

La bibliotecas, la nueva plaza del pueblo

Son espacios públicos donde todo el mundo es bienvenido y puede participar, hacen una aportación esencial al desarrollo del capital social, educativo y recreativo de las comunidades locales, y son un pilar importante de la democracia. Son las bibliotecas públicas, las nuevas “plazas del pueblo”. Así reivindican desde la Sección de Bibliotecas Públicas el papel de éstas en el desarrollo sostenible de las comunidades. Los servicios bibliotecarios, las herramientas tecnológicas, los formatos de las colecciones y las necesidades de la población son diversas y siguen evolucionando a un ritmo acelerado, pero desde la sección identifican algunos ejes clave en la ecuación que une bibliotecas y desarrollo sostenible, como son la contribución de éstas a la alfabetización informacional y digital, el acceso de a la tecnología y los medios de comunicación, el apoyo a los creadores y al desarrollo de nuevas formas de creatividad, y el acceso a la información y las ideas. Y aportan valiosos ejemplos de buenas prácticas:
  • Las bibliotecas del Logan City Coucil (Australia) han desarrollado talleres de búsqueda de empleo para desempleados mayores, como madres que se reincorporan al mercado de trabajo, empresarios que han perdido sus negocios o trabajadores que sufren de forma continua períodos de paro.
  • En Kenia, la biblioteca pública de Buruburu tiene un bibliotecario digital móvil que lleva la magia de los ebooks a hospitales, escuelas y instituciones para jóvenes que han delinquido.
  • En la biblioteca pública de San Javier-La Loma, una localidad a las afueras de Medellín (Colombia) tenían un problema: cuando estaban diseñando sus servicios a la comunidad se dieron cuenta de que no existían mapas actualizados de la población desde 1071. Impulsaron un proyecto para elaborar mapas de la comunidad de forma participativa, con los vecinos decidiendo qué querían que se incluyeran en ellos y creando los mapas de sus propios vecindarios.
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  • En Croacia, la biblioteca de Rijeka organizó talleres para dar cauce a la creatividad de estudiantes y jóvenes desempleados con la publicación de una revista online muy atractiva, que aborda asuntos que realmente preocupan a la gente para hacer frente así al sensacionalismo de la prensa local.
  • En la biblioteca pública de Olsztyn (Polonia) han puesto en marcha un laboratorio de TICs, el MultiCentre, en el que los usuarios pueden componer música, dibujar caricaturas, producir películas de todo tipo, incluidas las de animación, y construir robots. Organizan cursos en cuatro módulos: MultiArt, MultiMusic, Multiciencia y MultiTec.
Más allá de estos ejemplos (y nos cuentan muchos más), la sección de bibliotecas públicas hace una serie de recomendaciones para el desarrollo de políticas públicas. Desatacamos algunas:
  • Defender del acceso universal y gratuito a las bibliotecas públicas.
  • Apoyar la participación y la formación de las personas en las aptitudes y las habilidades necesarias para el aprendizaje, el acceso a la información y la alfabetización en todas sus formas.
  • Reconocer y apoyar la importancia de las bibliotecas públicas como lugares seguros y neutrales que contribuyen activamente al desarrollo del capital económico y social.
  • Defender a campañas internacionales la posición de las bibliotecas públicas como elemento clave para facilitar información esencial y de confianza.
  • Garantizar el uso de herramientas tecnológicas para el desarrollo empresarial, permitiendo que las bibliotecas estén bien equipadas y actualizadas en las TICs.
  • Defender una financiación fuerte de las bibliotecas públicas.
Desde otras secciones, se ha profundizado en algunos de estos aspectos. Los vemos a continuación.

Adquisiciones y desarrollo de colecciones

El acceso libre, gratuito e igualitario a información de calidad es esencial para el desarrollo sostenible, y para que esto sea posible es necesario que bibliotecas y centros de documentación tengan unas políticas de colecciones adecuadas. También lo es la potenciación del acceso abierto, y en particular el apoyo a los autores en esta materia para ayudar a que las comunidades científicas participen en la generación de información que pueda estar disponible de forma gratuita.biblioteca_ebooks Desde la sección se han presentado algunas buenas prácticas en la materia, como el trabajo de la biblioteca de la Universidad de Deaking (Australia) en apoyo a los investigadores en sus publicaciones de acceso abierto, o la labor del Centro de Información de la Mujer de Georgia, que recopila información y trabaja por el desarrollo de valores democráticos a través de la protección de los derechos de las mujeres. También han formulado una serie de recomendaciones para los responsables de la toma de decisiones políticas. Entre otras cosas, proponen:
  • Desarrollar modelos de negocio nuevos adaptados y más eficientes respecto al libro electrónico.
  • Permitir a las bibliotecas que adquieran y preserven materiales en todos los formatos, incluidos los electrónicos, extendiendo las excepciones que tienen en cuanto a derechos de autor también a los medios electrónicos.
  • Sensibilizar sobre aspectos éticos respecto a las bibliotecas, para garantizar una selección neutral de la información y los materiales que se adquieren.
 

Acceso a la información gubernamental

La Declaración de Lyon reconoce que el acceso a la información gubernamental es un requisito imprescindible para que los ciudadanos puedan mejorar sus vidas, y ayuda a los gobiernos a alcanzar sus objetivos de desarrollo. Las personas necesitan acceder a esa información para montar negocios, encontrar trabajo, desarrollar sus comunidades y encontrar oportunidades económicas, entre otras cosas. Las bibliotecas gubernamentales juegan un papel crucial en esta materia, no solo ayudando a encontrar esa información, sino también, por ejemplo: contribuyendo a que los ciudadanos desarrollen las aptitudes necesarias para buscar, acceder, entender y usar la información; facilitando la tecnología, el asesoramiento y los servicios a nivel local y nacional para distribuir esa información; educando a los funcionarios públicos en el acceso a la información; y preservando la información gubernamental en todos los formatos en archivos históricos para que pueda ser usada por las generaciones futuras. Por eso, desde la IFLA defienden que se reconozca la contribución de las bibliotecas y el personal bibliotecario en estas materias y en la ampliación del gobierno abierto, y que se desarrollen y mantengan en todos los países redes potentes de bibliotecas especializadas en información gubernamental para ayudar a la ciudadanía a acceder, usar y aplicar esa información en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible.

Conservación del patrimonio cultural

Pero ya sabemos que sin la conservación de la información no hay acceso a ella. Desde la sección especializada de la IFLA en la materia reivindican primero el papel de bibliotecas, archivos y otras instituciones culturales como guardianes del patrimonio y cómo esa preservación permite a los ciudadanos ejercer sus derechos culturales, sociales, económicos y políticos. Y para que esto sea posible, recomiendan algunas medidas:
  • Más recursos para llegar a las sectores de población con menos recursos, porque los archivos analógicos y digitales de muchas culturas están en peligro por la falta de financiación, espacios adecuados y conocimiento.
  • Un programa de formación que ayude a seguir elaborando buenas prácticas y protocolos de actuación, al intercambio, la mejora de las capacidades del personal que trabaja en estos servicios, y la revisión permanente de las normas ISO, NISO y otros estándares de actuación.
Y recuerdan algo que merece la pena no olvidar: se trata de preservar y celebrar la diversidad cultural que con el paso de los años se ha venido perdiendo, o que se ha suprimido por intereses varios. La era digital, con internet a la cabeza, facilita esta labor. Es una oportunidad que merece la pena aprovechar. En la próxima entrega de este resumen de recomendaciones nos centraremos en la alfabetización, en las bibliotecas infantiles, juveniles, en las escolares, y en la contribución de las bibliotecas a la mejora de la salud de la población. Esperamos que os resulte útil. ¡Feliz semana!]]>

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