Emergencia climática en bibliotecas

 

La estrella de la música en auge, la jovencísima Billie Eilish, se ha transformado en un ángel caído en su último vídeo para denunciar el cambio climático. El plazo para revertir los desastres medioambientales según los científicos se agota. No es de extrañar por eso que una estrella emergente como Ellish aborde uno de los asuntos que más movilizan a los jóvenes. El encapotado panorama laboral, medioambiental y social que se les dibuja en el horizonte incrementa los tintes apocalípticos a cada nueva previsión meteorológica.

De ahí que el próximo 20 de septiembre se haya convocado la huelga global por el clima. En nuestro país figuras como Rosa Montero, Manuel Rivas, Elvira Lindo, Fernando Aramburu, Marta Sanz, y así hasta cerca de cien escritores: han firmado un manifiesto apoyando dicha huelga. Pero ¿y las bibliotecas?

¿Cómo puede colaborar de verdad las bibliotecas en la lucha contra el cambio climático más allá de: centros de interés, eliminando bolsas de plástico, adaptando espacios e infraestructuras a los requisitos de una buen gestión medioambiental? Pues con algo que siempre es una alegría para el gremio: aumentando las estadísticas de préstamo.

Y para ello, nada mejor que las ya conocidas: Bibliotecas de las cosas.

Este movimiento tiene un largo recorrido. En el 2015 lo que hizo que ganase mayor relevancia en el mundo bibliotecario fue la noticia de la Library of Things (LoT) que puso en marcha la biblioteca de Sacramento.

Raquetas para la nieve, cañas de pescar, telescopios, moldes para pasteles, discos voladores, pelotas, muñecas, ukeleles, etc… Un largo muestrario de objetos que las bibliotecas iban añadiendo a su oferta y que prestaban aparte de libros, discos, películas y demás material propio de bibliotecas.

En nuestro país han sido fundaciones como Los Traperos de Emaus las que se han lanzado recientemente a poner en práctica la idea.

En Guipúzcoa, el pasado mes de marzo, nacía #gauzaTEKA: adaptando la idea que tanto predicamento ha obtenido en Canadá, Reino Unido o Alemania; y que ha hecho que ya se contabilicen más de 400 Bibliotecas de las cosas por el mundo. Pero sin salir del País Vasco, en Bilbao, también existe la Aloklub: una Biblioteca de las cosas puesta en marcha por el brasileño Rodolfo Pereira, al que los medios, ya denominan el bibliotecario de las cosas.

¿Un caso más de apropiacionismo del concepto biblioteca de los que hablábamos en Creative Commons bibliotecarios? El caso es que siendo como es un movimiento que tiene tanto predicamento en bibliotecas públicas foráneas, parece que por el momento, está costando que se implante en nuestras bibliotecas.

 

En una biblioteca pública de Viena acaban de iniciar  «Cosas de Viena». Una biblioteca de las cosas que recurre a un simple casillero transparente para poder ofrecer los utensilios susceptibles de préstamo a domicilio durante 15 días prorrogables.

 

Salvo error por nuestra parte (del que estaremos encantados que alguien nos saque) en ninguna biblioteca pública de nuestro país se ha puesto en marcha. Y precisamente por ello resulta muy pertinente la entrevista que en la web de Shareable publicaban con el responsable de MyTurn: Gene Homicki.

MyTurn es una plataforma que promueve la economía colaborativa: y cuya experiencia con las Libraries of Things y las bibliotecas públicas tiene un amplio recorrido.

 

 

Shareable es una institución sin ánimo de lucro involucrada en promover la cultura del intercambio como una manera de contrarrestar los efectos nocivos de un sistema capitalista basado en el consumo compulsivo y la explotación salvaje de nuestro planeta. Gracias a la entrevista con Gene Homicki podemos tomarle el pulso a cómo va el movimiento Library of Things, y sobre todo, repensar lo idóneo de que alguna biblioteca pública se atreviese a dar el paso.

Entre las cosas a destacar de la entrevista:

  • el movimiento comenzó como bibliotecas de herramientas y lo hizo en una biblioteca de verdad: en la Biblioteca Pública de Grosse Point, Michigan, en 1943;
  • en los años 2008-2009 dos hechos sirvieron para que el movimiento Library of Things cogiera un nuevo impulso que sigue ganando fuerza en nuestros días: por un lado, la terrible crisis financiera que dejó a millones de personas sin trabajo; y por otro: el desarrollo de tecnologías que facilitaban los procesos que requieren las LoTs;
  • en un principio se trataba de hacer que los ciudadanos, y las instituciones, rescatasen aquellos objetos, utensilios y recursos que cogían polvo en sus garajes, trasteros y almacenes y se les diera una segunda oportunidad gracias a las LoTs. Pero en el proceso se encontraron con un añadido: las bibliotecas de las cosas sirven para construir comunidad;
  • las LoTs cuentan con la ventaja de que la mayoría de personas están familiarizadas con las bibliotecas y las tiendas de alquiler: por eso la idea de las LoTs es fácilmente asumible por el público en general.

Argumentos para sopesar la viabilidad de poner algo así en marcha en una biblioteca pública. El próximo día 20, miles de jóvenes de todo el mundo, saldrán a la calle exigiendo medidas efectivas ante la emergencia de pura supervivencia que se nos plantea: y las bibliotecas públicas no pueden dejar de estar presentes de un modo u otro en esta lucha.

En la película The public de Emilio Estévez (tal vez la película, sin fecha de estreno en España, de la que más hemos hablado en el mundillo bibliotecario): un grupo de personas sin hogar se niegan a abandonar la biblioteca ante la falta de plazas en los albergues de la ciudad para protegerse de una ola de frío.

 

Las bibliotecas como refugio ante las condiciones climáticas adversas. Un servicio que no aparece en las cartas de servicio de las bibliotecas pero que es más real que muchas de las promesas que ellas aparecen. Pero ninguna biblioteca, por acogedora que sea, podrá protegernos si los peores presagios de los expertos sobre el cambio climático se hacen realidad.

Tomarse estas cosas con humor se hace difícil: pero no por ello menos necesario. Es lo que ha hecho el reputado director de documentales Errol Morris, que en lugar de hacer uno de sus trabajos concienciando sobre el asunto: ha preferido rodar cortos de 30 segundos que se pueden ver en Youtube. Protagonizados por el actor y comediante Bob Odenkirk como el Almirante Horatio Horntower. Un humor negro y necesario. Y es que como dice el propio director:

«la lógica rara vez convence a alguien de algo. El cambio climático se ha convertido en otro vehículo para la polarización política. Si Al Gore dijera que la Tierra era redonda, habría oposición política insistiendo en que es plana. Todo es tan absurdo, tan despreciable.»

 

Síguenos en:
error

4 comentarios en “Emergencia climática en bibliotecas

  1. Buenas tardes

    Mi nombre es Gloria Amparo Gómez y soy la bibliotecóloga del Colegio Panamericano, un colegio Binacional en Colombia. Este año fuimos certificados como colegio STEM por lo que estamos enfocando nuestros recursos para ofrecer espacios que vayan de acuerdo a esta filosofía.

    La idea es establecer una «red de ayuda» para conocer los procesos que otras instituciones (públicas o privadas, escolares o universitarias) han tenido para adaptar sus espacios hacia una makerspace o makerlab

    También de ser posible, ir a conocer esos lugares para verlos en funcionamiento e interactuar con los directivos y el público

    Así que toda la ayuda que me puedan brindar es bienvenida

    Un abrazo desde Colombia

    • Buenos días Gloria, encantados de establecer contacto con el muy admirado mundo de las bibliotecas colombianas. Un ejemplo en el ámbito hispanoparlante del que todos podemos aprender mucho. Estaremos encantados en colaborar en lo que sea posible para la renovación de los espacios y servicios de las bibliotecas colombianas. Hace unos años nos hacíamos eco de los makerspaces a cuenta del VIII Congreso de bibliotecas públicas españolas en el que se trataron los espacios físicos y virtuales en bibliotecas. Fue en nuestro post ‘Matrix bibliotecario: entre el espacio físico y virtual’: https://blog.infobibliotecas.com/matrix-bibliotecario-espacio-fisico-virtual/ En dicho artículo además de reflexiones sobre la adaptación de los espacios de las bibliotecas enlazábamos artículos bastante interesantes sobre el estado de la cuestión en aquel momento: pero que siguen resultando plenamente válidos hoy día.

      En un artículo más reciente, 2017, de Julián Marquina se repasaban algunos de los conceptos básicos sobre makerspaces en bibliotecas. Y se ponía el ejemplo del centro cultural españo de Tabakalera en San Sebastian: que se ha convertido en un referente en este sentido. Aquí te ponemos el enlace: https://www.julianmarquina.es/makerspaces-en-bibliotecas-el-fenomeno-bibliomakers/

      Esperamos que te sirvan de orientación y ayuda. Ya sabes que Infobibliotecas está encantada de compartir conocimientos e informaciones útiles con toda la comunidad bibliotecaria. Un abrazo desde España.

  2. Muy buenas, soy Rodolfo Pereira de Aloklub y he pasado aqui paro agradeceros por el artículo primeramente. El tema de las bibliotecas de las cosas es un movimiento que es más que necesario y estoy seguro que solo está empezando. Por esta razón artículos como este son esenciales para difundir la necesidad de ésto en la lucha contra el cambio climático.
    El consumo responsable y compartido es algo más que necesario. Si la sociedad sigue evolucionando y más personas van saliendo de la zona de pobreza, consecuentemente tendremos más personas consumiendo…y el consumismo que tenemos hoy en dia no se puede sostener más, mucho menos en una escala mayor…es inviable.
    Y por ultimo, me gustaría dejar aqui las gracias por mencionarme en el texto, de verdad que eso es un gran reconocimiento de todo el trabajo que vengo haciendo a cada dia. Muchísimas gracias y enhorabuena por el artículo y todo el proyecto.

    • Hola Rodolfo, muchas gracias por tus palabras. Nos alegra mucho que te haya gustado el artículo. Desde Infobibliotecas siempre estamos con el radar activado para procurar detectar todas aquellas iniciativas que merece la pena destacar y de las que aprender. Economía circular de conocimientos, que podríamos llamarlo si acaso quisiéramos poner nombre a algo que siempre ha sido tan sencillo como compartir y enriquecernos mutuamente. Mucho ánimo con tus proyectos y nos vemos por las redes. Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *