La agridulce historia de la reconstrucción de la biblioteca de Sarajevo

Esta primavera, nos llegaba una de esas noticias maravillosas, de las pocas que saltan a las páginas de los periódicos y a las pantallas de nuestros televisores, y tenía como protagonista a una biblioteca convertida en símbolo de la barbarie durante la última gran guerra ocurrida en Europa, la que acabó con Yugoslavia en los años 90. La buena noticia era que la biblioteca de Sarajevo reabría, reconstruida y recuperado su antiguo esplendor, el 9 de mayo, 22 años después de su destrucción una noche de agosto de 1992 con bombas incendiarias disparadas por la artillería serbia desde las colinas que rodean la ciudad.

ABREN EDIFICACIÓN RESTAURADA DE LA ALCALDÍA DE SARAJEVOLa inauguración se quería hacer coincidir con otra conmemoración histórica, la del centenario del asesinato en 1914 del archiduque austríaco Francisco José, heredero al trono del Imperio Austrohúngaro, que precipitó el estallido de la I Guerra Mundial. Y es que el atentado se produjo justo después de que el arquiduque acudiera a una recepción en el edificio de la biblioteca, que en aquella época era sede del ayuntamiento de la ciudad o “Vijecnica”, como aún es conocido popularmente el edificio.

Sarajevo-celloEn los discursos de las autoridades, todo era recordar la biblioteca como símbolo de Sarajevo -“porque su historia es la historia de la ciudad” decía el alcalde-, y la recuperación del “tapiz intelectual de nuestro continente, densamente tejido; un tapiz de culturas, creencias y pueblos diversos”, según el administrados internacional de Bosnia. Sin embargo, las palabras más sobrecogedeoras fueron las que pronunció Vedran Smaljovic, un violoncelista bosnio inmortalizado en su día intentando llenar de belleza las ruinas de la biblioteca. “La energía de este edificio era algo sagrado. Todavía respiraba, a pesar de la destrucción. Yo sentía su poder y eso me hizo llorar”, recordaba el músico. Así fue la inauguración

La reconstrucción se ha realizado gracias a fondos de la Unión Europea (16 millones de euros) y del emirato de Qatar. A los arquitectos y constructores les llevó 18 años recuperar documentos y fotografías de la construcción del edificio en el s. XIX para devolverlo al estado exacto en el que se encontraba antes de ser destruido. Solo volver a pintar los 2.000 metros cuadrados de arabescos que hay en las paredes y techos de la biblioteca llevó a los artistas un año de trabajo.

La conmemoración ha servido también para recuperar la memoria de lo ocurrido. Por ejemplo, el triste descubrimiento, años después de los hechos, de que quien ordenó el bombardeo de la biblioteca, un edificio sin ninguna relevancia militar, fuera Nikola Koljevic, un profesor de literatura en la universidad especializado en Shakespeare. Desgraciadamente, también era número dos de la formación ultranacionalista que dirigía Radovan Karadzic, el líder de los serbios de Bosnia. Amaba la literatura pero era un fanático, cosas que aunque no lo creamos pueden ser compatibles. Su idea de la Gran Serbia no cuadraba con la “impureza” de la capital bosnia, Sarajevo, una ciudad con una población en la que bosnios musulmanes y croatas católicos eran mayoría. Para el director de teatro bosnio Gradimir Gojer la destrucción de la biblioteca se trataba precisamente de eso: “Destruir la prueba de la coexistencia era un intento de destruir el código civilizador de un Estado multiétnico”. El profesor de literatura acabó suicidándose algo después de acabar la guerra.

SarajevovijecnicaCon la biblioteca en llamas, bomberos y voluntarios se jugaron la vida bajo el fuego de los francotiradores para intentar salvar tantas obras como pudieron. Aún así, se destruyó el 80% de los fondos, entre dos y tres millones de libros según las fuentes, incluidos muchos volúmenes únicos que reflejaban ese multiculturalismo que reinó bajo los imperios otomano y austrohúngaro.

Ahora, tras la reconstrucción, la idea es que el edificio acoja a las bibliotecas nacional y universitaria, de nuevo el ayuntamiento y un museo que conmemorará su propia historia. Y, sin embargo, las heridas de la guerra y la crisis económica ponen en peligro que el proyecto pueda llevarse a cabo. Los políticos no se ponen de acuerdo en la financiación y, mientras, los fondos están en un almacén, dicen que provisional, a cargo de bibliotecarios que han dejado de cobrar su salario. Así lo denunciaba este reportaje de la televisión pública alemana (en su cañal en español) apenas unos meses antes de los fastos de la inauguración.

No lo puede resumir mejor la bibliotecaria del reportaje, Amra Resitbegovic: “Mientras los políticos ni entiendan que la transmisión de la cultura es decisiva para una convivencia normal de las generaciones venideras, la situación de nuestra biblioteca seguirá siendo complicada, igual que la de nuestro país”. Deseamos sinceramente que algún día alcancen a comprenderlo.

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About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

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