Niños que no quieren ir a la escuela pero sí a la biblioteca

 

Que el agotamiento pandémico nos ha afectado es una obviedad. Nuestras vidas se han visto alteradas en numerosos aspectos. Y los que, en principio, se temía resultaran más afectados han sido los que se han adaptado más rápido. La resiliencia infantil nunca hay que minusvalorarla.

 

Imagen del manga ‘El pupitre de al lado’ de Takuma Morastige.

 

Los cómics de Inio Asano retratan a la juventud japonesa.

Por su parte, los progenitores, han puesto a prueba su capacidad para implicarse en la educación de sus criaturas.

Durante los meses de confinamiento tuvieron el colegio en el salón de su casa a través de plataformas como Telegram, Classroom o Tokapp School.

En los últimos tiempos, padres y madres, habían tenido que poner en práctica sus conocimientos de inglés a costa del presunto bilingüismo de los colegios. Una tendencia que está empezando a dar sus primeros síntomas de agotamiento a juzgar por el número de centros educativos que están cuestionando este modelo forzado de aprendizaje del inglés.

Pero más allá de tendencias pedagógicas, leyes educativas, e inmersiones linguísticas varias: no parece que la educacion en línea provocada por la pandemia vaya a incentivar el homeschooling en nuestro país. Homeschooling, para quienes no hayan recibido una educación bilingüe (el 95% de la población española): quiere decir educar en casa. Una tendencia asentada, y en alza, en algunos países. Según un artículo de la sección de información económica de ‘El Confidencial’ con un título que resume bien su postura: El ‘homeschooling se dispara en EEUU: y en España ¿para cuándo?:

«Varios millones de niños en EEUU adquirirán su formación académica básica en el hogar durante los próximos años»

La apuesta por la educación en casa, en el caso concreto del artículo, obedece al individualismo promovida por el neoliberalismo; pero no siempre es por motivos ideológicos el motivo tras la decisión al optar por este tipo de educación.

 

La enseñanza en casa, en épocas pasadas, era privilegio de las clases pudientes. En la actualidad, se convierte en una alternativa desde posturas más diversas que la puramente clasistas. Pintura de la acuarelista e ilustradora inglesa Helen-Allingham.

 

Japón, con su imagen de país fuertemente asentado en el respeto a la comunidad, no es terreno especialmente fecundo para el desarrollo del homeschooling. Pero del desapego de las nuevas generaciones por el modo de vivir tradicional de la cultura nipona ya hablaban las películas de Yasujirō Ozu a mediados del siglo pasado. Y ello provoca que cualquier tendencia foránea se exprese de manera muy diferente en el país asiático. Como una variante, no exactamente del homeschooling, pero sí de la educación alternativa, prospera en Japón el fenómeno de los «futoko».

Futoko es el nombre con el que el Ministerio de Educación japonés describe a los menores que se ausenta de clase durante más de 30 días. Un absentismo escolar propiciado por varios factores. Desde el bullying a las estrictas normativas que rigen en el sistema educativo del país: las conocidas como normas de las «escuelas negras». Un estricto código de comportamiento, vestimenta y hábitos que hace que muchos escolares japoneses no quieran ir a clase.

Como alternativa a esta creciente aversión al colegio, agudizada por el aislacionismo social al que se ha ido abocando la sociedad japonesa: han ido surgiendo las escuelas libres. Unas escuelas que promueven la libertad y la capacidad de elección del alumnado. El homeschooling, en Japón, linda peligrosamente con el fenómeno hikikomori (puestos a abusar de extrajerismos, al menos, que sean variados): la versión nipona de la letra de Perdido en mi habitación de Mecano. Jóvenes encerrados en su habitación sin otro contacto con el mundo exterior que sus gadgets tecnológicos.

Tal vez, por ello, las escuelas libres o alternativas en el país han pasado de 7.424 en 1992 a 20.346 en 2017. En estos centros las aulas no están masificadas, el ambiente es informal, se les incentiva a desarrollar su habilidades e intereses personales, no usan uniformes, y se promueve el compañerismo. Y además de salas con equipamiento informático se le da especial relevancia a las bibliotecas con ricas colecciones de mangas.

Para los menores de países como los Estados Unidos, en los que cada vez numerosos tutores o progenitores optan por el homeschooling; o en sus vecinos al otro lado del Pacífico, los japoneses: la biblioteca es un espacio protegido, un lugar de encuentro que queda fuera de las rígidas normas de los colegios más tradicionales. Espacio seguro frente al bullying o los métodos educativos poco estimulantes.

La biblioteca como institución independiente del sistema educativo pero aliada de la enseñanza, tanto en su modalidad oficial como en la alternativa. En definitiva, niños que no quieren ir a la escuela pero sí a la biblioteca.

 

Capitán Fantástico (2016): Viggo Mortensen como padre de una familia numerosa educada en la libertad más absoluta. Un interesante estudio sobre los pros y contras de apostar por lo alternativo. 

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About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

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