Smart libraries: cultura trasatlántica para el siglo XXI

[Nota: este post tiene su reflejo al otro lado del Atlántico a través de un telestroscopio. Para visualizarlo pincha aquí.]

 

La cultura es energía, nunca se destruye, siempre se transforma.

El actor de serie B, en horas bajas, que interpreta Leonado DiCaprio en la última de Tarantino, Érase una vez en Hollywood (2019): asume su participación en un spaguetti western italiano como el signo inequívoco del declive de su carrera. Años después, esos filmes rodados en Europa, alimentarían la cinefilia de un joven empleado de videoclub en Tennessee. Un joven llamado Quentin, que terminaría convertido, en uno los cineastas más influyentes de finales del XX y principios del XXI.

 

 

Los denostados spaguetti western de los que se nutrió Tarantino son la demostración de que la cultura se retroalimenta. No hay detritus, todo sirve de abono. Pero también son la prueba de que la cultura de masas que ha marcado al mundo se basa en momentos, en los que el talento europeo, se cruzó con el espíritu emprendedor americano.

En los años 30 y 40 del pasado siglo cientos de técnicos, artistas, escritores y cineastas, huyendo del nazismo: fueron a recalar en la incipiente industria del cine estadounidense. No por casualidad, lo que vino a continuación, se le conoce como la Edad Dorada de la meca del cine. Ninguna industria como la desarrollada en las colinas de Hollywood ha impregnado la imaginación de todo un planeta como lo hizo la industria hollywoodense.

 

Josef von Stenberg, Marlene Dietrich y Charles Chaplin: europeos en Hollywood.

 

Ernst Lubitsch, Josef von Stenberg, Alfred Hitchcock, Billy Wilder, Fritz Lang, Douglas Sirk, Greta Garbo, Marlene Dietrich, Ingrid Bergman, Rodolfo Valentino, Audrey Hepburn o Vivian Leigh. La lista se haría interminable. Europeos en América que ayudaron a configurar un olimpo cuyos ecos aún resuenan hoy día.

Y otro tanto pasó en los años 80, cuando la estancada industria del cómic estadounidense, recibió una invasión de guionistas y artistas ingleses. Alan Moore, Dave Gibbons, Neil Gaiman, David Lloyd, Eddie Campbell.., reformularon el discurso del noveno arte para lanzarlo al boom adulto que vive actualmente.

 

Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons: el cómic de superhéroes que lo cambió todo en los 80.

 

Con ese espíritu, el de inspirarse en lo fecundos que han sido los intercambios entre las dos orillas del Atlántico: nace el proyecto empresarial de Smart libraries.

Queremos que esos diálogos, ese trasvase productivo de experiencias y energías, se den también en el mundo bibliotecario. Cooperación bibliotecaria trasatlántica que nos enriquezca mutuamente, y partiendo de un país, España, que tantas conexiones tiene con la pujante comunidad latina de los Estados Unidos.

Y cuyas redes de bibliotecas, a diferencia de las de otros países del viejo continente, como Reino Unido: han sobrevivido los duros años de la crisis apostando por la innovación, el ingenio y la adaptación de espacios y servicios.

Smart libraries, con sede en Miami, aspira a trasladar al mundo bibliotecario estadounidense algunos de los proyectos que mejores resultados han tenido en la empresa Infobibliotecas.

Repensar las bibliotecas en la era digital, requiere cambiar los esquemas en cuanto a servicios y espacios. Para ello es necesario tener un profundo conocimiento de lo que son y han sido las bibliotecas. «Todo ha de cambiar para que todo siga igual»: que decían en El Gatopardo. Otro ejemplo del feedback Europa-USA en su adaptación al cine protagonizada por Burt Lancaster.

Porque los objetivos básicos de las bibliotecas no han caducado. Los principios recogidos en el Manifiesto de la IFLA/Unesco de 1994 sobre bibliotecas públicas siguen vigentes. Pero son los modos de hacer que se cumplan esos objetivos (y otros nuevos que reclaman los tiempos) los que han cambiado.

Smart libraries, es una empresa recién creada, pero lleva el equipaje de la experiencia acumulada, durante años, como empresa de servicios bibliotecarios integrales de Infobibliotecas.

Desde suministro de fondos documentales, en cualquier idioma y formato, así como plataformas tecnológicas para el préstamo online de ebooks, audiovisuales y revistas: que se adaptan a las necesidades y sobre todo, capacidad presupuestaria, de cada institución. Con más de 20.000 e pubs en los que destacan los cómics y el aprendizaje de idiomas; más de 9.000 revistas de todas las temáticas; y miles de audiovisuales.

La biblioteca desde tu sofá: una excelente manera de luchar con la piratería de contenidos digitales. Y paralelamente un enfoque que reconsidera el concepto de biblioteca pública como espacio físico, como centro social y cultural.

 

 

El escritor alemán Bernhard Kellermann, en 1914, publicó una de las novelas más exitosas de principios del siglo XX: El túnel. ¿Su argumento?: la construcción de un túnel transatlántico que uniera Europa con los Estados Unidos. Un verdadero best seller que fue llevado al cine, y cuyo éxito, corroboraba esa fascinación mutua entre continentes.

Casi un siglo después, el artista británico Paul George, creó un telectroscopio y situó: uno, bajo el puente de Brooklyn, en Nueva York; y otro, junto al Puente de Londres.

A través de este ingenioso artefacto habitantes de ambas ciudades podían interactuar en tiempo real y enviarse mensajes. Un espejismo de ese gran túnel que uniese a los habitantes de ambas orillas del Atlántico.

 

El telectroscopio construido junto al Puente de Londres. Foto de David Parker. 

 

Smart libraries nace con vocación umbilical que se nutre en ambos sentidos. Un túnel trasatlántico de la cultura y las bibliotecas. El telectroscopio bibliotecario con el que otear el nuevo panorama que han provocado las nuevas tecnologías de la comunicación y la información. Y para ello: quiere generar debates, reflexiones, intercambios que parten del inconformismo para no apoltronarnos.

La presentación en sociedad de un proyecto tan ilusionante tiene que terminar donde ha empezado: en esa fábrica de sueños que forjaron la creatividad europea y el espíritu emprendedor americano. Como decía la inolvidable Bette Davis de Eva al desnudo (1950): «Abróchense los cinturones» en esta travesía con Smart libraries empieza la tormenta de ideas para bibliotecas.

 

Bette Davis como bibliotecaria insobornable en Storm center (1956).

 

[Nota: este post tiene su reflejo al otro lado del Atlántico a través de un telestroscopio. Para visualizarlo pincha aquí.]

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