Anuario de Estadísticas Culturales 2015: el diablo está en las cifras

Anuario de Estadísticas Culturales 2015 que reúne una selección de los datos más relevantes del sector de la cultura en España tomados de diferentes fuentes estadísticas. En él se puede encontrar desde información sobre el empleo y el gasto público en cultura, hasta los datos sobre el impacto de la cultura en la economía nacional, pasando por la recaudación en concepto de propiedad intelectual, hábitos culturales y un buen repaso a diferentes sectores, como las artes musicales y escénicas, “los asuntos taurinos” (así de eufemísticamente los denominan), y por supuesto, los archivos y bibliotecas. Repasaremos aquí algunos de los datos económicos que nos parecen más destacados, ¡ya veréis cómo nos lo vamos a pasar! Porque, parafraseando la expresión anglosajona, “el diablo están en las cifras”. Anuariocultura2015_PerryMason

Gasto público y PIB

Es de lo más entretenido estudiar, aunque sólo sea ligeramente, los datos en gasto público en cultura porque son la prueba de cargo– en lenguaje Perry Mason- de lo que de verdad se está haciendo desde las instituciones con la cultura, lo que interesa y lo que no. Para empezar nos encontramos con que los últimos datos cerrados con las cifras aportadas por todas las Administraciones corresponden a 2013: en ese año, el Estado gastó 630 millones de euros en cultura, las Comunidades Autónomas 1.071 millones y las Administraciones Locales (excluidas las de Navarra y el País Vaso, de las que no hay datos) 2.300 millones de euros. AnuarioCultura2015_Gasto Pero lo interesante es poner esas cifras en contexto. En relación al gasto total de estas Administraciones, los porcentajes dan pena: el gasto en cultura por parte del Estado supone un 0,22% de sus gastos totales, y en las CC.AA es del 0,62%. En relación al PIB, esos pocos millones gastados en cultura representan unos ridículos 0,06% en 2013 y 0,07 en 2012 del PIB en el caso del gasto estatal, y, algo más, un 0,12 en 2012 y 0,10% en 2013 en el autonómico. El escándalo es ya total cuando se compara ese gasto público con lo que las actividades culturales aportan al PIB nacional: en 2012 fueron algo más de 26.000 millones de euros, o, lo que es lo mismo, un 2,5% del PIB. Está claro que se rentabilizan, pero que muy bien, las migajas que se gastan en cultura. También podemos entretenernos con unas cuantas reglas de tres, comparando cómo se ha ido hundiendo el gasto en el tiempo: a nivel estatal, por ejemplo, ha caído desde los 1.135 millones de euros de 2009 hasta los 679 millones en 2014, un descenso del 34%, aunque es verdad que al pasado año el gasto aumentó ligeramente respecto a los 630 millones de 2013, un 7,7% para ser exactos.

Lo que se llevan las bibliotecas

Precisamente el último desglose del gasto estatal entre diferentes sectores culturales que ofrece el Anuario es del año 2013. Así, vemos que de esos 630 millones que invirtió el Estado, solo 43,7 fueron a parar a las bibliotecas (un 6,9% del total). Una inversión que no llega ni a la mitad de lo que se gastó, por ejemplo, en difusión cultural en el exterior del país, 93,7 millones de euros, es decir, un 14,8% del gasto total. Este dato por sí mismo dice mucho, pero si se compara además con lo que se invierte en patrimonio histórico y artístico está claro que el objetivo principal de los presupuestos de cultura del Estado es alimentar la máquina turística. En el terreno del gasto autonómico, la situación es algo mejor, pero tampoco se vienen arriba. El gasto en bibliotecas en 2013 fue de 102,6 millones de euros, un 9,5% del gasto total de las CC.AA en cultura. Eso sí, el desequilibrio no es tan grande como en el ámbito estatal, porque aquí está el gasto más repartido entre diferentes sectores y actividades. Diez millones arriba o abajo, las bibliotecas están al nivel de lo que reciben los monumentos históricos, los museos, el teatro y las actividades de promoción y cooperación cultural. Algo es algo. En las Administraciones Locales, la inversión en bibliotecas fue en 2013 de 264,7 millones de euros, un 11,5 % del gasto total en cultura. Aquí, comparando con otras partidas, se ve claramente que es una de las responsabilidades principales de Ayuntamientos, Diputaciones, Consejos y Cabildos, en materia de cultura. La partida para bibliotecas solo se ve superada por las dedicadas a fiestas populares (433,6 millones de euros) y por las dedicadas a promoción cultural y administración general de Cultura, que superan cada una de ellas -con holgura- los 500 millones de euros. AnuarioCultura2015_bibliotecasPor la demás, las estadísticas que refleja el anuario respecto de las bibliotecas no son nada nuevo: se remontan a 2012, año en el que se registraban 6,835 bibliotecas en todo el país (14,6 bibliotecas por cada 100.000 habitantes), de las que el 61,6% son públicas, el 30,5% especializadas y el 4,2% son bibliotecas universitarias. Los usuarios inscritos en ese año alcanzaban los 20,4 millones de personas, y el número de visitas fue de 216,4 millones. Os animamos a que os entretengáis un rato mirando y comparando cifras, porque seguro que nos aportan más de un argumento para defender la cultura y las bibliotecas. La intención declarada del Anuario de Estadísticas Culturales -que ya va por su undécima edición- es servir como “instrumento para conocer mejor el valor social de la cultura y su carácter como fuente generadora de riqueza y de desarrollo económico en la sociedad española”. Ahora solo falta que los responsables de decidir presupuestos públicos tomen buena nota del valor de la cultura, y lo demuestren con hechos.]]>

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