Terrarios de buena literatura

 

Ahora que la sostenibilidad ha dejado de ser uno de esos buenos propósitos que se cuelgan de cualquier discurso para convertirse en una necesidad perentoria. Es buen momento para recuperar ideas como The Drinkable Book y otras iniciativas verdes alrededor del mundo del libro y las bibliotecas.

 

 

Flores de papel realizadas con periódicos publicados durante la pandemia elaborados por la artista Lina Ávila.

Hace seis años la ONG Water is life presentaba, en formato libro, un sistema de filtración de agua que permite eliminar los patógenos que provocan el cólera y la fiebre tifoidea. De ese modo, se podía potabilizar el agua en regiones con problemas de abastecimiento de manera sencilla y económica.

Si del libro se ha dicho que es uno de los inventos más geniales de la historia; esta aplicación del formato lo llevaba a otro nivel de significado. Las hojas del libro, ideado en la universidad americana de Carnegie Mellon, se recubren de nanopartículas de plata o cobre capaces de matar las bacterias.

Al verter el agua sobre una de sus páginas se depuran hasta un 99% de las bacterias que hacen no potable el agua de ríos o fuentes naturales. Las páginas del libro depurativo estaban impresas con mensajes y recomendaciones sobre el consumo salubre de agua. Las páginas puede ser reutilizadas para filtrar el agua hasta cuatro años.

 

Libros reciclados como macetas.

 

Que el libro es un objeto multiusos (físicos y mentales) lo tenemos archisabido. Desde convertirlas en macetas a lámparas, esculturas, lienzos o bolsos. Pero una de las prácticas sobre la que, durante los últimos años, se ha hablado varias veces en medios bibliotecarios ha sido la de las bibliotecas de semillas. Regalar, más que prestar, semillas (a ser posible autóctonas de la zona) para que los usuarios de bibliotecas puedan cultivarlas en sus domicilios. Precisamente a raiz de esta idea decíamos en El tiempo en nuestras manos:

«¿No sería fantástico «prestar» semillas acompañadas de una selección cuidada de libros, películas, música, cómics… que acompañasen el proceso de germinación? Abono para mentes, abono para semillas: el servicio bibliotecario definitivo para aprender a gestionar nuestro tiempo de manera más acorde con nuestro ciclo vital.»

 

La librera Bianca Corso junto a sus terrarios literarios.

Bianca Corso, librera en Palermo (Sicilia), ha llevado a la práctica la idea desde su librería adaptándola en cierto modo. La librería Feltrinelli, de la capital siciliana, además de libros ahora se adorna con terrarios de cristal con trasfondo, como no podía ser de otro modo, literario.

En la página de Facebook, Terrario Letterario, la librera siciliana va publicando los terrarios que crea basándose en obras literarias. Cada terrario va a acompañado de frases de libros como una manera, subliminalmente vegetal, de recomendar su lectura. Como declara Bianca cuando le preguntan sobre este bello proyecto:

«Me gustaría que las frases de mis terrarios se convirtieran en semillas que despierten la curiosidad de lectores y no lectores por igual. Un libro nunca es solo un libro, sino que contiene muchos otros en sí mismo. Esta es la magia de la lectura. «

Una idea a aprovechar desde el ámbito bibliotecario antes de que aplicaciones como AVA Byte nos escamoteen hasta el placer de cultivar nuestro propio huerto o jardín, Esta aplicación promete cultivar verduras, hortalizas y frutas bajo el control de una cámara y regulando automáticamente el riego y la luz. Un placer más que nos quiere arrebatar la tecnología con la promesa de la eficacia. Tal vez, la lectura digital se avenga bien con esta horticultura digital. Pero mientras sigamos hechos de material orgánico no perdamos, tan fácilmente, nuestra relación con el resto de seres vivos que nos acompañan.

 

 

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About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

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