Bibliotecas desde punto de vista femenino

 

La muerte (atención spoiler tardío) del agente 007 en la última entrega de la saga James Bond adquiere unos ecos que van mucho más allá del impacto puramente cinematográfico. Ni el cansancio de Daniel Craig por interpretar al mítico agente, ni el rendimiento de la fórmula (inagotable tras 60 años de adaptaciones cinematográficas del personaje de Ian Fleming): sirven para justificar la inmolación del invencible, hasta el momento, agente.

 

El primer James Bond con falda escocesa fomentando la lectura desde una biblioteca sin margen para ambiguedades.

 

Bond ha representado el epítome (no exento de auto parodia en más de una ocasión) de lo viril según el estereotipo del sistema capitalista occidental. Y los rumores sobre que su sucesor podría ser sucesora: demuestran lo atentos que los responsables de la saga están al aire de los tiempos.

El mundo de la ficción audiovisual está siendo el primero en capitalizar (y cuando decimos capitalizar lo decimos en sentido estricto: obtener beneficios económicos) el renovado y reforzado feminismo de estos últimos años. Hollywood ha llevado a cabo relecturas de algunos de sus taquillazos con protagonistas masculinos en versión femenina: desde los Cazafantasmas a Un par de seductores pasando por la saga Ocean´s.

 

 

Si como siempre en este blog aplicamos este revisionismo desde mirada femenina al mundo de las bibliotecas: el resultado no daría para mucho. ¿O tal vez sí? En nuestro post Menú del día para mujeres bibliotecarias la comensal oculta tras la identidad de María Moliner decía:

«Hablando desde el mundo laboral, nosotras (las bibliotecarias) […] no somos un colectivo que haya sufrido la desigualdad en el trabajo. El machismo en la sociedad, eso ya, de un modo u otro, lo hemos vivido todas.»

Un remake del mundo bibliotecario desde prisma femenino suena absurdo en una profesión tradicionalmente copada por mujeres. Pero más adelante, en este mismo post, la comensal tras la máscara de la bibliotecaria y escritora Anne Tyler puntualizaba:

«Y ¿en cuanto a jefaturas? Hay más jefes hombres que jefas en un ámbito mayoritariamente femenino. Eso sí es llamativo.»

Y aquí surge la brecha, no salarial en este caso, por la que se cuela otra posible mirada sobre el mundo bibliotecario: ¿y si el concepto de biblioteca proviene de una visión masculina que no se ha revisado/cuestionado en ningún momento? Antes de adscribirnos a ningún discurso socorrido de los que circulan en estos tiempos con riesgo acentuado de convetirse en clichés: pasamos de puntillas sobre tan delicadas (o innecesarias cuestiones) para tomar el pulso a este revisionismo desde mirada femenina en otros campos. Si antes hablábamos del audiovisual algo similar está ocurriendo con el literario.

 

Los intentos por controlar Internet allá por 2017 le valieron el apodo a la primera ministra Theresa May del sobrenombre de la ‘Big Sister’.

 

La escritora Sandra Newman se ha embarcado en una nueva versión de la novela fundacional (una de las novelas fundacionales) de lo que estamos viviendo en este siglo: 1984 de George Orwell. Newman nos ofrecerá la distopía orwelliana desde el punto de vista de Julia, el personaje que ejerce como novelista del Ministerio de la Verdad en el asfixiante mundo de la novela; que termina convirtiéndose en amante y apoyo del protagonista Winston Smith.

Lo más curioso del asunto es que quienes han encargado esta relectura del clásico de la ciencia ficción han sido los propios herederos de Orwell. Sandra Newman contaba entre los méritos para acometer esta versión feminista el que su próxima novela, The Men, cuenta la extinción de todos los seres humanos con el cromosoma Y.

La interpretación de la escritora estadounidense viene a sumarse a otras revisiones desde el punto de vista de personajes femeninos como fue Hamnet que Maggie O’Farrell publicó el año pasado centrándose en la mirada de la esposa de Shakespeare, Anne Hathaway, dejando al bardo universal en personaje secundario. Y la cosa no acaba aquí. El silencio de las mujeres de Pat Barker narraba la Ilíada desde la visión de las mujeres cautivas en el campamento griego.

 

Antonio Altarriba fue pionero en este dúplex narrativo masculino/femenino narrando la vida de su padre, y después, de su madre en sus dos galardonadas novelas gráficas.

 

No ha lugar a revisionismo alguno si volvemos a nuestro negociado. Porque ¿existe algo que podría llamarse punto de vista femenino cuando se habla de bibliotecas? ¿acaso es una profesión de la que tomar ejemplo (cosa que no se está haciendo) en su gestión de la igualdad y la ausencia de sexismo? ¿o por contra tiene tan poca trascendencia en el debate público por ser una profesión mayoritariamente femenina? Preguntas irritantes por falta de respuestas pero que no dejan de ser una invitación al debate, o al menos, a la reflexión. Y que si no motivan a nada, en todo caso, serán una buena señal.

 

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About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

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