Bibliotecas: territorio adolescente para la creación

Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España. No vamos a hacer un resumen de ella (aunque para más adelante esperamos tener alguna colaboración que nos aporte una visión de la evolución histórica de estas encuestas), sino que vamos a aprovechar un dato particular -el hecho de que el público de las bibliotecas sea mayoritariamente joven- para hablar de servicios bibliotecarios para adolescentes. Y es que hace poco nos topamos con esta infografía que creemos que resumía muy bien las tendencias en servicios que pueden hacer de las bibliotecas centros de creación atractivos para los más jóvenes. Adolescentes_biblios_InfografiaResumiendo, lo que proponen en ella es hacer sitio en las bibliotecas para que los jóvenes puedan “explorar, crear y compartir”, y ofrecen algunas ideas de actividades básicas pero interesantes, sobre las que nosotros intentaremos aportar más cosas:

  • Programas informáticos: cursos de software, desde los paquetes de ofimática clásicos hasta algunos más avanzados como Creative Cloud, el conjunto de herramientas de Adobe (Photohop, Illustrator y muchos más) para cualquier actividad creativa que permite trabajar de forma colaborativa desde diferentes ordenadores y almacenar los trabajos en la nube.
  • Apps: explorad con los adolescentes aplicaciones y páginas web para la creación de memes, Gifs, o para la edición de vídeos; trabajad con ellos en el buen uso de las redes sociales para sacarles todo el partido con seguridad; introducidles en plataformas de lectura social como Entrelectores.
  • Programación: podéis organizar cursos básicos, clubes de programación… En países como Australia esta materia va a estar incluida en la educación primaria, y más cerca de nosotros, la Universitat Jaume I de Castellón ofrece cursos gratuitos online sobre programación de robots para niños y jóvenes a partir de los 8 años. Como diría Bart Simpson, ¡mooola!
  • Arte y artesanía: no todo tiene por qué ser supertecnología en estos espacios de creación. Los talleres de arte y artesanía son un clásico, pero funcionan porque siguen siendo atractivos para muchos jóvenes. Además, siempre hay espacio para la innovación: talleres de origami, manualidades con goma eva, talleres de manga…
  • Adolescentes_MinecraftMinecraft: este juego de construcción con bloques es todo un fenómeno mundial y para muchos una auténtica religión. Hasta las librerías empiezan a poblarse con infinidad de manuales. Existe en la web una Minecraft wiki en la que se comparten tutoriales y noticias, hay foros de debate y hasta un museo en el que se muestran exposiciones con los mejores trabajos. Seguro que conocéis ya la versión para el aula de de Minecraft, MinecraftEdu. También puede ser un buen material para trabajar en la biblioteca.
  • Más videojuegos: no parece que sea necesario ampliar más sobre su atractivo para los adolescentes. Os remitimos a esta entrada sobre tendencias de futuro de lo más educativas.
  • Juegos de mesa: pueden organizarse sesiones de juego, veladas vintage con grandes clásicos, jornadas temáticas (misterio, rol…). Muchas veces se olvida la poderosa herramienta de aprendizaje que es el juego, pero a poco que investigues puedes encontrar un mundo infinito de posibilidades. Aquí os dejamos, por ejemplo, este artículo sobre juegos que estimulan el pensamiento crítico entre los más jóvenes.
  • Espacios de orientación laboral: podéis, entre otras cosas, organizar los típicos talleres de búsqueda de empleo y de creación de curriculos creativos, o invitar a personas que ejerzan las profesiones con más demanda para que puedan dar charlas sobre las aptitudes, la formación necesaria y las formas de acceso a cada profesión.

Lo que cuesta y lo que vale

Ahora diréis “todo esto cuesta dinero”, pero no necesariamente tiene que ser así. Para llevar a cabo muchas de estas actividades podéis buscar acuerdos de patrocinio con empresas locales que pueden estar interesadas en ofrecer talleres gratuitos a cambio de darse a conocer. También podéis trabajar conjuntamente con asociaciones, escuelas e institutos, personas voluntarias de la comunidad que quieran compartir sus conocimientos. En cuanto a tecnología, para gran parte de las actividades mencionadas solo es preciso contar con ordenador y conexión a internet, porque muchos de las aplicaciones y programas cuentan con versiones gratuitas con las que se puede empezar a trabajar. Adolescentes_returnedcoinsLa clave aquí es pensar en cómo con este tipo de actividades estamos contribuyendo a que los jóvenes aprecien el conocimiento, desarrollen capacidades y mejoren sus oportunidades en un entorno laboral cuando menos hostil. Y pensar también en cómo eso beneficia económica y socialmente a nuestra comunidad, claro. La Encuesta de Hábitos Culturales nos cuenta que el uso mayoritario que hacen adolescentes y jóvenes de la biblioteca es estudiar y para consultar libros en ella. La asistencia a actividades es, como decía el chiste, una o ninguna (0,9% entre los chicos y chicas de 15 a 19 años, y 0,0% -sí, 0,0%, no es una errata- entre los 20 y 24 años). ¿Hay mucho desconocimiento aún de todo lo que puede ofrecer una biblioteca o es que aún hay poca oferta? Mi opinión personal: en la mayoría de las comunidades, tanto desde las familias como desde las escuelas y las instituciones, somos poco creativos a la hora de explorar las posibilidades de formación y acceso a la cultura. Y poco festivos, algo que supone a auténtica barrera a la hora de trabajar con los más jóvenes. No es de extrañar que muchas veces se perciba cierta desidia y fatalismo cuando se les pregunta sobre la calidad de la formación que reciben y sus oportunidades de futuro. Este tipo de acciones no solo nos pueden ayudar a mejorar en esos aspectos para los que ya visitan las bibliotecas. También nos pueden servir para atraer al 35 % de adolescentes de 15 a 19 años y al preocupante 47% de jóvenes de 20 a 24 que, según la encuesta, ni visitan las bibliotecas ni acceden a ellas via internet. Esperamos que así sea.]]>

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