Verdes, flexibles y participativas: las mejores bibliotecas nuevas de EE.UU y Canadá

Library Journal acaba de hacer pública la lista de bibliotecas ganadoras del proyecto New Landmark Libraries, con el que han reconocido a las mejores bibliotecas construidas en EE.UU y Canadá en los últimos cinco años. La intención declarada es servir como hoja de ruta para quienes estén trabajando en proyectos de construcción o rehabilitación de bibliotecas. Son los que marcan tendencia, las que anticipan el futuro: verdes y flexibles, diseñadas con la participación de los usuarios, lugares que entienden perfectamente las necesidades y oportunidades que tiene la comunidad a la que sirven. Pasen y vean: aquí os presentamos una selección de las ganadoras.   Biblioteca Bayview Linda Brooks-Burton. Red de Bibliotecas Públicas de San Francisco (EE.UU). Inauguración: 2011. Diseño: THA Architecture (con Karin Payson architecture + design). PremioNLL2015_BruceDamonteSituada en el barrio en el que se encontraban los antiguos astilleros, una zona predominantemente afroamericana, respeta y revaloriza la herencia cultural de la comunidad -con la incorporación, por ejemplo, de símbolos africanos-, y ofrece espacios acogedores diferenciados por edades, sistemas de iluminación y ventilación naturales y mecánicos, tejado con jardín y placas solares para reducir el consumo energético. (Fotografía de Bruce Damonte).   Biblioteca Pública de Cedar Rapids, Iowa (EE.UU). Inauguración: 2013. Diseño: OPN Architects, Inc. PremioNLL_CedarRapidsHa sido construida después de que la anterior biblioteca fuera arrsada en 2008 por una de las peores inundaciones vividas en la ciudad, y destaca por su sostenibilidad: utiliza energía geotermal para regular la temperatura, espacios abiertos para aprovechar la luz natural, recogida de agua de lluvia y tejado ajardinado. Está situada en el centro de la ciudad junto al museo de arte y el principal parque público para crear un gran espacio de actividad cívica.   Biblioteca Pública de Edmonton (Sucursal de Jasper Place). Alberta (Canadá). Inauguración: 2013. Diseño: Hughes Condon Marler Architects Aquí han apostado por crear un espacio social de referencia en la comunidad porque esa era una gran carencia. Salas amplias, dinámicas y acogedoras, luz natural y una estética moderna y relajante.   Biblioteca Pública de Lawrence. Kansas (EE.UU). Inauguración: 2014. Diseño: Gould Evans. PremioNLL_Laurance_GouldEvansPremioNLL_Laurance_GouldEvans2Aquí, en lugar de tirar el antiguo y oscuro edificio de los años 70, decidieron encapsularlo en uno nuevo, más abierto, luminoso y atractivo, que mantuviera el foco central en la lectura y al mismo tiempo incorporara los nuevos servicios acordes con el nuevo concepto de biblioteca. Ahora cuenta con estudio de grabación, auditorio, equipamiento de juegos para adolescentes, y todo ello coexiste con amplios espacios para leer tranquilamente. Y no tiene los tradicionales mostradores de atención: los han sustituido por puntos móviles de información. (Fotografías: web de Gould Evans)   Biblioteca Central de Madison, Wisconsin (EE.UU). Inauguración: 2013. Diseño: MSR PremioNLL_MadisonLa remodelación de esta biblioteca fue un proceso participativo ejemplar. Sus rasgos básicos pasan por la idea de convertir la biblioteca en la sala de estar de los usuarios, con lugares cómodos para sentarse, estanterías compactas y espacios flexibles; acceso directo al personal (aquí también eliminaron los tradicionales mostradores); colaboración con organizaciones sociales del centro de la ciudad para crear un modelo de asistencia a las personas sin hogar; y sostenibilidad con la reutilización de materiales del antiguo edificio, placas solares y sistemas para adecuar la iluminación artificial a la cantidad de luz natural disponible.   Biblioteca de Goodwood, Baton Rouge, Luisiana (EE.UU). Inauguración: 2014. Diseño: The Library Design Collaborative: Cockfield Jackson | Tipton Associates | Dewberry. PremioNLL_BatonrougeSituada en pleno parque, el edificio se ha reconstruido con materiales que minimizan el impacto en el entorno verde y que, además, lo hacen más eficiente frente al calor y las fuertes lluvias que caracterizan el clima de Baton Rouge. En el interior, los usuarios querían variedad de espacios para diferentes usos, y lo tienen: cuentan con más de 70 posibilidades diferentes, grupos desde cuatro hasta 300 personas pueden reunirse con relativa intimidad, y una de las salas más grandes conecta con un escenario cubierto que da a la plaza exterior. El desplazamiento de población que causó el huracán Katrina hizo aumentar la demanda de servicios de alfabetización y orientación laboral para adultos. El nuevo edificio los incluye. (Fotografía: Tipton Associates).   Biblioteca Central de San Diego, California (EE.UU). Inauguración: 2013. Diseño: Rob Wellington Quigley, FAIA / Tucker Sadler Architects Simplemente icónica. Con su cúpula acristalada simbolizando que el aprendizaje nunca está completo, esta biblioteca se ha convertido para muchos en el espacio público de referencia en San Diego. Hay continuidad entre los espacios cerrados y al aire libre, salas de lectura rodeadas de jardines, espacios para arte, eventos, salas de estudio, arte… Y todo ello sin generar déficit público gracias a las generosas donaciones de la comunidad. Se ha convertido en punto de referencia tal en la ciudad que solo en el primer año se celebraron en ella …¡22 bodas!   Biblioteca Comunitaria de Vancouver (EE.UU). Inauguración: 2012. Diseño: The Miller Hull Partnership. PremioNLL_Vancouver,_WashingtonIdeada como un “cajón lleno de conocimiento”, esta biblioteca destaca por su transparencia para conectas con el entorno, un área infantil diseñada para el aprendizaje activo y su “muro del conocimiento”, con una altura equivalente a cuatro pisos, que invita a los usuarios a “echar un vistazo, explorar y conectar”. (Fotografía: Miller Hull Partnership) Encontraréis más información sobre los ganadores y los proyectos finalistas en la web el Library Journal. ¡Que lo disfrutéis!]]>

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Recordatorio: las bibliotecas como espacios de trabajo

cómo bibliotecarios y arquitectos están concibiendo las nuevas bibliotecas: espacios transparentes, sin barreras, flexibles y cómodos para inspirar a los usuarios, espacios que permiten a la biblioteca adaptarse a los nuevos usos y servicios que están revolucionándolas. En el centro del proceso de diseño de estos nuevos edificios – las “catedrales” de nuestro tiempo, según el arquitecto Luís Arranz (siempre con permiso de los estadios de fútbol)-, está el usuario, y así debe ser. Y si los usuarios son lo primero, ¿quién debe estar en el segundo lugar, muy cerca de ellos? Lo has acertado: los bibliotecarios. Porque, sí amigos: demasiado a menudo olvidamos pensar las bibliotecas como espacios de trabajo.BibliotecaJaumeFuster Leemos en el Library Journal un artículo muy interesante de Elliot Felix, fundador de la consultora Brightspot, sobre esta cuestión. Felix parte de una premisa sobre la que no hay duda: solo cuando el personal de una institución se siente satisfecho, sus “clientes” estarán satisfechos. Y, sin embargo, mientras se diseñan y crean todos esos nuevos espacios bibliotecarios maravillosos, amplios, innovadores, colaborativos y llenos de luz natural, a menudo se sigue confinando a los bibliotecarios en agobiantes oficinas minúsculas, sin ventanas y desconectadas del resto de sus compañeros de trabajo y del público. Desde luego, no son los mejores lugares para trabajar respondiendo a ese nuevo modelo de profesional de la biblioteca -tan exigente- del que todo el mundo habla.

Planificación participativa

La clave para poner fin a estas malas prácticas está en incluir las necesidades del personal bibliotecario en los procesos de diseño participativo que, como nos contaban en la revista, ya se aplican a la hora de pensar una nueva biblioteca, o de reformar una ya existente. Un ejemplo interesante del que hablan en el Library Journal es el de la renovación de la Tech’s Library de Georgia (EE.UU), para la que se crearon perfiles típicos de usuarios y trabajadores que reflejaban sus motivaciones, comportamientos y expectativas, y se elaboraron mapas de movimiento en los que se identificaban los diferentes puntos de encuentro en los que usuarios y personal interactuaban con la información, el espacio, la tecnología y, por supuesto, los unos con los otros. Por último, elaboraron un esbozo de servicios nuevos y mejorados en los que se coordinaban las acciones de los usuarios con las del personal que trabaja de cara al público, el que trabaja entre bambalinas y también con las necesidades de infraestructuras. Las claves en este ejemplo fueron el uso de las mismas herramientas de planificación para usuarios y personal, y el propio proceso participativo. Felix recuerda que los nuevos servicios pueden ponerse en marcha como prototipos o proyectos piloto para ver cómo funciona. Hace poco os hablábamos en este blog de un método de “design thinking” adaptado a bibliotecas que os puede resultar muy útil para esas tareas.

Trabajo nuevo, espacios nuevos

Son raros los ejemplos de innovación en el diseño de las bibliotecas como espacios de trabajo adaptados a los nuevos servicios que ofrecen, pero haberlos haylos. Por ejemplo en la Biblioteca Hunt de la North Carolina State University han procurado promover la colaboración mezclando al personal en lugar de agruparlo por departamentos, y creando espacios de trabajo compartidos e informales, inspirados en las oficinas de Google. Por esto y mucho más, la biblioteca ganaba el año pasado el Premio al Diseño Interior de Bibliotecas Académicas concedido por la American Library Association.Espacioparabibliotecarios_HuntLibrary Hemos querido destacar esta imagen de su mostrador de información, pero no podemos resistirnos a colgar también aquí el vídeo en el que muestran toda la biblioteca. ¡Para babear! Por su parte, en los Inquiry Labs de la biblioteca Powell de la UCLA se ha creado un único espacio muy amplio en el que se mezclan y se superponen los espacios de los usuarios y el personal. En él se incluyen una especie de sala de estar para las reuniones del personal y para las clases de formación, áreas de consulta abiertas con puestos de trabajo para los bibliotecarios y espacios de reuniones anexos. Una idea clave que conviene tener en cuenta, y que se ha manejado en todos estos modelos, es la necesidad de tener en cuenta toda la variedad de trabajos que el personal de la biblioteca desarrolla. Se necesitan espacios para la concentración pero también para la colaboración, por lo que, además, de tener unos puestos de trabajo asignados (cómodos, ergonómicos, bien iluminados, adaptados a las tareas que cada uno desarrolla), lo ideal sería contar con espacios para reuniones de diferentes tamaños y con diferentes atmósferas, lugares en los que se pueda hablar por teléfono, áreas de silencio, espacios de consulta y otros para el encuentro informal. Elliot Felix propone una proporción de, más o menos, el 65% de espacio individual y 35% de espacio colaborativo, con un diseño fluido para que la transición entre unas y otras tareas también lo sea. Si queremos bibliotecas innovadoras, inspiradoras, participativas e inclusivas, éstas tienen que contar con espacios en los que las y los bibliotecarios puedan trabajar de forma innovadora, inspiradora, participativa e inclusiva. Es imprescindible pensar también en eso a la hora de diseñarlas. Esa es nuestra conclusión. ¡Feliz semana!]]>

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