El tiempo en nuestras manos

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Harold Lloyd con el tiempo en sus manos en 1923, y así estamos un siglo después, más colgados que nunca del reloj.

 

En la isla canaria de La Palma hay un túnel que los palmeros bautizaron como el tunel del tiempo. Y no, no tiene nada que ver con H.G. Wells sino más bien con la peculiar climatología isleña. Dado el microclima del archipiélago accedes al túnel en un día soleado y de cielos azules, y tras recorrer los escasos metros que lo forman: te encuentras en un día nublado y lluvioso. Pues bien, en algún punto de ese túnel es donde tienen que situarse las bibliotecas hoy día.

Y desde ese lugar impreciso del tránsito ¿qué es lo más valioso que las bibliotecas pueden ofrecer al público? Algo obvio una vez dicho lo anterior: simplemente tiempo.

En la web BingeClock te ofrecen la posibilidad de saber exactamente cuánto tiempo de tu vida vas a invertir cuando decides ver una serie completa. Por ejemplo, y hablando de series ya finiquitadas, la clásica Los Soprano supone una inversión de 3 días y 14 horas para completarla de un tirón, The wire supone 2 días y 12 horas y Breaking bad 2 días y 14 horas. Francamente en estos tres casos, es tiempo aprovechado. Aunque esto de cronometrarnos hasta el ocio empieza a resultar de lo más agobiante.

 

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La Tardis de la serie Doctor Who, un clásico de la ciencia ficción sobre viajes temporales de la televisión británica, que cada vez tiene más predicamento entre fans españoles. A más de uno le gustaría una tardis para remediar lo del Brexit.

 

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La cubierta desgastada y avejentada de este ejemplar de Momo de Ende es la mejor medalla que puede colgarse una biblioteca.

Javier Marías, en su columna de El País Semanal de hace una semana, hablaba de la diferente percepción del tiempo de cuando él era joven en comparación con la actualidad. Cualquiera que no sea un niño, sabe que los años no pasan igual según la década vital en la que estés instalado; pero la modernidad ha conseguido el prodigio de igualarnos a todos con un ritmo que supera generaciones. Y ese ritmo es cada vez más de vértigo.

Lo sentimos por Momo (y sobre todo por nosotros) pero la protagonista del libro de Michael Ende no consiguió su cometido, y los ladrones de tiempo con sus gadgets, redes sociales y demás distracciones han ganado la partida y nos han robado el tiempo. El eslogan de la primera ola digital era la información es poder, pero ya ha caducado. El tiempo es lo más valioso, lo más deseado y lo más escaso. Por eso cualquier servicio público (o privado) que aspire a sobrevivir a esta revolución digital lo primero que tiene que ofrecer a sus clientes es tiempo.

 

 

Y ¿cómo se ofrece tiempo a los usuarios de las bibliotecas? No difiere mucho de cualquier otro servicio, simplemente facilitándoles la vida con productos que les sirvan para gestionar mejor su ocio y formación:

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En la película In time (2011) los ricos poseen la fórmula contra el envejecimiento. Si los pobres quieren sobrevivir tendrán que ganarse el tiempo o morir. Lástima que una premisa tan interesante se desperdiciara en una película mediocre.

si hay un sector de usuarios que vive con angustia el paso del tiempo pese a ser jóvenes, esos son los estudiantes. El calendario del curso les obliga a administrar bien su tiempo si quieren obtener resultados.

Mucho se habla de los adolescentes como público dificil de atraer a la biblioteca, ¿pero qué hacen las bibliotecas con los que acuden en masa sin necesidad de atraerlos, pero a los que la oferta de la biblioteca (más allá de climatización, mesas y sillas) les importa bien poco? Ofertar cursillos rápidos de técnicas de estudio podría ser una manera de venderles la biblioteca mientras les proporcionas herramientas prácticas para lograr sus objetivos.

Y no se trata de sustituir a las instituciones docentes pero la labor complementaria de las bibliotecas puede ser esencial. Por ejemplo, en la biblioteca pública de Elmhurst (Illinois) los estudiantes con carné de biblioteca pueden obtener ayuda en línea desde la biblioteca para hacer los deberes.

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Las chicas de Advanced style, genio y figura hasta…donde sea

– en el otro extremo de esa gestión del tiempo estarían los jubilados. Sí, esos de los que hablábamos en La arruga es subversiva. Allí repasábamos algunas de las iniciativas bibliotecarias para este sector de población que en pocos años será el más numeroso. En las bibliotecas públicas de la ciudad de Spokane, en Washington, también lo saben y han convertido a sus bibliotecas en auténticos centros de recursos no sólo para mayores, sino para toda la familia.

La sociedad occidental ha perdido la relación con un hecho tan ineludible como es la muerte. Es el último asunto del que se quiere hablar, y sólo intrépidos como Jon Sistiaga se atreven a afrontarlo en los medios en su programa Tabú. Por eso es tan valiosa una programación como la de esta biblioteca estadounidense que bajo el nombre de Levantando el velo de la planificación senior, ayuda a prepararse para la inevitable decadencia. Desde cuestiones financieras, a adaptaciones del hogar para las limitaciones físicas de la edad, asesoramiento a familiares que cuidan a ancianos, pasando por gestión de ayudas o cómo preparar psicológicamente el inevitable fin.

 

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La escena del velatorio en Volver (2006) o convivir con la muerte como algo que forma parte de la vida.

 

– dando otro salto temporal nos situamos en la infancia. Uno de los deseos paternos más recurrentes en nuestros días es el de conseguir que los niños tengan una experiencia del tiempo similar a la que ellos tuvieron en su infancia. El reciente libro-juego Juegos de ayer y hoy aspira a servir de guía para que los niños recuperen la experiencia de juegos anteriores a la era digital que todo lo invade. Sus autores, los editores Eva María Rodríguez y Agustín Fernández-Tresguerres, lo recomiendan para bibliotecas y centros educativos; y ojalá que consigan su objetivo. ¿Conseguirá el brillo de las canicas contrarrestar aunque sea un poco el brillo deslumbrante de las pantallas?

 

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– pero más allá de necesidades generacionales, hay productos que se pueden desarrollar desde una biblioteca y que nos sirven a todos para gestionar mejor nuestro tiempo. Precisamente el viernes 8 de octubre se lanzó la plataforma de préstamo online de audiovisuales eFilm, un proyecto desarrollado por Infobibliotecas que promete dar mucho que hablar.

La biblioteca pública de Torrelodones es la primera en estrenar este servicio que a semejanza de plataformas de streaming multimedia comerciales, ofrece la posibilidad de disfrutar del cine en casa gracias a ser socio de una biblioteca. Viene a sumarse a la posibilidad también de prestarse libros digitales de que disponen ya todas las bibliotecas en nuestro país. Visitar la biblioteca físicamente para acceder a sus documentos ya es sólo una opción. El concepto de biblioteca pública mutando a cada paso, y de este modo, adaptándose a la gestión del tiempo de cada uno.

 

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La estupenda serie El Ministerio del Tiempo que tanto juego ha dado para dar a conocer los fondos de la BNE a través de las redes, en eFilm.

 

Según las últimas investigaciones Einstein, una vez más, tenía razón. Los experimentos realizados en un acelerador de partículas alemán confirmaron que el tiempo se mueve más lento en un reloj en movimiento que en uno fijo. Y las bibliotecas no paran de moverse, ahora sólo falta que el tiempo se dilate lo suficiente como para que los usuarios se den cuenta de que siguen mereciendo la pena.

Precisamente en África, donde el tiempo fluye de manera muy distinta a Europa, las bibliotecas revalidan su importancia gracias al ciclo de la vida. La implantación de las bibliotecas de semillas, que nacieron en los Estados Unidos, están consiguiendo que los agricultores de países como Costa de Marfil puedan diversificar y preservar los cultivos autóctonos.

 

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Detalle de la ‘semillateca’ de Treichville en Abidjan (Costa de Marfil)

 

Las semillas modificadas genéticamente se han ido implantado por tierras africanas marginando los cultivos que desde siempre habían protagonizado la agricultura local. Las bibliotecas, conservando y facilitando el trueque de semillas, permiten que la idiosincrasia agrícola no termine por perderse irremediablemente. Al mismo tiempo, proveen a los agricultores de libros que les ayudan a formarse y mejorar sus cultivos.

planteraonwhite¿Cabe mejor metáfora del paso del tiempo que el proceso de plantar una semilla, y cuidarla hasta que germine? En nuestro país la Biblioteca de semillas de la Universidad Politécnica de Cataluña ha importado con éxito esta idea. Ahora falta que se extienda y siga implantándose en bibliotecas públicas.

¿No sería fantástico «prestar» semillas acompañadas de una selección cuidada de libros, películas, música, cómics… que acompañasen el proceso de germinación? Abono para mentes, abono para semillas: el servicio bibliotecario definitivo para aprender a gestionar nuestro tiempo de manera más acorde con nuestro ciclo vital.

 

About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

Rashomon bibliotecario: busque, compare y si encuentra algo mejor, léalo

 

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¿Estaría Lawrence Durrel influenciado por Rashomon al emprender su maravillosa tetralogía de Alejandría?

En 1950, el director japonés Akira Kurosawa deslumbró a la crítica mundial con su película Rashomon. El relato sobre una violación y posterior asesinato en un bosque se convirtió bajo la mirada del genial cineasta en un relato a cuatro voces entre los testigos del suceso. Tanto es así, que hasta dio nombre al Efecto Rashomon, o cómo distintos individuos pueden narrar un mismo hecho, e influidos por su percepción y subjetividad: dar relatos que difieren sin que ninguno se pueda calificar como falso.

No vamos a equiparar a las bibliotecas con un crimen (aunque el modo en que las maltratan algunos responsables políticos se pudiera calificar como tal) pero sí que es perfectamente aprovechable este Efecto Rashomon como perspectiva desde la que asumir las versiones que sobre una misma institución, pueden tener los diferentes sectores de la población.

¿Qué sería lo más cercano a un Rashomon bibliotecario? La primera respuesta se nos antoja obvia: un estudio de usuarios.

 

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Tabla de uno de los estudios recientes más completos que se han hecho sobre el valor de las bibliotecas en nuestro país: Estudio de Impacto Socioeconómico de las Bibliotecas de la Comunidad Foral de Navarra

 

En este sentido, lo más reciente sería el informe sobre bibliotecas Book Reading 2016 del Pew Research Center del que ya hablábamos hace dos semanas. Pero en esta ocasión no nos interesa tanto las expectativas que los usuarios tienen respecto de las bibliotecas, como las diferencias según edad, sexo, estudios, clase social que condicionan sus deseos al respecto. Lo que trasladándonos al ámbito publicitario denominarían target o mercado objetivo: el destinatario ideal de un producto y servicio.

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Luis Bassat, un referente hablando en publicidad en nuestro país.

Y ¿quienes son los destinatarios ideales de una biblioteca? He ahí la cuestión, que son tooooda la población. Así pues pongámonos elegantes, los caballeros con traje y corbata, las damas con tacones y faldas entalladas, fumemos como si no hubiera un mañana y sirvámonos copas del minibar. Si en el post previo citábamos la serie Mad men, en este post nos situamos directamente en el despacho del carismático Don Draper. Estamos una reunión de creativos y nuestros clientes son absolutamente todos.

¿Cómo diseñar una campaña lo suficientemente atractiva para seducirles? Si tantas cosas han absorbido las bibliotecas del mundo empresarial, ¿por qué no también las campañas publicitarias?

 

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«Hace que tu casa parezca más grande» «Piensa en pequeño»

 

Precisamente en 1960 se lanzó la revolucionaria campaña de Volkswagen en los Estados Unidos: «Think Small» (Piensa en pequeño). La agencia publicitaria DDB se enfrentaba a un gran reto, convencer a los norteamericanos coetáneos de Don Draper de que dieran una opción a los coches pequeños obsesionados como habían estado, desde siempre, con los coches grandes. ¿Cómo lo consiguieron? Siendo honestos y resaltando la característica que les diferenciaba: su tamaño.

¿Qué podría extraerse de esta campaña para las bibliotecas? Que no las vendamos como lo que no son. No son guarderías, no son centros educativos, no son museos, no son galerías de arte, no son cines, no son videoclubes, no son tiendas de cómics, no son cibercafés, no son centros sociales… Son todo eso, y mucho más. Olvidémonos de una vez de que fomentan la lectura, y defendamos que fomentan la cultura, así a lo grande. Un posible eslogan que le quite el miedo a los que no se acercan: no te adaptas tú a la biblioteca, la biblioteca se adapta a ti.

 

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«Ven donde está el sabor»

 

Las nuevas generaciones no recordarán la típica sintonía del hombre Marlboro. En el siglo XXI sería impensable un anuncio de cigarrillos en las televisiones; ni tampoco ninguna campaña publicitaria que recurriese al vaquero tipo John Wayne como modelo a imitar. Tras los metrosexuales, los ubersexuales, los andróginos, los tecnosexuales, o cualquier otra etiqueta que se quieran inventar para vender: es difícil (afortunadamente) que el estereotipo de virilidad se siga rigiendo por patrones propios del western.

Pero en 1955, que fue cuando lanzaron dicha campaña, la imagen del macho como Dios (¿pero cual?) manda: seguía vigente aunque ya se insinuaran en el horizonte las orejas de la liberación femenina que todo lo iba a trastocar. Aunque en la España de los 80 aún quedaban ejemplares patrios, que guardaban las esencias.

 


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La idea era clara, el hombre libre, independiente, fuerte, aventurero. ¿Se puede rescatar algo de esta campaña para los hombres del siglo XXI? Sin duda, algunas estupideces se han renovado en versión 2.0. Por ejemplo la poca afición por la lectura que se hace patente en que el porcentaje de no usuarios de bibliotecas según el citado estudio de Pew Research Center, sean hombres. Y en esto no nos diferenciamos en nada de los estadounidenses, según el informe de la OCDE de 2015, los chicos son los que menos leen, y su déficit de lectura afecta a sus calificaciones; todo lo contrario que en el caso de las chicas.

Entonces, ¿qué lectura en clave bibliotecaria se puede hacer del hombre Marlboro? Que si se trataba de idealizar un estilo de vida, una vía de seducción para los jóvenes podría pasar por convencerles de que no hay mayor rebeldía que la lectura, que tal y como están las cosas es lo más contracultural que puedes hacer. Algo así como convencerles de que el James Dean, rebelde sin causa en el siglo XXI iría a la biblioteca; pero sin recurrir a James Dean, que ni les suena.

Y en el otro extremo, para los hombres que sí recuerdan la sintonía del hombre Marlboro: insinuándoles (con mucho tacto) que la cultura es lo único que aporta dignidad cuando el cuerpo se empeña en ir negándotela, que aporta un plus que evitará que nadie te trate como un niño, ni te llame abuelo sin ser tu nieto.

 

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Hot dudes reading (Tios calientes leyendo) una cuenta de Instagram en la que se publican fotografías de hombres pillados, supuestamente, a traición leyendo en espacios públicos. ¿Si realmente son pillados in fraganti, ninguno ha denunciado el uso de su imagen, o acaso están encantados?

 

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Peggy Olson ganando en color temporada a temporada de Mad men

En tiempos más cercanos, 2004, la campaña del jabón Dove bajo el eslogan «Belleza real», se ha erigido como una de las mejores campañas de todos los tiempos. Es emblemático de un tipo de publicidad que desde entonces no ha dejado de explotarse: detectar un tema especialmente sensible para un determinado target, y tratarlo abiertamente dándole la vuelta.

Peggy Olson, la pupila de Don Draper, y única creativa de la agencia de Mad men, habría estado entusiasmada con esta campaña (bueno en general todas las mujeres de Sterling Cooper, que así se llamaba la agencia). La reivindicación orgullosa del cuerpo femenino fuera de cánones impuestos, y corsés autoritarios de la industria de la moda, era un auténtico bombón para seducir a las mujeres.

 

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¿Qué enseñanza podemos sacar para vender las bibliotecas al target femenino? Pues resulta un poco irrelevante, porque precisamente si hay un público que apoya las bibliotecas, las usa, las visita y las celebra, según las encuestas: esas son las mujeres. Así que sólo hay que perseverar en lo que bueno que se ha ido haciendo, y seguir apostando por lo mismo que el jabón: la naturalidad. Ya recordábamos a través de Elvira Lindo, en Feminismo de gran almacén, la deuda que los literatos (y las bibliotecas) tienen hacia las mujeres en general como ávidas lectoras; y en particular hacia las amas de casa que se subieron al tren de la cultura cuando pudieron y cómo pudieron.

 

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No solo el jabón Dove, la empresa de cosméticos MAC quiso transformar a mujeres anónimas. Es el caso de Sharon Marcus, una bibliotecaria que se prestó para esta campaña de MAC.

 

En este caso tan sólo hay que perseverar en el empoderamiento femenino (palabreja fea, pero en boga, así que si estamos en modo publicitario no vamos a negar la mayor); pero siempre yendo más allá. Por ejemplo, buscando la complicidad de las mujeres no sólo como usuarias, sino como agentes activas de la promoción bibliotecaria entre el sexo opuesto. Es la enseñanza que podemos sacar de la jocosa campaña de la línea de productos para baño masculinos Old Spice, una de las más exitosas de los últimos años.

¿Cómo hacer que los hombres usen Old Spice? Seduciendo a sus mujeres que son las que mayoritariamente compran el gel de baño. Por ello, más de 180 vídeos dirigidos a las redes sociales protagonizados por apuesto galán bajo el título: «Tu hombre podría oler como él«, con versiones cada vez más divertidas que terminaron por seducir a mujeres y a hombres.

 

 

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Javier Montes y Andrés Barba, listos para una buena campaña de promoción de la lectura

¿Tendrían el mismo éxito una campaña protagonizada por literatos como Andrés Barba, Javier Montes, Jen Lapidus, Paul Auster o Javier Vela? Seguro que entre las féminas lectoras, sí; y poco a poco, igual el sex-appeal de lo literario calaba entre el género masculino.

El filón publicitario podría seguir infinito (¿Te gusta conducir? ¿Te gusta leer?, La Biblioteca te da alas, Préstatelo, préstaselo, Piensa diferente (ven a la biblioteca), Si lees, no conduzcas, Bienvenido a la república independiente de mi biblioteca) pero aparquémoslo por el momento aquí, no sin antes volver a beber de la sabiduría publicitaria de Don Draper.

En la web de la empresa de posicionamiento web Optimizaclick, dedicaron un artículo a resumir las 7 grandes lecciones que había legado Mad men al mundo del marketing. Sólo hace falta leerlas teniendo a las bibliotecas en mente, para comprobar cómo se ajustan como un guante a los objetivos propios de estas instituciones. ¿Quién sabe?, igual de existir un Don Draper en nuestros días, sería bibliotecario en vez de publicista.

 

  1. Toma como referencia las necesidades del cliente
  2. Aprende de tus errores
  3. Cautiva constantemente a tus clientes
  4. Da una vuelta de tuerca a tus estrategias
  5. Complace con ideas a través de emociones
  6. Evalúa tu trabajo y ayúdate de las experiencias personales
  7. No existen las individualidades, solo el trabajo en equipo

 

«Lo que tú llamas amor lo inventaron tipos como yo para vender medias»

Don Draper

» Lo que tú llamas cultura lo reinventaron tipos como los bibliotecarios para vender sus servicios»

Infobibliotecas

 

About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

Egobiblio: narcisismo y bibliotecas en la era selfie

Dicen los analistas y los que hablan de oídas (como es el caso), que el triunfo electoral del Brexit ha tenido más que ver con el enaltecimiento del ego británico de las clases bajas, que con un repudio consciente a la Unión Europea. Los nacionalismos siempre apelan al ego de aquellos que lo tienen más frágil, y en estos tiempos en que gracias a la tecnología el culto del ego alcanza el paroxismo; el caldo de cultivo parece más fértil que nunca.

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El Narciso de Caravaggio absorto en su móvil en el siglo XXI

Si el Narciso de la mitología griega se ahogó embelesado con su propio reflejo; desde el 2014, sólo han hecho falta un palo de selfie y un precipicio, para que 49 incautos narcisistas hayan terminado consiguiendo el protagonismo que buscaban en las redes, a título póstumo. No sabemos aún si los que han votado por el Brexit coquetean con el precipicio, pero el selfie que se han hecho no les favorece. Pero en un país en el que la crisis se ha llevado por delante más de 350 bibliotecas públicas, la única manera de reforzarse la autoestima deben ser los discursos simplistas (tras la resaca electoral, más de uno dirá que también en nuestro país, pero como decían Tip y Coll, la próxima semana hablaremos del Gobierno, hoy no toca).

 

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Believe in your selfie: la verdad está en tu selfie.

 

En el último número de la revista Infobibliotecas, se incluye una crónica de la reunión OCLC EMEARC 2016, celebrada en Madrid a principios de marzo. En este encuentro entre profesionales de la información, bibliotecarios y emprendedores se abordó la denominada «generación selfie«: sus vidas digitales, sus espacios sociales y sus necesidades educativas. Captar la atención de los jóvenes entre 16 y 24 años es el gran reto tanto para bibliotecas, como para el resto de instituciones educativas y culturales; pero más allá de las interesantísimas reflexiones e intercambio de experiencias (para eso habrá que leer la revista), lo que destacamos aquí es una foto del reportaje; concretamente el mensaje que reza en la espalda de la camisa de uno de los participantes: Believe in your selfie (Cree en tus selfiEscanear 13es).

Es cierto que uno de los momentos más provocadores del encuentro, fue cuando el joven empresario Luis Iván Cuende, arremetió contra el sistema educativo, y hasta llegó a sostener que para él las universidades podrían desaparecer y ser sustituidas por bibliotecas, dado que todo está ya online, y lo único que necesita esta generación selfie, son espacios colectivos en los que reunirse.

Bien, suena iconoclasta y blasfemo, como debe sonar todo discurso de un joven airado; pero más allá de estas halagadoras palabras para las bibliotecas (que no para los bibliotecarios, ¿qué papel jugarían si su idea suena un poco a la de un autoservicio?), lo que verdaderamente da la pista es el eslogan en la camisa del anónimo asistente. Si algo deja claro es que si se quiere atraer el disperso interés de esta juventud, no hay otra que elevarles la autoestima, que satisfacerles el ego. Y ¿cómo se hace eso desde una biblioteca?

 

No son como nosotros

El cómic No son como nosotros: rebeldes con causa o sin causa, perdidos en los agujeros negros de la juventud del siglo XXI

 

En las actas del III Congreso de Bibliotecas Públicas se incluía la comunicación de Antonio Díaz Grau: La biblioteca pública como lugar de reforzamiento de la autoestima de los miembros de su comunidad. Entre las propuestas que Díaz Grau enumeraba, para reforzar la autoestima de colectivos e individuos especialmente vulnerables, se recogían: desde grupos raciales, a ancianos, niños y adolescentes. E incluso abordaba una interesantísima actividad desarrollada para combatir el tan, lamentablemente de actualidad, asunto del bullying o acoso escolar.

Pero esta comunicación fue en 2006, no existía aún Instagram, ni los palos para selfies, ni siquiera al autorretrato de toda la vida se le había dado ese nombre. Ahora la autoestima de casi todos, se refuerza a base de seguidores en Instagram, Likes en Facebook, o retuit en Twitter. Y sin tan duchos son en estas herramientas: ¿por qué no dejar que sean los propios jóvenes los que alimenten las redes sociales de la biblioteca?

 

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Drew y Yaiza, la pareja de chicas booktubers que recomiendan lecturas en su canal Never be hopeless

 

Muchas secciones juveniles de bibliotecas podrían contar con la colaboración de algún/os booktubers. Jóvenes con ganas de compartir sus lecturas, a los que la biblioteca les proporciona las lecturas de su interés, y que a cambio, las comparten a través del canal de Youtube de la biblioteca. Habría que contar con la autorización de los padres, claro está, pero hasta el momento el gremio bibliotecario aún conserva cierta respetabilidad de cara a los progenitores.

Hace unos días, en el blog de Infotecarios, la documentalista peruana Silvana Aquino, hablaba de los Bookstragrammers (cada vez un nuevo anglicismo a cual más retorcido), los jóvenes que fomentan el amor por la lectura a través de fotografías de sus lecturas, o de ellos mismos con libros tapándoles la cara. Hay que correr para coger algunos de estos trenes, que pasan con la misma rapidez que los hits en las listas de reproducción del Spotify.

 

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En Latinoamérica nos llevan algo de ventaja en esto de masajearles el ego a los nativos digitales; o dicho más políticamente correcto: en aprovechar las destrezas digitales de los jóvenes para los fines de la biblioteca.

¿Para cuándo un concurso de booktubers en bibliotecas públicas como el que se celebró en Chile a finales del 2015? La Coordinación del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas ha establecido una fructífera colaboración entre las comunidades de booktubers y las más de 450 bibliotecas públicas del país. Para ello, han capacitado a 20 responsables de bibliotecas municipales en edición de vídeos; y en los cursos de formación, están presentes booktubers célebres en el país. Laura Mera junto con Pía Fuentes, dos de las booktubers con más tirón en las redes, han sido las encargadas de captar a más jóvenes que quieran colaborar con las bibliotecas públicas.

 

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Clipboard01En Uruguay, el pasado 7 de junio se entregaron los premios a los ganadores del Concurso Booktubers Uruguay en la Biblioteca Nacional. Repartidos en tres categorías por edades, de 9 a 12 años, de 13 a 18, y de 18 en adelante (porque el amor por la lectura, y el narcisismo no tiene edad). Los 64 vídeos de los participantes se colgaron todos en el canal de Youtube del Ministerio de Educación y Cultura uruguayo.

En la última Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, las colas en las casetas con youtubers célebres como Germán Garmendía, superaban en mucho las que se formaban ante figuras consagradas como Alberto Manguel, Mario Vargas Llosa o María Kodama. Y otro tanto pasó en la reciente Feria del Libro de Madrid. No vamos a decir que las bibliotecas deban colaborar con El Rubius o AuronPlay; aunque ¿por qué no? Si los videojuegos son otro campo que hay que sumar a la oferta bibliotecaria: ¿llegará el día en que El Rubius pueda convertirse en colaborador de las bibliotecas? Todo es cuestión de masajear el ego con algo de respetabilidad a la antigua, y hasta las generaciones más descreídas se crecen ante la perspectiva de dar lecciones a sus mayores.

 

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El youtuber AuronPlay sobre fondo bibliotecario

 

Como sostiene el neuropsicólogo Álvaro Bilbao en el artículo Por qué tus hijos no son nativos digitales, publicado en El Mundo:

 

«Tus hijos no son nativos digitales, porque son nativos de un mundo natural. Un mundo en el que manos, boca, ojos, olfato e inteligencia están estrechamente unidos. Millones de años de evolución ha dotado a tus hijos de un cerebro preparado para aprender tocando, escuchando, hablando y jugando. Aunque se empeñen en vendernos lo contrario, la tecnología no es una ventaja a edades tempranas.»

 

Pero como los bibliotecarios no son educadores, pueden aprovecharse de lo mucho que las nuevas generaciones gustan de distinguirse de sus mayores a cuenta de la brecha digital.

La falta de ofertas de empleo público de los últimos años y la falta de salidas profesionales en el campo de las bibliotecas ha hecho que, sin duda; las bibliotecas sean una de las unidades administrativas que suman no pocos números en ese 62,8% de mayores de 50, que hacen que la Administración haya envejecido en estos años de crisis.

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Madonna extrayendo la energía de la joven Britney Spears en los premios MTV 2003

Unos bibliotecarios seniors cuya formación fue analógica, pero que se subieron al carro de las nuevas tecnologías allá por los 90; y cuya profesión les ha obligado a actualizarse de manera continua. Unas generaciones que pese a los estragos que las nuevas tecnologías hayan podido hacer en su capacidad de concentración: siguen siendo capaces de elaborar discursos más ambiciosos que los que las generaciones hiperestimuladas digitalmente. ¿Es el momento de hacer una loa de la colaboración intergeneracional bibliotecarios senior-generación selfies para beneficio mutuo? No, nada de eso, es hora de invocar el mito de la condesa Erzsébet Báthory, ya saben, la difamada aristócrata húngara que según la leyenda; sacrificó cientos de jovencitas para bañarse en su sangre, y mantener su juventud. Y a la que ahora la ciencia le ha dado la razón.

Ok, suena fuerte ¿no? Pero si se quiere atraer a los jóvenes, mejor que pongamos un poco de gore al cuento de la biblioteca si no queremos que tuerzan el gesto. Por eso para terminar acordes con el asunto, nada mejor que un corto que triunfó en Youtube, y que combina emociones fuertes y selfies. Y es que los narcisos de la generación selfie ya no se ahogan en su reflejo, es su sobrealimentado ego en forma de zombi el que los acecha.

 

About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

Esto no es Hollywood: palmarés de biblioteca

Globos, Palmas, Osos, Espigas, Leones, Oscars, Conchas, todos ellos de oro; pero también hay de plata y por supuesto de bronce, como nuestros Goyas. El cine hollywoodense, probablemente sea la industria que mejor ha sabido convertir el autobombo en una fantástica lanzadera para sus productos. Y detrás vinieron las demás industrias.

 

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Rossy de Palma soñando con los Oscars allá por finales de los 80. Rossy hizo precisamente de una bibliotecaria estupenda en el episodio Amor, de El porqué de las cosas de Ventura Pons

 

En la cultura norteamericana la competitividad se premia en casi todas las profesiones: desde el empleado del mes en las cadenas de comida rápida, hasta las cenas de empresa en las que se entregan premios del sector correspondiente (escenas favoritas para provocar alguna catarsis en tantas de sus ficciones cinematográficas). Y como no podía ser menos, en las bibliotecas también.

Hace unos días se publicaba la lista de ganadores de la Medalla Nacional para Museos y Servicios bibliotecarios 2016. Estos premios otorgados por The Institute of Museum and Library Services, es lo máximo a lo que puede aspirar una biblioteca o museo estadounidense.

 

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No es que en nuestro país no se hayan constituido algún que otro premio para bibliotecas (Premios Bibliotecas Públicas Castilla-La Mancha, la Campaña de animación a la lectura María Moliner, el Premio Biblioteca Pública y compromiso social) pero la lista es demasiado breve, y digamos que como nos pasa con la ceremonia de los Goya, podíamos seguir tomando nota de lo buenos que son los americanos, para esto de revalorizar sus industrias e instituciones mediante la liturgia de los premios. La Medallas Nacionales del 2015 las entregó la mismísima Michelle Obama, así que no estaría mal algo más de pompa bien entendida (es decir entendida como marketing) a la hora de promover al sector bibliotecario.

 

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Los norteamericanos maestros del marketing

 

Ya que estamos tan americanizados culturalmente, también nos podríamos dejar colonizar en estos asuntos. Por el momento, vamos a husmear un poco por las ofertas de algunas de las bibliotecas ganadoras de las Medallas de 2016, para ver qué podemos copiarles.

La Biblioteca Pública de Brooklyn encabeza la lista de premiadas. Precisamente en el último Congreso de Bibliotecas Públicas se pudo disfrutar de la intervención del director de la sección de adultos de dicha biblioteca, Kerwin Pilgrim. Durante el 2013 hizo toda una gira por nuestro país, con conferencias y encuentros con bibliotecarios (quienes tuvimos la suerte de charlar con él, percibimos esa capacidad inequívocamente yanqui para entusiasmarse con lo que se hace y venderlo, y que quedaba en evidencia en la entrevista que le hicieron en El País), pregonando las iniciativas que lleva desarrollando para convertir a su biblioteca en un laboratorio de nuevas empresas y apoyo a emprendedores.

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Pero cotilleando su web nos encontramos además entre otras cosas:

  • Book a Librarian, o lo que es lo mismo: Reserva un bibliotecario. Al igual que se pide cita para el médico o el psicólogo, es posible pedir cita para una consulta de media hora con un bibliotecario referencista. Desde búsquedas bibliográficas, a localizar empresas, información médica, localizar antepasados o una simple formación de usuarios personalizada. A más de uno le recorrerá un frío escalofrío por la espalda, sólo de pensar en que algunos de esos usuarios algo pelmas que no faltan en toda biblioteca reservase esa media hora. Pero no cabe duda, de que ese trato personalizado es la mejor forma de fidelizar y crear comunidad bibliotecaria.
  • BookMatch: rellenando un formulario online en el que entre otras cosas preguntan por las filias y fobias de lectura, para en el plazo de dos semanas; enviar un listado de 5 títulos seleccionados por el bibliotecario, que pueden ajustarse a los gustos del usuario. El papel del bibliotecario como prescritor cultural como línea de futuro de la profesión.
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Uno de los equipos de bolos de la Biblioteca Pública de Brooklyn

  • Liga de Bolos Virtual: dentro del apartado de servicios orientados a mayores de 50, se incluye una Liga para jugar a los bolos de forma virtual, con torneos mensuales.
  • Bike the branches: rutas en bicicleta para toda la familia con paradas en cada una de las bibliotecas que conforman la red de Brooklyn. Los itinerarios incluyen paradas para disfrutar de bandas de música, sitios de comida, exposiciones, etc…

MPL-Logo-Main-VDe la Madison Public Library en Wisconsin, nos apuntamos su apuesta por la creatividad en todas sus expresiones plásticas:

  • The Bubbler: un programa interdisciplinar en el que artistas y creadores de los más diversos ámbitos utilizan los espacios de la biblioteca para impartir talleres, exponer y desarrollar sus proyectos artísticos implicando a los usuarios de la biblioteca. En uno de los últimos talleres, los usuarios llevaban sus libros viejos para convertir sus hojas en flores de papel.
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Las burbujas creativas de la Biblioteca de Madison

En la última de las bibliotecas galardonadas cuya web visitamos, la de la ciudad de Santa Ana en Orange (California), con un gran número de población inmigrante, lo que más llama la atención es el espacio de recursos para Veteranos:

  • El Centro de Recursos para Veteranos no es un espacio para la tercera edad, se
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    Adictos a la guerra de Joel Andreas, un repaso a la expansión militarista de los E.E.U.U. en formato viñeta

    trata de un espacio acotado en mitad de la sala principal de la biblioteca; decorado con profusión de las estrellas y barras de la bandera norteamericana. En dicho espacio se asesora a los veteranos de guerra y a sus familias, sobre programas de ayudas, ofertas educativas, búsqueda de empleo, gestión de préstamos hipotecarios, terapias deportivas e incluso medicina alternativa. En un país como Estados Unidos, implicado siempre en algún tipo de acción militar allende sus fronteras; dar servicio específico a los veteranos desde una biblioteca no resulta extraño.

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El espacio acotado para el Centro para Veteranos de guerra de la Biblioteca de Santa Ana

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Un extraño en mi cama. Un manual de autoayuda para veteranos traumatizados y sus familias

Lo que es ir a la guerra; Reparación del alma: recuperarse del daño moral tras una guerra; El trauma del combate: una mirada personal a las consecuencias a largo plazo; Un extraño en mi cama: son algunos de las recomendaciones del abultado apartado dedicado a salud mental que proporciona la biblioteca a través de este Centro de Recursos para Veteranos. Títulos que nos recuerdan, si acaso se nos había olvidado, el carácter profundamente belicista del imperio norteamericano.

Al menos desde este punto de vista, nos podemos alegrar de que esto no sea Hollywood. Respecto a los premios, aunque siempre son de agradecer, la mejor forma de celebrar a las bibliotecas sería dotándolas del presupuesto y los recursos necesarios, para que la competencia por unos premios fuera realmente emocionante. Así las dudas sobre si no actúan como cínicos escaparates para lucimiento de políticos; que con una mano premian, y con la otra recortan, se disiparían.

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Libraries Change Lives Award, los premios bibliotecarios del Reino Unido

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El glamuroso Hollywood clásico hecho ilustraciones, en una preciosa edición de Taschen

Y mientras, esos presupuestos, y esos premios llegan algún día, volvamos al Hollywood originario. La fábrica de sueños de hoy día, poco tiene que ver con la que a principios del XX hizo soñar al mundo entero, e inició la más poderosa campaña de colonización cultural a gran escala, que la historia de la humanidad recuerda.

En estos días en que el vídeo de la fiesta sorpresa a Amancio Ortega se ha vuelto viral provocando todo tipo de reacciones en las redes: nada mejor que recrearnos en una cena de empresa en la Metro Goldwyn Mayer. La productora que en sus días de gloria se enorgullecía de tener más estrellas que el firmamento; hacía una exhibición casi militar de su poderío para celebrar su 25º aniversario en 1949.

Como la joven Rossy de Palma que soñaba allá por los 80 en la fotografía que abre el post con los Oscars: podemos soñar con unos Tejuelos de oro que algún día premien lo mejor de nuestras bibliotecas, pero mientras tanto, mejor centrarse en defender lo que tenemos; y soñar, sí, pero con los ojos bien abiertos.

https://www.youtube.com/watch?v=L92-6mEwlzE

 

Adenda del 4 de mayo:

A veces los astros confluyen, y esta semana que precisamente se publica este post sobre premios y bibliotecas; salta la noticia de que la editorial Penguin Random House lanza el Library Awards for Innovation. Un premio para reconocer los programas de bibliotecas públicas y servicios innovadores que involucran a los ciudadanos en la lectura, mientras fortalecen el tejido social y cultural de sus comunidades.

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¡Bien por el pingüino! En 2011 fue precisamente Penguin Books la que retiró su catálogo de ebooks a las bibliotecas, ante las incertidumbres que le producía el incierto panorama de la edición digital. Afortunadamente en 2012 recapacitaron, es posible que algún ejecutivo sin anteojeras, tras aplicar algún análisis DAFO, vio que las bibliotecas seguían siendo aliadas, en vez de amenazas para el negocio de los libros electrónicos. Y su catálogo de publicaciones digitales volvió a estar accesible para las bibliotecas.

Ha sido una relación tormentosa, pero finalmente parece que el pingüino y las bibliotecas van a vivir nuevos episodios de armoniosa sintonía. Bienvenido sea este reconocimiento desde un gigante del mundo editorial hacia el mundo bibliotecario.

About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

Matrix bibliotecario: entre el espacio físico y el virtual

A partir del próximo 16 de noviembre se celebrará el VIII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas en Toledo, y el tema central que se propone abordar no puede resultar más prometedor: espacios físicos, espacios virtuales.

Si hay algo que debatir y reflexionar en la biblioteca del siglo XXI: es sobre la creación de comunidades virtuales y el replanteamiento que ello supone para sus espacios físicos. Por mucho que los apocalípticos de cada momento anunciaran la muerte del papel ante la pujanza de lo digital: las noticias no hacen más que contradecirles (o al menos puntualizarles).

 

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Pero por otro lado, sólo hay que repasar las estadísticas de préstamo de bibliotecas para constatar que el préstamo de audiovisuales y grabaciones sonoras decayó desde el 2010 hasta 2014 en casi un millón y medio; y el de libros en cerca de medio millón. Sacar conclusiones apresuradas sobre el impacto de lo digital en esta merma puede ser precipitado sin tener en cuenta los graves recortes presupuestarios de estos años; pero qué duda cabe que las descargas de contenidos culturales, legales o ilegales, afectan a lo que ha sido uno de los servicios estrella en las bibliotecas.

 

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Para ir calentando motores, de cara a las futuras conclusiones de congreso: es interesante atender cómo este debate está calando en medios ajenos a la profesión. Recientemente en la veterana revista estadounidense The Atlantic, se publicó un artículo
bajo el título How Libraries Are Becoming Modern Makerspaces (Cómo las bibliotecas están llegando a ser makerspaces), que da una panorámica a tener en cuenta sobre la situación en las bibliotecas norteamericanas.

La autora del artículo, Debora Fallows, destaca las palabras que el director del Centro para el futuro de las bibliotecas de la ALA pronunció sobre los makerspaces:

“expanden la misión de las bibliotecas como lugares donde la gente no solo consume conocimiento, sino que crea nuevo conocimiento”

 

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Futuros americanos: reinvención y resiliencia a través de la nación. Pilotado por James Fallows con Deborah Fallows

 

Debora está casada con el escritor James Fallows, y ambos están inmersos en el proyecto American Futures. Con este proyecto que arranca en 2013, la pareja está viajando a bordo de una avioneta por todo el país para visitar numerosas ciudades. Su objetivo es comprobar cómo los estadounidenses están afrontando las oportunidades económicas, ambientales y tecnológicas que plantea el nuevo siglo. Debora concretamente en este artículo constata hasta qué punto la creación de makerspaces o Fab Lab ha ido extendiéndose desde el 2011.

La biblioteca pionera en crear un makerspace fue la Fayetteville Free Library en Nueva York. Todo arrancó a raíz de la sugerencia de una estudiante de Biblioteconomía de la Universidad de Siracusa, que le propuso a Sue Considine, directora de la biblioteca: la instalación de una impresora 3D. A partir de ahí el equipo del centro se implicó en la creación del primer makerspace, que cinco años después incluye: un Creation Lab para adolescentes y preadolescentes, y un Little Makers para niños.

 

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El maravilloso cartel diseñado por Saul Bass para Anatomía de un asesinato de Otto Preminger; pero también serviría para Asesinato de la Biblioteconomía

 

Laura se había inspirado en artículos como Killing Librarianship (literalmente: Asesinando la Biblioteconomía) un artículo de su profesor David Lankes de la Universidad de Siracusa. El killing (asesinando) que el profesor adopta, es la acepción propia del argot callejero, con el sentido de “pensar a lo grande” asesinando lo que nos estorba. Y en la biblioteca pública del siglo XXI lo único que estorba es el inmovilismo mental.

Aunque el proyecto American Futures para el que viaja Debora Fallows, abarca todos los estados: las experiencias que nos relata en el artículo fueron de lo más cercanas. Los Fallows viven en Washington, y fue en dos bibliotecas del sistema público de la capital estadounidense; donde Fallows comprobó en primera persona las posibilidades de la creación de makerspaces.

a7cd6b85dEn la biblioteca insignia de la red de la ciudad, la Memorial Library Martin Luther King disponen de hasta ocho impresoras 3D (bautizadas con nombres de actores como Kevin Spacey, o simplemente María, por la robot protagonista del clásico Metropolis de Fritz Lang); una máquina de fresado para hacer prototipos en madera, plástico o aluminio; un cortador láser capaz de grabar metales, y cortar cartón, madera e incluso calabazas (nos podemos imaginar lo solicitada que estará en Halloween); y un amplio conjunto de herramientas de todo tipo que transforman a la biblioteca en una auténtico taller para la comunidad.

Aunque la experiencia más interesante, por distinta, es la residencia para artistas, fabricantes o diseñadores que ofrece la biblioteca. Dotado con 25.000 dólares, este programa de residencia para creadores de la Library Foundation incluye los gastos para material, difusión y viajes. Los residentes tienen que desarrollar talleres para los usuarios de las bibliotecas de la red.

Los primeros beneficiarios de esta residencia han sido los artistas locales Billy Friebele y Mike Iacovone. El discurso creativo de este dúo de artistas se centra mucho en la reflexión desde la imagen sobre el espacio urbano. En 2010, su obra Free Space consistía en un mapa enorme de la ciudad que había sido «vaciado» dejándolo en blanco: para luego ir cubriéndolo con las fotos de zonas de la ciudad que les enviaban vecinos y residentes. Las fotografías se fueron superponiendo hasta conformar el mapa en relieve de la geografía social de Washington.

 

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Una de las obras de Mike Iacovone con Washington como protagonista

 

En la residencia que ahora desarrollan en la Memorial Library Martin Luther King (en cuyo vestíbulo se expuso su mapa en relieve), retoman en cierto modo su obra Free Space pero ahora añadiendo la impresión 3-D, y a los usuarios de la biblioteca. Los artistas quieren involucrar a las personas en sus espacios públicos a través del arte. Para ello organizan talleres en la biblioteca con nombres como Walking as drawing (Camina como dibujas, que recuerda al post sobre los walking readers de hace unas semanas), en el que los usuarios de la biblioteca participan en la creación de una obra de arte colectiva.

El proyecto consistía en que los participantes caminaran durante 45 minutos por espacios públicos, empezando y terminando su paseo en la biblioteca. Cada uno trazaría su recorrido, bien con una aplicación en el móvil, o directamente en un mapa impreso: para que posteriormente Friebele y Iacovone los trazasen sobre un plano de la ciudad, y los recreasen en 3D.

 

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Los itinerarios del taller Walking as Drawing superpuestos en 3D

 

El resultado del taller se concreta en esas recreaciones en 3D. Pero más allá de esa representación visible de la experiencia: lo que consiguen con esa propuesta es hacer que los participantes perciban los espacios urbanos de una forma diferente. Se trata de mirar tu entorno con una nueva mirada, abrir bien los ojos y oídos, reconsiderar el espacio que ocupas (tal como deben hacer los bibliotecarios), y ser más consciente de cuanto nos rodea.

 

Las experiencias que Debora Fallows relata en su artículo, sitúan perfectamente las coordenadas en las que están abocadas a moverse las bibliotecas a partir de ahora: entre lo real y lo virtual. Remodelando sus espacios y servicios presenciales, al tiempo que incrementan su oferta de contenidos digitales. En el siglo XX, si no tenías dinero para comprar todos los libros que querías leer, no por ello tenías que robarlos, bastaba con tener el carné de biblioteca. ¿Por qué ha de ser diferente ahora si la biblioteca te ofreciera lecturas, cine y música en el propio domicilio sin necesidad de descargas ilegales?

Como contrapartida, la biblioteca como continente deberá abrirse a usos insospechados hasta ahora; convertirse en la alternativa a lo virtual. En ese contexto, los bibliotecarios serán como los rebeldes que se infiltraban en el sistema Matrix, en la trilogía de los hermanos Wachowski: capitanes de naves al rescate de los que corren el riesgo de perderse en un mundo ilusorio que confunden con la realidad.

 

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About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

La arruga es subversiva: bibliotecas para la tercera edad

Dentro de unos 20 años la mayoría de la población encuadrada dentro del baby boom de las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo (en el mundo anglosajón lo cifran hasta 1965, pero en nuestro país lo podríamos extender hasta los 70): pertenecerá a lo que se ha dado en denominar tercera edad. Si las bibliotecas (o como quieran llamarse) siguen existiendo para entonces: ¿qué van a hacer para satisfacer las necesidades culturales y de ocio de esa población? ¿Serán bibliotecas para la tercera edad?, ¿serán el nuevo hogar del pensionista del siglo XXI?

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Ensayo sobre el boom de las agencias de publicidad en los 60, y su glorificación de la juventud como valor supremo para vender

Los mayores de 60 serán el grupo más numeroso demográficamente, por encima de jóvenes y niños, cuyas cifras van en descenso en el mundo occidental desde hace años. En ese contexto, la arruga ya no será bella como rezaba el eslogan de los 80, será directamente subversiva.

Desde que la juventud se convirtió en el estado a glorificar a través de la publicidad, la moda y las multinacionales del entretenimiento: el viejo de la tribu global ya no encarna la sabiduría, sólo una carga para los sistemas sanitarios y de pensiones del capitalismo salvaje. O en el mejor de los casos, un recurso con el que paliar los desastrosos efectos de las crisis en la economía de las familias.

«Son inconsecuentes, retrógados, mojigatos, votan a la derecha, ¡han destruido el planeta, matado de hambre al Tercer Mundo! ¡En ochenta años, han hecho desaparecer la práctica totalidad de las especies vivas, han esquilmado los recursos, ¡se han comido todos los peces! ¡Cada año se crían en batería cincuenta millones de pollos en todo el mundo y la gente se muere de hambre! Históricamente son… ¡la peor generación de la historia de la humanidad!»
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Contraportada del cómic Los viejos hornos, cuyos protagonistas son unos ancianos dispuestos a iniciar una revolución

Por eso no es extraño, que tal y como es posible borrar un archivo en un ereader, se intente borrar el paso del tiempo en los rostros y cuerpos. Una carrera sin fin mientras sigamos proviniendo de materiales orgánicos, como los libros impresos: esos que igual que sus lectores, envejecen y amarillean la pulpa de sus páginas denotando su uso. Ahora el frío y aséptico resplandor de las pantallas, hará juego con los rostros intervenidos, alisados y paralizados por el botox o cualquier nueva técnica cosmética.

Las arrugas y las canas van camino de convertirse en el nuevo punk. Puede que, como siempre, el mundo de la moda haya asumido astutamente este discurso promoviendo la presencia de maduras en pasarelas y revistas (saben bien quién tiene el dinero); y que las deliciosas protagonistas de la web Advanced style, nieguen la caducidad de la ilusión mientras se está vivo: pero arrugarse a partir de ahora, va camino de convertirse en toda una declaración de principios.

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Las fantásticas ancianas neoyorquinas del blog Advanced style, toda una filosofía de vida más allá de la moda

La arruga será lo que mejor restablezca la diferencia social, ahora que la democratización de la moda ha hecho que sea más difícil distinguir el estrato social del que se proviene. Por sus arrugas los conoceréis, o como cantaba Nacha Guevara allá por los 70: «así los pobres a misa de once irán, y con la gente no se confundirán» (Las damas de la beneficencia).

Como decía jocosamente el músico Nacho Canut recientemente en Tentaciones de El País:

«la vejez está mal vista. Tienes que hacerte el joven todo el rato […] dentro de poco los teenagers van a ser minoría y les harán bullying las Disco Sally» (Aclaración: Disco Sally es como se conoció a Sally Lippmann, una abogada neoyorquina que al enviudar, ya anciana, en la década de los 70, se lanzó a la fiesta más desatada en el mítico Studio 54, y según la leyenda pereció en la pista de baile)

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La mítica Disco Sally viviendo la noche loca setentera en Studio 54

No creemos que el hecho de haber vivido la época de la movida, haga que proliferen las Disco Sallys en los geriátricos; pero lo cierto es que los servicios bibliotecarios que hasta ahora han servido para atender, más o menos, a los ancianos tendrán que adaptarse. El dominó en el hogar del pensionista, la petanca o los viajes del Imserso ya no van a servir para una generación que ha viajado, habla idiomas (o al menos lo ha intentado), ha vivido las relaciones de pareja y sexuales de manera totalmente diferentes a generaciones precedentes, que han fundado familias opuestas en muchos casos al modelo tradicional: y que en definitiva, representan ese cambio de mentalidad y costumbres en nuestro país que no ha parado de agudizarse desde los 80.

Haciendo un repaso a algunas de las programaciones de bibliotecas que se dirigen a los mayores de 60 años en la actualidad, nos encontramos una variedad limitada de opciones, aunque alguna imaginativa:

  • En Bristol, la biblioteca pública ayuda a los ancianos a resolver cuestiones relativas a
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    En la película israelí La fiesta de despedida, un grupo de ancianos practica la vejez activa creando una máquina para la eutanasia

    impuestos, contratos, petición de ayudas de dependencia, etc. Una línea de actuación que no dejará de ser útil dentro de 20 años, fuéramos fans de Antonio Machín o de Radio Futura, siempre será de agradecer el que te asesoren y ayuden; sobre todo con las continuas amenazas que se ciernen sobre el sistema público de pensiones.

  • En Virginia, la Biblioteca Jefferson tiene una campaña de recogida de productos de aseo y cuidado personal, de bisutería o libros para colorear, con los que formar bolsas de regalo por San Valentín para los ancianos de la comunidad. Trasladándonos a nuestro país, para las generaciones que vivieron la Guerra Civil o la posguerra lo de recibir algo gratis suele ser motivo de emoción; en los criados en el consumismo y el culto a las marcas, no sabemos hasta qué punto serían apreciadas estas bolsas-regalo.
  • En la ciudad canadiense de Wasaga Beach (Ontario), la biblioteca pública ofrece un amplio abanico de ofertas para la tercera edad. Desde clásicos como las visitas guiadas a monumentos, museos o teatros; pasando por cursos de primeros auxilios; y un filón como es aprender a buscar datos sobre sus antepasados, y escribir sus memorias. Todas estas ofertas seguirán siendo válidas para los ancianos dentro de veinte años. Sólo hay que repasar la cantidad de iniciativas que los últimos años se promueven desde bibliotecas y archivos para recuperar la memoria local, y que quedaron patentes en el VI Congreso de bibliotecas públicas celebrado en Burgos en el 2012.

Series_3_dvdOtra actividad que desarrollará la Biblioteca Pública de Wasaga Beach este mes de febrero orientada a la tercera edad, será la celebración de la última temporada de la serie de televisión Downton Abbey. La fiesta en cuestión consistirá en acudir a la biblioteca ataviados con ropa propia de la época en que discurre dicha serie, y tomar té, refrescos mientras se participa en juegos de salón. Esta actividad tal vez sea la que mejor puedan heredar los nacidos en el baby boom, una fiesta temática siempre tendrá tirón. Aunque es probable que hubiera que optar por otro tipo de ficción: por ejemplo por proyectar The Rocky Horror Picture Show, y su consiguiente fiesta temática, para los ancianos más alternativos.

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Shirley e Hinda son las protagonistas del documental: Dos abuelas cabreadas, en el que se relata como estas dos convencionales amas de casa, dejaron sus hogares para viajar a Wall Street y preguntar directamente a los banqueros y ejecutivos sobre la crisis. Detenidas numerosas veces, ya casi nonagenarias, persistieron hasta conseguir su objetivo.

En las Directrices para bibliotecas y servicios de información dirigidos a la tercera edad de la ALA, entre las muchas propuestas que se plantean: se incluye la de promover el empleo de mayores como apoyo del personal bibliotecario. Esta práctica aconsejada para promover una vejez activa, se ha concretado a través del voluntariado. Pero hemos visto en este tiempo de recortes e incertidumbres profesionales, como el voluntariado en ocasiones despierta recelos.

Algunos políticos en Reino Unido especialmente (pero algún conato hubo también en nuestro país), han visto en este voluntariado la ocasión para dejar de contratar personal cualificado. Los jubilados pasan a convertirse en voluntarios que terminan por quitarle puestos de trabajo a los jóvenes; eliminando profesiones (a ser posible relacionadas con la cultura) y entretanto, se promueven enfrentamientos intergeneracionales, que hacen perder fuerza de contestación contra quienes adoptan estas prácticas con la excusa de la crisis. Una jugada maestra o ¿estamos incurriendo en paranoias? En cualquier caso, dentro de 20 años, sin duda, sabremos a qué atenernos a este respecto.

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¿Qué anciano de aquí a 20 años necesitará un navegador adaptado?

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Justino, un asesino de la tercera edad: otra forma de plantearse una vejez activa.

Veinte años no son nada, así pues será muy interesante asistir a la evolución que los servicios bibliotecarios adoptan de cara a este público. Unos ancianos que no habrá que alfabetizar en nuevas tecnologías, porque aunque no sean nativos digitales, se han actualizado a marchas forzadas. Ya no serán necesarias adaptaciones como el navegador Eldy, creado pensando en facilitar la navegación a los mayores. Habrá diferencias claves respecto a la generación de mayores de la actualidad, que ahora se pueden contrastar gracias a la recién publicada encuesta: «Las bibliotecas públicas también son para los mayores: resultados de una encuesta realizada a profesionales bibliotecarios españoles«, y que se ha publicado en el último número de la Revista General de Información y Documentación de la Complutense de Madrid.

La nueva tercera edad, que será la mayoritaria a mediados de este siglo, tendrá mayor capacidad crítica (confiemos en ello), no le atenazarán los miedos que traumatizaron a generaciones previas, estarán acostumbrados a desenvolverse en un mundo mucho más complejo, y se supone que tendrán una mayor conciencia cívica y ciudadana. En el mundo resultante de estos tiempos de incertidumbres que estamos viviendo, las bibliotecas harán bien en no centrarse en exclusiva en captar a las nuevas generaciones; desatendiendo al público que más peso demográfico tendrá a medio-largo plazo.

About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

Bibliotecas lentas: oasis en un mundo acelerado

este año hará justo una década desde que Mark Legott formulara el concepto de “Slow Library Movement”, las bibliotecas lentas inspiradas en el movimiento Slow que surgió en Roma en protesta por la apertura de un McDonalds en su Plaza de España. Pero, ¿de qué va exactamente esto del Movimiento Slow y cómo se aplica a las bibliotecas? Aquí lo recordamos. SlowFood_protestComo acabamos de mencionar, el movimiento slow (lento) surgió en oposición a la comida rápida como un revulsivo que reivindicaba el placer de sentarse a comer con calma y, sobre todo, deleitarse con los productos locales, frescos y sostenibles, la reconexión con la naturaleza, y la diversidad frente a la homogeneización que imponen las grandes cadenas comerciales. Slow food hablaba de una forma de comer pero también de una forma de vida (podéis echar un vistazo aquí a su manifiesto, y navegar por su web en España) y pronto su filosofía se extendería por todo el mundo y a muchos otros aspectos, desde el sexo hasta el modo de pensar y hacer funcionar las propias ciudades y la democracia. Y, por supuesto, llegó a la educación y  las bibliotecas. En la primera década de este siglo se empezó a etiquetar como “escuelas rápidas” a las que se centran solo en los “productos finales estandarizados” en lugar de en el proceso de aprendizaje, es decir, las escuelas y modelos educativos en los que lo que importa es el resultado en los tests estándar que diseñan en ministerios y consejerías. También empezó a hablarse de “McBibliotecas”, aquellas que se sumergen en el mundo de la superabundancia de la información facilitada por las nuevas tecnologías sin preocuparse de cómo se gestiona. SlowFood_InpraiseLo contaba Andrea Maria Norman en un artículo muy interesante del Dalhousie Journal of Interdisciplinary Management, que os recomendamos para profundizar en el concepto de bibliotecas lentas: “Muchos de los valores que se derivan de la ubiquidad de la industria de la comida rápida también están presentes en la industria de la información. La comida rápida da la impresión de que la comida es “barata” y abundante” (…) Del mismo modo, la explosión en la disponibilidad y abundancia de la información, y cómo la gestionan las bibliotecas, sugiere a los usuarios que la información es barata y abundante, que la investigación, la evaluación y el uso de la información es una carrera hacia la línea de meta, que el origen de la información es irrelevante, y que el contenido y la forma deben ser idénticos en cualquier lugar (…) Sin embargo, la información puede ser cara y escasa. En la búsqueda de información, en su recuperación y su uso no se debe correr, hay que prestar una atención cuidadosa a estas tareas”. Y en estas llegó Mark Leggott, en la actualidad bibliotecario de la Universidad de Prince Edward Islantd (Canadá), y publicó su visión de la “Slow Library”, basada en los conceptos clave derivados del Movimiento de la Comida Lenta, y que resumía en estas cinco ideas:

  • Educar sobre los riesgos del monocultivo y la monocultura (emparentados etimológicamente, como sabéis).
  • Presevar y promocionar lo local.
  • Artesanía y producción a pequeña escala.
  • Enseñar y aprender de todos.
  • Disfrutar de los amigos y de la comunidad.
SlowFood_Library_LeggotEstas ideas se han traducido en conceptos que orientan la forma de actuar y los servicios de las bibliotecas lentas:
  • El aprendizaje bidireccional, con participación de bibliotecarios, personas pertenecientes a otras disciplinas y usuarios: las comunidades de aprendizaje, el “open source”…
  • La participación de la comunidad y su preservación como el “ecosistema” de la biblioteca; bibliotecas que son “habitantes” de sus comunidades y no residentes temporales.
  • El uso de recursos locales para el desarrollo de los servicios de información: desde el talento presente en la comunidad, hasta el software de código abierto que puede desarrollar el propio personal de la biblioteca.
  • Servicios artesanos, construidos en conexión con los mejores ingredientes de las tradiciones culturales locales, con la participación de los usuarios, con esos resultados de calidad y perdurabiblidad que tiene lo artesanal.
  • Las personas como el aspecto más importante de los servicios bibliotecarios, un aviso especialmente dirigido a los que se ven tentados con poner la tecnología, por ejemplo, en primer lugar.
  • El disfrute como resultado de interacciones más placenteras en el espacio de la biblioteca, de la participación y el poder de cambiar los servicios que no funcionan.
slow-food-snailCon todos estos ingredientes las bibliotecas pueden resistir como espacios sociales cálidos, agradables, creativos y lentos, frente a la aceleración que impone, sobre todo en las grandes ciudades, la densidad de población, las distancias, la omnipresencia de las pantallas y la conectividad permanente. Bibliotecas como lugares en los que relajarse, lugares que invitan a pasar en ellos todo el tiempo que se quiera, leyendo placenteramente, reflexionando, disfrutando. Lugares en los que convivan los espacios dinámicos de creación e interacción social con los entornos confortables y tranquilos en los que investigar, estudiar, pensar, leer despacio o escuchar música. Lugares en los que se dedica a los usuarios todo el tiempo que necesiten con un trato personalizado y cálido. Lugares en los que el personal de la biblioteca no se ve superado por la multitarea. Bibliotecas que hacen menos cosas para hacerlas mejor. Construir “bibliotecas lentas” puede ser un buen propósito para el nuevo año. Pensar en ellas, al menos, nos dará un respiro tras el acelere navideño. ¡Feliz 2016!]]>

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Los 5 posts más leídos de Infobibliotecas en 2015 (y una “extra ball”)

hemos intentado ser más útiles que nunca y aportar a los debates las ideas y las buenas iniciativas que se están impulsando en el ecosistema bibliotecario dentro y fuera de nuestras fronteras. Os dejamos directamente con lo más leído y compartido en las redes sociales del Blog de Infobibliotecas. #1: Memoria de grandes mujeres bibliotecarias. La American Library Association (ALA) retomaba en 2015 una iniciativa que nos encanta: “Las mujeres en la historia de las bibliotecas”, una convocatoria pública para recuperar la historia de mujeres que han hecho una contribución importante y duradera a la biblioteconomía o a la biblioteca del barrio o de la ciudad, sean o no sean bibliotecarias. ¿Podríamos hacer lo mismo aquí? La Biblioteca Nacional en las redes sociales dijo que se lo estaba pensando… Mujeresbibliotecarias_bibliobus #2: Bibliotecas y desarrollo sostenible II: las bibliotecas escolares, infantiles y juveniles. Segunda entrega del resumen de la consulta realizada por la IFLA a sus secciones para dar visibilidad a ejemplos de buenas prácticas y recomendaciones para impulsar la relación entre bibliotecas y desarrollo sostenible. Porque las bibliotecas escolares, infantiles y juveniles representan uno pilares fundamentales en la aportación de las bibliotecas al desarrollo y el bienestar de las personas. bibliotecaEscolar_cartel #3: Más que libros: tendencias en servicios bibliotecarios para niños y jóvenes. En este post os hablamos de recursos para ayudar a las bibliotecas a cumplir los estándares básicos en sus servicios para niños y jóvenes, y de algunas ideas clave para hacer las bibliotecas más atractivas para ellos. ServiciosNiños-Impresora3D #4: Recordatorio: las bibliotecas como espacios de trabajo. En el centro del proceso de diseño de las nuevas bibliotecas – las “catedrales” de nuestro tiempo, según el arquitecto Luís Arranz (siempre con permiso de los estadios de fútbol)-, está el usuario, y así debe ser. Y si los usuarios son lo primero, ¿quién debe estar en el segundo lugar, muy cerca de ellos? Lo has acertado: los bibliotecarios. Porque demasiado a menudo olvidamos pensar las bibliotecas como espacios de trabajo. Espacioparabibliotecarios_HuntLibrary #5: Tatuaje bibliotecario: orgullo de biblioteca a flor de piel. Vencidos y cautivos por ese estado de evolución humana superior que es ser un hipster, indagamos sobre lo que se lleva en materia de tatuaje bibliotecario. Porque donde esté mostrar el orgullo bibliotecario a flor de piel que se mueran los clásicos (del tatuaje). Tatubibliotecario-orgullo “Extra ball”: Los Simpson, las bibliotecas y los libros ¡Mooola! En realidad, este post debería figurar en el puesto número dos de la lista, pero como es precisamente la entrada con la que inauguramos el año, y una de nuestras preferidas, a modo de re-regalo, aquí os dejamos con la visión de las bibliotecas y los libros de esa gran referencia de la cultura popular de las últimas décadas: Los Simpson. SimpsonLisapilalibros Os agradecemos en el alma que nos hayáis seguido durante todo este año en este intento de hacer crecer la profesión bibliotecaria. Para nosotros este trabajo solo tiene sentido si estáis ahí para leerlo y comentarlo. ¡Gracias y feliz 2016!]]>

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Bibliotecas ecológicas para combatir el cambio climático

Desde las bibliotecas podemos hacer mucho para contribuir a la lucha contra el cambio climático, con edificios más sostenibles, un mejor uso de los recursos y, también, sensibilizando. Las bibliotecas ecológicas ya están aquí, y han llegado para quedarse. BibliosEcologicas_kaohsiung-public-library (Imagen: plano de la Biblioteca Pública de Kaohsiung, de Taiwan)

Edificios sostenibles

Para empezar la casa por el tejado (y el resto de elementos de la construcción), veamos cómo debe ser el edificio de nuestra biblioteca verde, los elementos esenciales para que una construcción sea considerada ecológica. Para ello, tenemos que tener en cuenta:
  • La elección del lugar en el que se emplaza la biblioteca, para reducir, por ejemplo, la necesidad del uso de medios de transporte para acceder a ella.
  • Una arquitectura bioclimática: con diseños ecoeficientes respecto al consumo de energía, ahorro de agua, uso de materiales locales, reducción de la producción de residuos.
En esta guía de la confederación de Consumidores y Usuarios tenéis información sobre éstas y otras cuestiones como aislamientos de edificios, uso de energías renovables, aire acondicionado e iluminación, que pueden resultar muy útiles si se está decidiendo construir una nueva biblioteca o remodelar o adaptar una ya existente para convertirla en una biblioteca ecológica de verdad.

Planifica tu sostenibilidad

Pero para tomarse realmente en serio la tarea, como en cualquier otro aspecto de la gestión de la biblioteca, es esencial empezar por la planificación. Hemos encontrado al respecto un recurso impagable de la Universidad de Illinois (EE.UU) que identifica las diferentes fases y pasos que debes seguir en esa planificación, y que pasamos a resumiros aquí:
  • Forma un equipo verde: identifica personal de la biblioteca que esté al tanto de las cuestiones operativas, que esté comprometido con la promoción de prácticas responsables desde el punto de vista medioambiental. Intenta incluir personas con diferentes niveles de responsabilidad, y nombrad a un/a coordinador/a. El equipo debe tener autoridad para fijar objetivos y llevar a cabo las acciones necesarias para conseguirlos.
  • BibliotecaEcologica_huellaEvalúa tu huella ecológica: ¿en qué estás utilizando energía y agua, cuánta y cuánto cuesta? ¿Cuántos residuos generáis, y qué parte estáis reciclando? ¿Compráis productos ecológicos? ¿Qué productos compráis que tengan componentes dañinos para el medio ambiente? Identificad también qué hacéis bien y debatid sobre las barreras que habéis encontrado en estas prácticas positivas y cómo las habéis superado.
  • Establece objetivos e indicadores: objetivos tanto a corto como a largo plazo, realistas, específicos y cuantificables, del tipo “vamos a reducir el uso de la energía un 30%”. Preguntaos cómo podéis hacer las cosas de forma más eficiente, evalúa las actividades de la biblioteca teniendo en cuenta su impacto medioambiental.
  • Desarrolla ideas para la acción: compara lo que ya estáis haciendo con vuestros objetivos a largo plazo, crea una lista de proyectos potenciales, incluyendo acciones pequeñas y de gran envergadura. Piensa en qué haríais si fuerais a remodelar la biblioteca, qué haríais si tuvierais que poner en marcha algo mañana mismo. Haced lluvia de ideas, investigad lo que están haciendo otras bibliotecas y buenas prácticas recomendadas por organizaciones y entidades públicas. Pedid sugerencias a los usuarios, al resto de compañeros, a los jefes…
  • Establece prioridades: para hacerlo podéis basaros en los beneficios medioambientales del proyecto, en si son significativos, si es factible, si puedes controlarlo, si es algo que preocupe verdaderamente al personal o a los usuarios, si son acciones con un impacto educativo o con alta visibilidad. Las acciones que más “síes” hayan conseguido a todas estas cuestiones son las que merecen ser prioritarias.
  • Pasa a la acción: trocea cada proyecto en tareas asequibles y objetivos cuantificables cuando sea posible, asigna el personal o los voluntarios/as responsables de cada tarea, identifica los recursos necesarios para llevarla a cabo, define cómo harás seguimiento de su ejecución y usa indicadores que te permitan medirlo. Asigna una fecha tope para completar cada tarea.
  • Evaluación y documentación: define qué necesita ser evaluado, cómo se hará, con qué frecuencia, y quién se ocupara de ello.
  • Involucra a todo el personal y a los usuarios: sensibiliza y forma al personal, realizad recordatorios sobre las medidas adoptadas (recicla, apaga las luces…), haced que sea divertido (premios para las buenas ideas…), integrad las sostenibilidad en la planificación de la biblioteca, que ser algo rutinario y no un mero añadido, informad de los avances que van consiguiéndose.

Ejemplos y recursos

Un buen ejemplo de trabajo bien planificado y comunicado es el de la Biblioteca de la Universidad de Burgos. En esta web podéis encontrar toda la información que han publicado sobre la política ambiental de la Universidad y el sistema de gestión ambiental de la biblioteca, blog, folleto informativo, etc. Hay otros ejemplos de bibliotecas ecológicas, algunos de ellas de reciente construcción como algunas de las que os hablábamos en este post, o cómo las que podemos ver en la web Ecoosfera.BibliosEcologicas_Taipei-Public-Library-Beitou-Taiwan En cuanto a los recursos la cantidad de los que hay disponibles es abrumadora. Por lo que toca a las bibliotecas ecológicas, podéis seguir los trabajos del Grupo de la IFLA sobre Bibliotecas y Sostenibilidad Ambiental, y podéis visitar también la página de la American Library Association sobre la materia, o esta otra de Designing Libraries. Ambas incluyen muchos y muy buenos enlaces a webs, blogs e información de referencia. Que conste que no creemos en las frases tipo “luchar contra el cambio climático (el cáncer, la pobreza…) está en tu mano”. Nos parecen falacias que en demasiadas ocasiones se utilizan para disuadirnos de pedir cuentas a los principales responsables de esta situación, y para consolar nuestra conciencias ante problemas que, sobre todo, necesitan de decisiones políticas claras, éticas y comprometidas. En lo que sí creemos es en que somos responsables de lo que cada uno hacemos en nuestra casa, en el trabajo, en nuestro barrio o en nuestro pueblo. Las bibliotecas también tienen esa responsabilidad, y además ocupan un lugar privilegiado para educar y sensibilizar a los demás. Dejaremos para otro post cómo hacerlo. ¡Feliz semana!]]>

About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com

Uso seguro de internet, también desde la biblioteca

aumento del ciberacoso sufrido por niños y niñas en las redes sociales, o la excesiva dependencia que muchos pequeños muestran por las pantallas. El uso seguro de internet se está convirtiendo en una cuestión importante porque para los nativos digitales la gran red es un espacio imprescindible para comunicarse con otras personas, informarse o expresarte. De hecho, según los datos del Estudio General de Medios correspondientes a 2012 (los que se encuentran disponibles en la red), algo más de un 30% de los niños de 4 años accede a internet, y ese porcentaje va subiendo progresivamente según van cumpliendo años hasta llegar al 94% de usuarios en el caso de los niños de y niñas de 13 años. InternetusoSeguro_ciberacosoPor eso, desde las bibliotecas no se puede perder de vista el asunto de la seguridad en el uso de internet y las redes sociales por parte de niños y jóvenes. La IFLA acaba de publicar unas directrices que pueden ayudar a los bibliotecarios a abordar estos asuntos, en las que incluyen mensajes dirigidos a los padres, a los profesionales y a los propios niños. Vamos a ver sus principales aportaciones.

El papel de las bibliotecas

Aunque la mayor parte de los menores acceden a internet desde sus hogares o desde sus dispositivos móviles, muchos utilizan los equipamientos gratuitos de la biblioteca -y su wifi- para acceder a contenidos y redes sociales. Además de facilitar esa conexión gratuita, la biblioteca es un buen espacio para:
  • Enseñar a los niños sobre seguridad, intimidad y comportamiento online.
  • Proporcionar información y materiales que guíen a los padres, asesorar sobre las últimas tendencias en las redes sociales, y orientarles sobre cómo hablar con los hijos sobre el uso seguro de ellas.
  • Ayudar a niños y padres a abordar situaciones problemáticas.
  • Proporcionar información clara sobre la legislación en la materia.
PremioCILIT_nenesEstas acciones pueden tener forma de talleres puntuales y servicios permanentes. Hace poco hablábamos en este blog de un ejemplo de programa de educación digital dirigido a preescolares que ha sido galardonado en el Reino Unido con el premio “Libraries change lives”, y en el que se ha trabajado con niños y padres y madres que confesaban desconocer qué hacer para que el uso de internet por parte de sus hijos fuera seguro. Ese es un buen ejemplo, pero también es importante que en la misma biblioteca esté disponible para los usuarios información fácil de entender y en diferentes formatos (texto, imágenes, información verbal) sobre el uso seguro de internet. En muchos casos será necesario reforzar primero el conocimiento y la formación de los propios profesionales de la biblioteca sobre las redes sociales, uso apropiado de las mismas, etiqueta, seguridad y privacidad. Teniendo en cuenta que es un entorno enormemente cambiante, esa formación debe estar siempre al día. Una herramienta muy interesante para manteneros informados sobre lo último en uso seguro de internet para niños y niñas es la web de Insafe, una plataforma europea de información y recursos sobre la materia. Ya sabemos que, a menudo, esto se olvida, pero los profesionales de las bibliotecas no pueden en estos tiempos ignorar que internet y las redes sociales ocupan un lugar cada vez más destacado en la forma en que las personas acceden a la información y se comunican. Y los bibliotecarios deben conocer bien esos instrumentos para poder orientar a los usuarios en el uso adecuado si quieren seguir conectando con ellos.

Mensajes para niños y padres

Internet_usoseguro_ciberacoso-noEs importante partir de la idea de que internet es un lugar estupendo para aprender, descubrir, participar y comunicarse, pero que, como en cualquier otra cosa, existen riesgos. La IFLA y otras entidades como las asociaciones de padres y madres de alumnos recomiendan algunos mensajes clave dirigidos especialmente a niños y jóvenes:
  • Todo lo que haces en internet deja huella, y esa información puede ser accesible por personas que tú no controlas incluso dentro de cinco o diez años. Piénsalo bien antes de hacer comentarios o colgar fotografías.
  • Etiqueta: hay que tratar a los demás como te gustaría que te trataran a tí. Si eres víctima de ciberacoso, cuéntaselo a un adulto en el que confíes, alguien que te pueda ayudar. No sufras en silencio y conserva las pruebas si has recibido textos o imágenes desagradables.
  • Los amigos que sólo conoces en internet siguen siendo extraños. Es importante hacer entender a los niños que no deben quedar con ellos sin hablar primero con sus padres o un adulto que conozcas. Para los padres, es importante saber quienes son los amigos que tienen sus hijos en la red, igual que hacen con los que tienen fuera de ella.
  • Si hay algo que te hace sentir incómodo o que te molesta, díselo a tus padres, profesores, bibliotecarios u otros adultos en los que confíes. Te ayudarán.
Hay muchos materiales en la web que te pueden ayudar a ampliar esta información. Muy recomendable es esta página de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón, que incluso establece normas de uso por edades http://bit.ly/1SPZ4rp Esperemos que esta información os ayude a mejorar el servicio a vuestros usuarios más jóvenes. ¡Feliz semana!]]>

About Vicente Funes

Vicente Funes, técnico especializado bibliotecas. Gestor de las redes sociales de Infobibliotecas. No dudes en contactar conmigo en: vfunes@infobibliotecas.com